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Me quiero comprar un PC gaming en 2019, ¿qué debo tener en cuenta?

Me quiero comprar un PC gaming en 2019, ¿qué debo tener en cuenta?

20/04/2019 - 11:06 | Actualizado 07/10/2019

Antes de comprar un PC gaming en 2019 debes tener en cuenta varios factores: precio, componentes u opciones de actualización. Estas son algunas de las características en las que te tienes que fijar al comprar tu ordenador para juegos.

¿Tu equipo se ha quedado obsoleto y ya no es capaz de ejecutar con fluidez los últimos juegos? Si la respuesta es afirmativa, es muy probable que te hayas planteado hacer un cambio a un PC gaming. Si no sabes por dónde empezar, toma nota porque te damos algunos consejos sobre qué debes tener en cuenta al comprar un PC gaming en 2019.

Y es que, hoy por hoy, comprar un ordenador para juegos no es una tarea sencilla. En muchas ocasiones nos dejamos llevar por ofertas que parecen ofrecer una oportunidad única a un precio inmejorable, pero que después resultan no ser una opción adecuada. Por ese motivo, conviene tener en cuenta algunos consejos a la hora de comprar tu PC gaming.

Muchos ponen el foco en la tarjeta gráfica y se olvidan de todo lo demás, o se dejan deslumbrar por las luces de la caja olvidándose que, como dicen en las películas de Disney, lo realmente importante está en el interior.

PC gaming de “marca” o de “tienda”, primer dilema

A la hora de comprar un PC para juegos, a no ser que quieras montar por ti mismo tu propio PC gaming por piezas, tienes dos alternativas. La primera de ellas es comprar un ordenador gaming de los que puedes encontrar en los catálogos de marcas especializadas como Acer, Alienware, Asus, HP, Lenovo, MSI, etc.

Esto tiene una ventaja clara ya que con esta opción tienes la garantía de que todos los componentes funcionan al 100% de sus capacidades ya que la marca los prueba y configura para que trabajen de forma conjunta. De ese modo se reduce el riesgo de incompatibilidades entre los distintos componentes que forman el equipo.

Otra ventaja es que estos ordenadores suelen actualizarse cada año, por lo que acostumbran a montar los últimos componentes de la marca que, aunque pertenezcan a la misma gama, pueden ofrecer mejor rendimiento por estar más optimizados.

La segunda alternativa a la que puedes optar si te quieres comprar un PC gaming en 2019, es comprar alguno de los modelos que montan las propias tiendas de hardware online.

Algunas tiendas especializadas en hardware y componentes para ordenadores ofrecen configuraciones gaming ya montadas adaptadas a diferentes presupuestos. Estas configuraciones están basadas en componentes que puedes comprar por separado en la propia tienda, pero el establecimiento te propone una selección de componentes que no presenta incompatibilidades, ajustándose a tu presupuesto.

Zona PC gaming de Barcelona Games World

Un ejemplo claro lo encontramos en los ordenadores PcCom de Pc Componentes, que ofrecen distintas configuraciones de hardware en función del presupuesto y del tipo de ordenador que busques.

Sea cual sea tu elección, lo más importante es encontrar el equilibrio entre los componentes. No nos referimos a que te tengas que convertir en un Jedi, si no que en todos los componentes deben tener un rendimiento similar.

De poco te servirá un ordenador con una tarjeta gráfica superpotente, si luego monta un procesador muy poco potente o no tiene un disco duro rápido que lastraría el rendimiento de los componentes más potentes, por lo que al final estarías pagando por un hardware potente al que realmente no ibas a poder exprimir todo su potencial.

Otro punto a tener en cuenta es que, en muchos casos, los ordenadores gaming de marca tienen componentes que han sido modificados o adaptados específicamente para ese ordenador, por lo que los controladores también pueden variar.

En cambio, los ordenadores que montan y configuran las tiendas, están basados en componentes de mercado, por lo que no han sido modificados internamente y utilizan los mismos controladores que proporciona el fabricante.

Que la caja no te deslumbre

Cuando vas a comprar un ordenador gaming, lo primero que ves es la caja, por lo que este elemento es el responsable de la primera impresión que te llevas. Que no te quepa duda que traerá luces, muchas luces, con el objetivo de entrarte por los ojos. Pero las luces no aportan más frames por segundo a los juegos, que es, al fin y al cabo, para lo que estamos aquí. Así que vamos a ir apagando esas luces para ver con más claridad lo que ofrece la caja en su interior.

Interior del Lenovo Legion Y920 Tower

Además de un contenedor para guardar todos los componentes, la caja también es una parte activa de la refrigeración, de manera que es importante que tengas presentes algunos datos importantes relativos a esta función con el fin de mejorar o modificar sus opciones de refrigeración.

