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Tercer Ojo: así vigilan en China que los trabajadores no se distraigan

Ojo ordenador

Depositphotos

10/06/2021 - 10:45

Controlar si se está trabajando parece ser una necesidad para muchas empresas y en China se afianzan las tecnologías con esta función.

La tecnología enfocada a la vigilancia es un mercado creciente que tiene muchos enfoques. Más allá de su uso en cuestiones de seguridad, como pueden ser aeropuertos o zonas muy transitadas en las ciudades, también está ganando un espacio en muchas empresas que quieren controlar la productividad de sus empleados. En esa área parece que China empieza a situarse en cabeza.

Según informan en Business Insider España, en numerosas empresas chinas se impone el 9-9-6: trabajos de 9 de la mañana a 9 de la noche 6 días a la semana en jornadas extenuantes que encima están vigiladas por lo que han denominado el Tercer Ojo, sea en las oficinas o teletrabajando.

La tecnología de vigilancia DiSanZhiYan (conocida como Tercer Ojo) se encarga de monitorizar a cada instante lo que hace el trabajador con su ordenador, tanto que alerta si en algún momento se abre un archivo que no corresponde a su función o se ve un vídeo por internet, tal como explican algunos afectados por este control.

El principal avance de esta tecnología frente a otras que se manejan a nivel global se encuentra en que "Además de recoger datos de los chats en tiempo real para indicar lo que está haciendo cada trabajador, el servicio alerta al empleador cuando alguien de su personal está viendo vídeos en streaming o entrando en páginas de empleo".

Esto provoca que además existan informes sobre cada minuto que se pasa en el ordenador y estadísticas con comportamientos que puedan salirse de lo que debería estar haciendo el empleado durante ese tiempo al no permitirse un segundo de descanso.

En la web de la empresa se vende el software como "todopoderoso, controlador y estable" y válido para cualquier tipo de vigilancia en tiempo real. El problema, como es evidente, es que nadie es capaz de trabajar durante 12 horas sin detenerse un segundo o distraerse. Esto lleva a que la tecnología sirva para que la presión, o el mismo despido, se cierna en cualquier momento sobre el trabajador durante las maratonianas jornadas.

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