Skip to main content

Malas ideas que llevaron a sus compañías a la quiebra absoluta

Hombre escondiendo la cabeza en el suelo

30/01/2021 - 07:00

¿Qué es lo que convierte una idea en un éxito? Nadie lo sabe con certeza. Por eso existen proyectos impensables que triunfan, y grandes ideas que son un clamoroso fracaso.

Muchas personas tienen un sexto sentido para anticipar lo que la gente desea, e incluso imponer cosas a los demás que no sabían que deseaban. Quizá el mejor ejemplo es Steve Jobs, pero hay otros muchos. Por desgracia no todo el mundo tiene ese don, así que son incontables las buenas y malas ideas que han llevado a sus creadores a la ruina.

Existen muchos tipo de fracasos, unos más crueles que otros. Hay productos y servicios que son malos o inútiles a simple vista, y su destino es previsible. Pero también grandes ideas por las que un visionario, o una empresa, lo apostaron todo, y terminaron en bancarrota.

Las razones son muy variadas. A veces el producto era demasiado caro, o no tuvo suficiente distribución, o los usuarios no supieron entender su finalidad. Vamos a ver algunas malas ideas que llevaron a sus compañías a la quiebra absoluta.

Todo el mundo puede tener una buena idea, pero poca gente tiene capacidad para ponerla en práctica con éxito.

Algunos de estos empresarios arruinados aprendieron de sus errores y renacieron de sus cenizas, fundando otras empresas. Otros desaparecieron para siempre de la escena pública.

Malas ideas que acabaron en desastre

John DeLorean y el coche que viajó al futuro

John DeLorean

DMC

Pocos diseñadores de coches han tenido tanta influencia en el mundo del cine y la televisión, como John DeLorean.

Cuando trabajaba para General Motors diseñó el Pontiac Firebird, que luego fue el icónico vehículo parlante de la mítica serie El Coche Fantástico.

A principios de los 80 John DeLorean fundó su propia marcas de coches, DMC, y diseñó el DMC DeLorean, famoso por las puertas que se abrían hacia arriba, y por ser el vehículo que viajó al futuro (y al pasado) en la entrañable trilogía de Regreso al Futuro (1985):

El DeLorean se convirtió en uno de los vehículos más icónicos del mundo, pero por aquel entonces DMC ya estaba sentenciada. La producción del vehículo había sido una pesadilla, disparando los costes, y John DeLorean fue acusado en 1982 de traficar con 200 Kilos de cocaína.

Después se demostró que el traficante era un confidente del FBI, que le había puesto una trampa. Pero pasó dos años de juicios.

Aunque se vendieron unos 10.000 DMC DeLorean, no fueron suficientes para salvar a la compañía: los altos costes de producción limitaron las ganancias. John DeLorean fue a la bancarrota, y tuvo que vender sus posesiones. Una de sus casas acabó en manos de Donald Trump.

Curiosamente en los últimos días ha surgido un rumor que afirma que el DMC DeLorean podría volver, pero esta vez en forma de coche eléctrico.

New Internet Computer, demasiado adelantado a su tiempo

New Internet Computer

Hay ideas que fracasan por son malas y otras que lo hacen porque... son demasiado futuristas.

The New Internet Computer, puesto a la venta en el año 2.000,  era un ordenador basado en Linux y centrado en Internet, que fue desarrollado por una empresa de Larry Ellison, uno de los fundadores de Oracle y una de las personas más ricas del mundo.

El concepto de New Internet Computer era impecable, pero demasiado adelantado a su tiempo: un ordenador de bajo coste (200 dólares), basado en Linux, y centrado en Internet. Un Chromebook con 15 años de adelanto, en formato de sobremesa.

¿Cuál era el problema? Que en el año 2000 no existía ni la fibra, ni el ADSL, ni el 4G. Internet funcionaba a 56 Kbps a través de la línea telefónica, y en muchos casos además de la cuota mensual tenías que pagar por el consumo de datos. Eso sí, el gancho era que junto al ordenador te ofrecían una conexión a Internet sin cuotas.

El New Internet Computer no tenía lector de discos ni disco duro. No podías instalar programas y no funcionaba si no estabas conectado a Internet. Una conexión que, en el año 2000, era muy lenta y cara, y se cortaba a menudo. No era un mal hardware en sí mismo, pero depender de Internet al 100% en una época en la que Internet iba a pedales, era una desastrosa decisión de ingeniería.

Larry Ellison esperaba vender 5 millones de ordenadores el primer año, pero sólo vendió 50.000 unidades. A los dos años, cerró la compañía.

Kodak y su obsesión por las cámaras

kodak ektachrome

Pocos adolescentes conocen hoy en día la marca Kodak, pero fue una de las famosas y exitosas del siglo XX.