Por ejemplo, es importante conocer el número y diámetro de los ventiladores que se le pueden instalar, ya que así podrás mejorar la refrigeración de tu PC gaming en el futuro.

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También es importante conocer las medidas interiores de la caja, y asegurarte que caben tarjetas gráficas de gran tamaño. Si en el futuro quieres actualizarla por una más potente tal vez te resulte imposible hacerlo porque no te cabe en la caja.

Compra el procesador más potente que puedas pagar

Como seguro que ya sabes, el procesador es uno de los componentes más decisivos en tu PC Gaming y, junto a la tarjeta gráfica, el que peor llevará el paso del tiempo en términos de potencia. No por que vaya a perder rendimiento en sí mismo, sino por que los programas y juegos cada vez exigirán un mayor rendimiento que ese procesador no podrá ofrecer.

Teniendo esto presente, es importante que, a la hora de comprar un procesador, te decantes por el más potente que tu presupuesto te permita. Gracias a esto, podrás estirar tu equipo durante más tiempo. No nos malinterpretes, tampoco te estamos diciendo que te gastes 500 euros en el procesador si tu presupuesto es de 700 euros, pero sí deberías destinar en torno a una cuarta parte del presupuesto para el procesador.

Actualmente, Intel continúa ofreciendo un rendimiento ligeramente superior para juegos, pero la segunda generación de los procesadores Ryzen de AMD obtiene un excelente rendimiento, y sus precios hacen que la balanza se incline cada vez más a su favor.

Por lo tanto, en términos de rendimiento estricto, no importa si te declinas hacia una plataforma u otra, lo importante es que se trate de procesadores de última generación para beneficiarse de ese porcentaje de rendimiento extra que acostumbran a implementar las nuevas generaciones de procesadores.

Tarjeta gráfica, el corazón del gaming

La tarjeta gráfica es otro de los componentes básicos para los ordenadores gaming, por lo que debes elegir con cuidado qué modelo de tarjeta gráfica monta tu PC gaming. La tendencia es ir siempre a la más potente posible, pero eso también depende de varios factores.

La resolución a la que juegas, el tipo de juegos que te gustan, el rendimiento del resto de componentes y, una vez más, tu presupuesto.

Interior del Lenovo Legion Y920 Tower

Por poner un ejemplo, si habitualmente juegas a Fortnite en un monitor de 60 Hz y a una resolución Full HD, no necesitas gastarte 820 euros en una Nvidia RTX Geforce 2080 porque no la vas a exprimir al máximo. En cambio, si vas a jugar a Battlefield V en resolución 4K y a frecuencias de 144 GHz, pues lo mismo hasta necesitas dos.

La elección de la tarjeta gráfica también debe ir en consonancia al procesador. De nada sirve comprar un PC gaming con la tarjeta gráfica más potente, si luego el procesador no da la talla y crea un cuello de botella.

Otro aspecto que debes tener muy en cuenta si te quieres comprar un PC gaming en 2019, es el número y tipo de conectores que tiene la tarjeta gráfica. Si vas a usar varios monitores, asegúrate de que el ordenador que compres ofrece las opciones de conexión adecuadas para ellos.

Escucha"Episodio #23: RAM - ¿Qué es... ? Con Rubén Andrés Barbero" en Spreaker.

La refrigeración de la tarjeta gráfica también es una cuestión importante, ya que de ella dependerá en gran medida el rendimiento y fiabilidad del componente. En los ordenadores “de marca” tal vez sea un poco más complicado conocer exactamente el sistema de refrigeración monta, a no ser que busques información por tu cuenta en análisis de medios especializados.

En este sentido, cuantos más ventiladores tenga, mejor. De ese modo, se necesita menos velocidad de rotación de los ventiladores para mantener las temperaturas a un nivel aceptable y se reduce considerablemente el ruido.

El futuro es la placa base

La placa base acostumbra a pasar bastante inadvertida en las especificaciones de la mayoría de PC gaming. Sin embargo, este componente representa la base sobre la que se asentarán las opciones para actualizaciones futuras.

Ya que vas a hacer una inversión en un PC gaming, qué menos que asegurarte de que su placa base te asegure que en un futuro puedes instalar un sistema de almacenamiento más rápido, que puedas añadirle una segunda tarjeta gráfica.

Trasera Lenovo Legion Y920 Tower

Más allá del hecho de contar con más o menos iluminación integrada –qué sería del gaming sin las luces LED—, fíjate en el número de conectores que el equipo ofrece en su parte trasera, en el número de conectores PCIe x16 (donde podrás instalar otra tarjeta gráfica, si quieres) y su cuenta con conector para unidades de almacenamiento M.2.

Memoria RAM, mejor calidad que cantidad

Durante mucho tiempo los fabricantes y distribuidores de ordenadores en general, y PC gaming en particular, se han apoyado en la cantidad de memoria RAM para vender ordenadores.

