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El creador de Linux se despacha: Instagram, Facebook y Twitter son "una enfermedad"

Linus Torvalds

04/04/2019 - 10:00

Linus Torvalds es conocido por tres cosas: es uno de los mejores desarrolladores de la historia, es el fundador de Linux -o más bien de su kernel- y además no tiene pelos en la lengua. Lo ha demostrado más de una vez, hasta el punto de tener que pedir ayuda por sus constantes ataques de ira.

Ahora, de vuelta al ruedo, ha elegido a las redes sociales modernas como blanco de sus críticas. En concreto se ha centrado en Twitter, Instagram y Facebook, a las que ha calificado de "enfermedad", y es que según él, la cultura del like y el compartir fomenta comportamientos nocivos en los usuarios.

"Es fácil no captar el humor o el sarcasmo, pero también es fácil pasar por alto la reacción que provacarás en el receptor, así que te ves envuelto en guerras online y similares. Son cosas que no ocurrirían con la comunicación cara a cara" ha afirmado.

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No es que Torvalds esté en contra de Internet o la comunicación online ni mucho menos, sino que matiza su utilidad y sobre todo señala los riesgos de su extensión a gran escala, por el momento absolutamente incontrolados y crecientes.

Su argumento es que en redes sociales, cualquiera puede publicar anónimamente cualquier cosa y sin ningún tipo de control de calidad. En realidad, según afirma, el control de calidad de realiza a la inversa: todo está orientado al triunfo del clickbait y el contenido emocional, el que busca generar una respuesta inmediata, algo que se enlaza directamente con el auge de las fake news.

Por ahora, el creador de Linux está de vuelta y se centra en seguir impulsando su sistema operativo a través de la Fundación Linux, un SO que ha triunfado a nivel mundial, aunque no tanto a nivel de usuario como empresarial. A día de hoy es un pilar en el llamado Internet de las Cosas (IoT) y en servidores para todo tipo de fines.

Que Facebook o Twitter estén constantemente luchando contra la desinformación o contra el discurso de odio en sus respectivas plataformas no hace más que dar la razón a Torvalds.