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La curiosa historia de Netflix que daría para tener su propia serie o película

Reed Hastings, CEO de Netflix

07/11/2020 - 07:00

Netflix es una de las empresas de entretenimiento más conocidas que existen en la actualidad y triunfa en todos los países donde se asienta. Pero su modelo de negocio no empezó tal como la conocemos y en este reportaje vamos a recorrer toda su historia.

No necesitamos realizar una encuesta para afirmar que casi todo el mundo en nuestro país sabe lo que es Netflix. Esto se encuentra al alcance de pocas empresas, menos todavía si son extranjeras, pero es consecuencia de varios aspectos, como la agresiva promoción que realiza, el éxito de algunas series y otros factores que le han hecho triunfar aquí y en casi todos los países donde ha llegado.

Pero Netflix no empezó siendo la plataforma de streaming que conocemos hoy día ni ha sido un camino tan fácil como se puede pensar en un primer momento, durante su historia ha tenido algunos movimientos que pueden considerarse inesperados. Además, los cambios se han acelerado en el último año por motivos obvios.

¿Pero cuál es el secreto de Netflix? Vamos a intentar desvelarlo con este reportaje en el que hablaremos sobre toda su historia, desde hace 23 años hasta hoy.

Índice de contenido 

Cuando enviaba DVD por correo

Netflix nació en 1997 en California, Estados Unidos, y su creación puede ser tomada como una muestra de la transición que hemos vivido en nuestro ocio durante las últimas décadas.

No se sabe hasta qué punto es cierto o simple mito, pero se dice que nació de la mano de Reed Hastings cuando este tuvo que pagar 40 dólares de penalización por devolver con retraso la película Apolo 13 a uno de los videoclubs Blockbuster. Ante esta situación, seguramente similar a la que vivieron otras tanta personas por aquella época, decidió dar el salto de crear una cadena de videoclubs sin multas si se retrasaba la devolución.

Sea cierta o no la anécdota, Reed Hastings y Marc Randolph crearon su negocio electrónico en 1997, una plataforma online que tenía un servicio de suscripción en el que los clientes elegían una película que les llegaba a casa por correo junto a un sobre con el porte pagado para devolver el DVD cuando quisiesen. Una vez regresaba la película, podían pedir otra más, y así tantas como quisiesen cada mes gracias al coste de la suscripción.

Este servicio fue el principal de la compañía hasta 2007 y durante su momento de mayor volumen de negocio se promocionaba como "el servicio de alquiler de DVD en línea más grande del mundo". Aunque, como es de esperar, el aumento de la velocidad de internet y la mejora de los equipos cambiaron todo.

2007, Netflix se reinventa

Según pasaron los años, cambió la tecnología y empezó a acelerar la velocidad de conexión a internet, lo que llevó a que muchos negocios desapareciesen. Entre ellos, el de los videoclubs fue uno especialmente perjudicado por el crecimiento de la piratería. En ese contexto, Netflix tenía algunos elementos en contra, ya que su factor más identificativo era un lastre: en un mundo 2.0 el retardo del correo postal era excesivo.

Netflix en el televisor

Ante esa situación decidieron darle una vuelta a la empresa y empezar con sistema VOD; esto es, vídeo bajo demanda. Fue en el 2007 y pronto vieron que ahí existía un espacio de crecimiento muy alto. Los fracasos como el de Yahoo! al comprar broadcast.com habían hecho ser cautelosos a muchos, pero aquel era el momento y unos meses después de lanzar la plataforma para ordenadores ya estaban dispuestos a tener acuerdos con otras empresas para que se pudiese ver Netflix en distintos dispositivos.

Esto no significó que se abandonase el envío de DVD, sino la apertura de una nueva línea de negocio. En 2019 se envío el DVD número 5.000 millones a un cliente y aún conservaba 2,4 millones de suscriptores, pocos en comparación con el servicio de streaming, donde se suman más de 150 millones. Si quieres saber cómo funciona hoy día, aquí tienes la activa cuenta de Twitter de DVD Netflix.

Más dispositivos y más países significa más suscriptores

La labor por entretejer lazos con otras empresas fue muy importante durante los primeros años. Estamos hablando de una época donde las Smart TV estaban en una fase inicial y pocos clientes contaban con ellas, pero supieron encontrar otros espacios en los que ofrecer el servicio de suscripción además de los ordenadores.

Xbox, Nintendo Wii, iPad, iPhone y distintas Smart TV empezaron a tener los servicios de Netflix gracias a los acuerdos y a una aplicación que siguió creciendo en usabilidad y opciones, algo que hoy todavía ocurre, ya que se siguen sumando novedades día a día.