Lo cierto es que, en la actualidad, basta con que el PC gaming que elijas no monte menos de 8 GB de memoria RAM y no más de 16 GB. Para jugar, no vas a necesitar más.

Algunos ordenadores gaming de gama muy alta pueden montar configuraciones con 32 GB de RAM e incluso más. Sin embargo, a no ser que vayas a grabar un streaming de tus partidas a The Division 2 en 4K al mismo tiempo que estás renderizando uno de los vídeos que vayas a subir a tu canal de YouTube, no vas a usar esa cantidad de memoria nunca.

En lugar de fijarte en la cantidad de memoria RAM, presta atención a la frecuencia a la que funciona y cuál es su latencia. Estos datos pueden aparecer junto a la cantidad de memoria RAM y aparece expresada en megahercios (MHz), para el caso de la frecuencia, y en milisegundos (ms) de CAS Latency, para la latencia.

RAM del Lenovo Legion Y920 Tower

En el caso de la frecuencia, cuanto mayor sea la frecuencia, más rápida funciona la memoria RAM, por lo que interesa que el dato de MHz sea lo más alto posible. Actualmente la media ronda los 2.800 MHz o 3.000 MHz.

El dato de la latencia es algo más complicado de encontrar, pero puede identificarse tras las siglas CL (CAS Latency). En este caso es justo al revés, cuanta menos latencia significa que las memorias ofrecen mejor rendimiento. La media de latencia actual ronda la CL15 o CL16 para las frecuencias que te hemos indicado antes.

Este dato es especialmente importante si el equipo monta un procesador AMD Ryzen 2 ya que el rendimiento de esta plataforma está muy condicionado por la memoria RAM que utilice.

Almacenamiento veloz implica menos esperas al cargar la partida

Uno de los componentes en los que muchas configuraciones de ordenador para juegos, sobre todo las que apuntan a presupuestos más ajustados, tienden a recortar en el sistema de almacenamiento.

En estas configuraciones es habitual encontrar que se monta un disco duro HDD, en lugar de un SSD. Al hacerlo no solo se reduce el coste de la factura final, si no que se cubren las necesidades de almacenamiento para el ordenador ya que montar un SSD de una capacidad moderada dispararía el presupuesto.

Esto, en realidad, es un error que lastrará considerablemente tu experiencia de juego. Los juegos tardarán más en cargar, los niveles del juego lo mismo, e incluso puedes llegar a experimentar alguna bajada de FPS durante la partida.

Si no quieres pasarte con el presupuesto, lo que debes considerar al menos es un sistema de almacenamiento en el que se combine un SSD de unos 240 GB que actualmente están a muy buen precio para instalar el sistema operativo y el juego al que más juegues en ese momento, combinado con un HDD para almacenar tus datos.

No es una gran inversión económica, pero la mejora en el rendimiento del ordenador es extraordinaria, sobre todo con el hardware actual que aprovecha todo el potencial de los SSD.

Refrigeración líquida o por aire

El sistema de refrigeración de un PC gaming debe ser ligeramente superior al del resto de ordenadores. Debido a su elevado rendimiento, los componentes se calientan más de lo habitual.​

PC Gaming Willyrex - eSports

Los sistemas de refrigeración líquida todo en uno son una de las elecciones más habituales en los ordenadores gaming, pero esta elección no está exenta de polémica. Si bien es cierto que estos sistemas todo en uno están más de moda que nunca, debido a la microevaporación, algunos necesitan un mantenimiento difícil de hacer para la mayoría de los usuarios y tienden a perder capacidad de refrigeración con el tiempo.

Por otro lado, los sistemas de refrigeración por aire son efectivos, baratos y con un mantenimiento sencillo. Por lo tanto, estos son una buena alternativa para ordenadores gaming baratos. De cualquier forma, evita el disipador de serie para jugar puesto que estos disipadores no soportan el elevado ritmo de trabajo de los componentes gaming.

La fuente de alimentación, la gran olvidada

Resulta curiosos como a menudo se invierten miles de euros en hardware para un PC gaming y se olvida invertir en el componente que debe proveer la energía para todos ellos. La fuente de alimentación es el componente que se encarga de estabilizar la energía que les llega a los componentes, por lo que de su calidad depende el buen funcionamiento del ordenador.

Cómo elegir una fuente de alimentación para tu PC

Los ordenadores de marca suelen incorporar fuente de alimentación certificada por la propia marca para asegurar la calidad del suministro eléctrico durante mucho tiempo, pero algunos ordenadores gaming ensamblados por las tiendas o distribuidores, sobre todo los equipos más baratos, acostumbran a montar fuentes de alimentación poco optimizadas o de potencia demasiado justa.

Este escaso margen energético puede limitar las opciones de actualización del PC, como, por ejemplo, al cambiar de tarjeta gráfica por una más potente. Un suministro energético deficiente puede traerte muchos problemas.