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El hombre que inventó el arma más mortífera de la historia, y cómo murió atormentado por la culpa

Mijaíl Timoféyevich Kaláshnikov

Wikimedia

17/11/2019 - 06:45

¿Cuál es el arma más mortifera creada por el Hombre? Es difícil de precisar. Quizá, la bomba atómica. O el resto de bombas que se utilizaron en los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Pero si hablamos de un arma individual, esa es sin duda el fusil de asalto AK-47. Hace cien años nació su inventor, Mijaíl Kaláshnikov, considerado un héroe nacional en Rusia pero que murió atormentado por la culpa.

Se han fabricado casi 100 millones de unidades del fusil de asalto AK-47, el arma más popular de la historia. Ha sido utilizada por numerosos ejércitos, guerrillas, revolucionarios y terroristas. Nadie sabe las víctimas que han muerto bajo sus balas en sus casi 70 años de historia, pero algunos expertos aseguran que se cuentan por docenas, cientos de miles. Un estudio sitúa la cifra en más de un millón de muertos.

El AK-47 fue diseñado por Mijaíl Kaláshnikov en 1947, un soldado soviético que fue herido en la Segunda Guerra Mundial. Esta semana cumpliría los 100 años. El arma entró en servicio en 1951 y el ejército de la Unión Soviética lo utilizó como fusil oficial hasta 1978. Durante los años de la Guerra Fría lo vendió a países de influencia soviética o rivales de Estados Unidos, como Vietnam, Afganistán, y numerosos países africanos y sudamericanos.

Mijaíl Timoféyevich Kaláshnikov

Wikimedia

A través del mercado negro también cayó en manos de guerrillas, terroristas, y narcotraficantes. En total se han fabricado cerca de 100 millones de AK-47, en sus múltiples variantes.

¿Cuáles son las razones del éxito de este fusil de asalto? Es el instrumento de matar prácticamente perfecto: ligero, muy fiable, fácil de usar, y escaso mantenimiento. Puede funcionar durante más de 50 años. Y es extremadamente barato de fabricar. En el mercado negro se puede comprar por apenas 50 euros.

Mijaíl Kaláshnikov, su creador, fue condecorado con la Gran Orden de Stalin de Primera Clase, la Orden de la Bandera Roja del Trabajo, la Orden Patriótica de la Guerra de primera clase y la Orden de la Estrella Roja. En 2004 el presidente ruso Vladímir Putin le condecoró con la Orden al Mérito Militar. En 2009 fue nombrado Héroe de la Federación Rusa, la distinción más alta del país. El presidente ruso Dmitri Medvédev lo describió como "La marca rusa que enorgullece a la nación".

En vida, Kaláshnikov no se mostró arrepentido por crear el fusil de asalto que podría haber matado a más de un millón de personas. Siempre decía que lo había diseñado para la defensa de su patria, y que son los políticos los que inician las guerras, no los diseñadores de armas.

Pero cuando falleció en 2013, salió a la luz una carta que envió poco antes de morir al patriarca de la iglesia ortodoxa de Moscú. En ella se mostraba atormentado por la culpa:

"Mi dolor espiritual es insoportable. Sigo haciéndome la misma pregunta sin resolución: si mi rifle le quitó la vida a personas, ¿podría ser que yo, un creyente cristiano y ortodoxo, sea culpable de esas muertes, aun cuando fueran enemigos? Como más vivo, esta pregunta más se adentra en mi cerebro y más me pregunto por qué el Señor permitió al hombre los deseos diabólicos de la envidia, la codicia y la agresión. Mi meta era crear armamento para la protección de las fronteras de mi patria. No es mi culpa que el Kalashnikov fuera utilizado en muchos sitios con problemas. Creo que la culpa de eso la tienen esos países y no los diseñadores".

Nos alivia saber que la conciencia es inherente a todo ser humano, y al final acaba pasando factura. Aunque para más de un millón de muertos, quizá eso carezca de importancia.

Mijaíl Kaláshnikov, 1919-2013.