Junto a este despliegue también fueron llegando los beneficios, en 2013 incrementó su beneficio neto más de un 500 % y la compañía empezó a planear el desembarco masivo en Europa, que no tardó más que dos años. 

El 20 de octubre de 2015 fue el día en que Netflix se estrenó en España y el resto es historia, que se podría decir. En todos los países consiguió un incremento importante de usuarios y junto a la expansión de las nuevas tecnologías en forma de televisiones inteligentes, tablets, ordenadores, móviles y cualquier pantalla donde se pueda disfrutar ha logrado un grandísimo éxito.

Pero este siempre se ha sustentado en dos apartados. Por un lado está el que se sitúa en las series y los grandes éxitos logrados con House of Cards, Orange Is the New Black o Narcos, que han pasado a ser parte indisoluble de la marca Netflix. Pero por detrás se encuentra toda la infraestructura de Netflix y el modo en el que han sabido aprovechar las agresivas campañas publicitarias y los datos, así como las ventajas fiscales.

Un recorrido lleno de controversia

Pero el recorrido de Netflix no ha estado ausente de polémicas. Mientras que la plataforma muestra un ideario totalmente progresista en sus producciones, donde siempre se ha intentado dar voz a colectivos y ser multicultural, las campañas publicitarias han estado llenas de polémicas.

Es muy recordada su agresiva campaña publicitaria de Narcos en Sol, donde con un claro enfoque hacia la provocación colocó la cara del personaje Pablo Escobar bajo el lema "Oh, blanca Navidad" en clara referencia hacia el negocio narcotraficante. Un juego semántico que no gustó a todos y dio para mil columnas de opinión en los medios.

Narcos

Pero también se han visto puntos oscuros en otros planos de la empresa, como su modo de gestión de impuestos o la estructura fiscal. Este mismo año se han vivido dos polémicas al respecto. Una de ellas saltó cuando se le acusó de desviar entre 294 y 386 millones de euros en beneficios obtenidos fuera de EE.UU. a paraísos fiscales para eludir el pago de impuestos.

Pero esta quedó algo solapada por otro debate del que se han conocido más detalles. Netflix aprovecha que Holanda es un país con baja carga fiscal y, a pesar del volumen de negocio que tiene en nuestro país, los impuestos que deja son nimios. Tanto es así, que ha estado pagando en España 3.146 euros en impuestos, los mismos que un trabajador cualquiera con un sueldo de 24.000 euros anuales.

Datos, datos, datos

No hay que obviar que Netflix es una de las empresas en las que más se suele hablar del algoritmo, como concepto y base de negocio

La cantidad de datos que recopila Netflix de los usuarios y sus gustos es muy vasta y basa su éxito en varios factores que decide según esta información. Su polémico algoritmo de recomendaciones, la cancelación de series o la misma intrusión de los datos a la hora de realizar el guion o la dirección son una buena muestra de cómo en Netflix todo está controlado y basado en un algoritmo al que se le da un grandísimo poder.

Por eso, se toma en cuenta la información de todos los perfiles de una cuenta, lo que ven, cuánto tiempo, cuándo paran, si dejan una serie, lo que merodean por el menú antes de decidirse... Cada clic y movimiento se monitoriza para luego decidir cómo actuar en base a él.

Salas de cine y la pandemia

En los últimos años, desde Netflix hay un esfuerzo por situarse entre las productoras más importantes de cine. Para lograrlo no solo ha contratado a directores de gran prestigio, como Alfonso Cuarón o Martin Scorsese, también quieren y necesitan la aprobación de los galardones para llegar al público.

Netflix

Con Roma se logró un gran éxito, pero ante la dificultad para que las salas de cine programen sus películas, se están buscando grandes acuerdos comerciales y la compra de cines que les den la llave para que una película sea nominable, algo que hasta ahora era esencial en los premios Óscar.

Pero la llegada de la pandemia del coronavirus ha cambiado todo. Tras unos meses en los que ha crecido de forma importante el número de suscriptores y donde las plataformas de streaming se han situado como la forma casi preferente de disfrutar del ocio, ahora tenemos un futuro que puede ser prometedor para Netflix, pero también plantea dudas.

El cine en salas comerciales está casi bloqueado por la crisis sanitaria y la apuesta de grandes productoras por retrasar sus estrenos, así como por el movimiento de Disney+ en el que prima su propia plataforma sobre las salas. Pero se plantea una importante circunstancia: se han detenido la mayoría de rodajes y los catálogos de novedades pueden verse mermados ante una situación que todavía parece lejos de acabar.

Veremos cómo se plantea su futuro. Hoy día es complicado hacer predicciones, aunque tal y como hemos podido comprobar, la historia de Netflix ha sido interesante y llena de aventuras.