La Eastman Kodak Company fue fundada por George Eastman en 1892, el inventor del carrete de fotos. Kodak fue la responsable de abaratar los precios de las cámaras de fotos, y ponerlas al alcance de todo el mundo.

Durante cien años fue una empresa próspera que ganó mucho dinero vendiendo cámaras de fotos a precios bajos, ya que su negocio estaba en la venta de carretes y el revelado de fotos en las tiendas de fotografía.

Sony Alpha 7 II

Sony Alpha7 II

Esta cámara sin espejo de Sony está considerada como una de las mejores del mercado ahora mismo. Esto se debe sobre todo a la fantástica estabilización y también al procesado de imagen de la compañía japonesa.

Pero como todos sabemos en los años 90 llegaron los móviles, con sus cámaras digitales. La gente abandonó las cámaras con carretes y se pasó a la fotografía digital. Al contrario que su gran rival Fujifilm, que diversificó sus ventas (ahora vende hasta cosméticos), Kodak se empeñó en seguir vendiendo cámaras de fotos, tanto analógicas como digitales.

El problema es que su gran negocio no eran las cámaras como hemos dicho, sino el revelado, y las cámaras digitales no lo necesitan. En 2010 se declaró en bancarrota, aunque sobrevivió gracias a préstamos. En 2020 anunció que va a fabricar medicamentos para los soldados estadounidenses.

E.T. el Extraterrestre y la soberbia de Atari

E.T. Atari

En 1982, la compañía Atari era la Nintendo o la Sony de nuestros días, el el mundo del videojuego. Sus consolas y juegos se vendían por millones y copaba la mayor parte del mercado.

La mala idea de Atari, que le llevó a la bancarrota, fue la soberbia.

Corría el año 1982 y la entrañable E.T., El Extraterrestre, de Steven Spielberg, era la película del año. Atari pagó 21 millones de dólares por los derechos, y 5 millones en publicidad para promocionar el juego. ¿El problema? Quedaban dos meses para Navidad, que es la fecha en la que más videojuegos se venden.

Switch

Switch

Esta consola híbrida de Nintendo te permite jugar en modo portátil y también en tu TV. Su catálogo de juegos exclusivos es también uno de sus principales puntos fuertes.

En la cima del éxito, Atari pensó que bastaría el nombre de E.T. y el de Atari juntos en un cartucho, para vender millones. Desarrolló el juego en 6 semanas, malo y lleno de bugs, y fabricó 4 millones de copias. Solo vendió 1,5 millones, la mayoría devueltas por sus compradores, y el resto las enterró en el desierto de Alamogordo

El fiasco de E.T. arruinó la reputación de la compañía. Un año después, en 1983, Atari acumuló 583 millones en pérdidas, y en 1984 fue dividida y vendida por secciones a Namco y Commodore, que la volvió a reflotar. Pero ya era una compañía completamente diferente.

Phone Fingers, imposibles de poner

Phone Fingers

Los nuevos avances tecnológicos suelen traer consigo un desfile de nuevas propuestas que intentan hacer negocio con sus innovaciones.

El primer iPhone se presentó en 2007, y lo que más llamaba la atención era su pantalla táctil. Hasta ese momento, los móviles usaban teclado y pantallas no táctiles.

Al usar el iPhone por primera vez la gente notaba que la pantalla se manchaba enseguida con la grasa de los dedos o la suciedad. En lugar de usar un paño o un protector de pantalla, Phone Fingers puso a la venta... fundas para los dedos. Básicamente, guantes recortados... a 10 euros.

La idea llamó la atención en los medios pero no vendió nada, entre otras cosas porque ponerse las fundas de dedos era una tortura, y quedaba ridículo. La empresa cerró en pocos meses.

Gionee y el CEO adicto a los casinos

Gionee

Gionee era una marca de moviles que en 2012 llegó a tener el 5% del mercado en China, y sus smartphones se vendían en España.

Intentó diferenciarse del resto creando móviles de lujo, o con características muy peculiares. El Gionee ELIFE S5.5, por ejemplo, presumía de ser el móvil más delgado del mundo, con solo 5.5 mm de grosor.

En 2016 presentó el Gionee M2017, un móvil de lujo con un diseño exclusivo y una batería de 7.000 mAh, todo un logro técnico teniendo en cuenta su escaso grosor. Eso sí, el móvil ya costaba 950 euros en 2016.

Gionee

El primer error de Gionee fue no diversificarse. Se centró en los móviles de lujo o demasiado exclusivos, con un público reducido.

Pero esa no fue la única causa de su bancarrota. Su CEO y fundador, Liu Lirong, fue acusado de apropiarse de fondos de la compañía para usarlos en juegos de apuestas. Durante una investigación se descubrió que Liu Lirong había perdido 140 millones de euros en un casino.

