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En Japón ya se están haciendo hasta fiestas de cumpleaños de perros robots

Robot Aibos

05/01/2020 - 07:45

Las mascotas robots están de moda, al menos en Japón, donde cada vez más personas optan por un perro robótico en lugar de tener uno real.

Si piensas que en Japón están muy avanzados a nuestro tiempo, quizás te interese saber que cada vez son más los ciudadanos japoneses los que prefieren rodearse de perros robots de juguete y no tener su mascota real a su lado.

En Japón están triunfando especialmente los perros robots Aibo, un tipo de perro robótico que está más pensado para personas adultas y no tanto para niños. Lo suelen adquirir personas que, por una u otra razón, no quieren tener un perrito real y prefieran uno artificial.

Ahora según un reportaje de BuzzFeed, los dueños japoneses de estas mascotas robóticas ya han llegado hasta tal punto de empezar a reunirse para jugar o incluso para fiestas de cumpleaños en ciertos puntos de Tokio.

Perro robot Aibo

En concreto los poseedores de estos animales robóticos suelen reunirse en el Penguin Café de Tokio todos los domingos, y el evento se ha vuelto tan popular que durante ese día solo tienen permitido el acceso al establecimiento personas que cuenten también con mascotas robóticas.

El evento, de nombre a Aibo World, lleva en liza desde noviembre de 2018, y fue estrenado por el propio propietario del Penguin Café que, como imaginarás, también tiene un perrito robot Aibo.

En el reportaje, BuzzFeed ha estado preguntando a todos los poseedores de estos perros robóticos el por qué prefieren contar con una mascota artificial y no con una real, recibiendo distintas respuestas. Algunas personas señalaban que no tenían espacio en su casa para un perro de verdad; otras afirmaron que al estar trabajando muchas horas no tenían tiempo de cuidar a sus animales; y otras decían que los perros reales hacían mucho ruido y no querían molestar a los vecinos.

Pero una de las respuestas más sorprendentes, es cuando una persona afirmó que no quería volver a tener un perro real porque no aguantaría el dolor de verlo morir, con lo que ha optado por un perro robot para seguir haciendo actividades que echaba de menos pero sin la responsabilidad de un animal real.