AVE Mizar y el (mal) sueño de volar

Coche volador

Hoy en día los coches voladores están más cerca que nunca, aunque aún siguen siendo prototipos. En 1973, eran pura ciencia-ficción.

Por desgracia, estamos ante una malísima idea que no solo llevó a la ruina a sus creadores, sino también a la muerte.

Los ingenieros aeronáuticos Henry Smolinski y Harold Blake fundaron la compañía AVE en 1971, en Los Angeles, con el objetivo de construir un coche volador.

Pero no tenían intención de diseñar el vehículo desde cero: cogieron las alas y la cola de un avión Cessna Skymaster, y las soldaron a un coche Ford Pinto, tal como se puede ver en la foto superior. Lo llamaron AVE Mizar. ¿Nadie fue capaz de adivinar el desastre?

Fabricaron varios prototipos e incluso fijaron la fecha de venta al público para 1974, a un precio de entre 18.000 y 29.000 dólares.

Pero en el primer vuelo de prueba, un ala falló y tuvieron que aterrizar en un campo de alubias. En el segundo, el 11 de septiembre de 1973, un ala se dobló durante el vuelo y el coche volador cayó en picado. Henry Smolinski y Harold Blake fallecieron en el acto.

Amstrad y su híbrido de PC y consola

Mega PC

En los años 80 del siglo XX las consolas no estaban tan extendidas como ahora, al menos en Europa. Aquí vendían más los ordenadores de 8 bits, como el ZX Spectrum, Commodore 64 o Amstrad CPC, porque los jóvenes podían engañar a sus padres diciendoles que el ordenador servía para estudiar, aunque luego lo usasen para jugar.

A mediados de los 80 y principios de los 90 la empresa británica Amstrad poseía el 25% del mercado europeo de ordenadores, tanto a nivel doméstico como profesional. Era como la HP o Lenovo en nuestros días.

En 1993 decidió lanzar un producto inédito: el Amstrad Mega PC, un híbrido de PC y consola Sega Mega Drive. Literalmente, una consola Mega Drive dentro de un PC.

Híbrido de PC y consola

El Amstrad Mega PC disponía de un procesador Intel 386 a 25 Mhz y un Motorola 68000 a 7.14 Mhz, con 1 MB de RAM. La consola Mega Drive se integraba en forma de placa ISA que se insertaba en la placa base. Ambas máquinas compartían los altavoces y el monitor. Este último era multisync a 15/31 Khz, para poder soportar las diferentes frecuencias de refresco que requerían un PC y una consola diseñada para funcionar en un televisor

Además el Amstrad Mega PC incluía un joystick, el gamepad de la Mega Drive, teclado y ratón. Los cartuchos de la consola se insertaban en un slot de la carcasa del PC.

Sobre el papel parece una buena idea, pero en la práctica resultó un desastre.

Costaba más caro que comprar las dos máquinas por separado, el hardware del PC estaba anticuado y no se podía ampliar, y no podías usar las dos máquinas a la vez.

Fue un fracaso de ventas, lo que unido a la llegada de los PCs compatibles, llevó a Amstrad a la ruina. Abandonó la informática y se dedicó a fabricar decodificadores de televisión.

El chaleco paracaídas y el optimismo infinito

Chaleco paracaídas

Una de las máximas del buen inventor es: no pruebes tú mismo tus propios inventos.

En 1912, un sastre llamado Franz Reichelt inventó un chaleco paracaídas. Básicamente, un abrigo con las mangas muy anchas...

Al infortunado Reichelt no se lo ocurrió otra cosa que probarlo él mismo... tirándose desde la Torre Eiffel. El golpe fue mortal, y lo más increíble de todo es que la terrible escena fue grabada en película. Aquí puedes ver el fatal desenlace, pero ya advertimos que puede herir la sensibilidad de algunas personas:

Kuvée, la botella de vino inteligente

Kuvée, la botella de vino inteligente

Hoy en día hay una obsesión por incluir tecnología allá donde no se necesita.

En 2016 se presentó Kuvée, la botella de vino inteligente. Una botella metálica con pantalla táctil y sensores que muestra la temperatura del vino, cuánta cantidad queda en la botella, datos de la bodega en cuestión, e incluso la posibilidad de pedir más vino por Internet cuando se acaba. Precio: 200 dólares.

Dejando a un lado que esos datos carecen de interés para degustar el vino, o se pueden buscar con un simple móvil, lo que no gustó a los enófilos es que la botella era metálica, cuando todo el mundo sabe que el vino se conserva mejor en cristal.

Como era de esperar, Kuvée cerró al poco tiempo.

Hemos visto 10 malas ideas que llevaron a la ruina a sus inventores.