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La cuarentena ha acelerado la transición a una vida cien por cien digital entre los jóvenes (y no tan jóvenes)

Sociedad tecnología móviles

Depositphotos

18/04/2020 - 06:00

Si antes pasábamos gran parte del día delante del ordenador, con la cuarentena casi toda nuestra actividad depende del entorno digital. Vamos a analizar distintos aspectos de esta transición y cómo se ha acelerado.

Más de un mes de cuarentena para gran parte de la población ha tenido sus consecuencias. No solamente en lo que se refiere a la salud de los ciudadanos o a cómo ha cambiado la percepción sobre algunos aspectos de las relaciones con los hogares, la familia o los medios de comunicación. De algún modo, esta situación ha impulsado que la digitalización de las vidas se acelere.

Hace unas semanas circuló una broma por redes sociales que indicaba que la digitalización de muchas empresas no fue impulsada por el CEO ni el CTO, sino por la COVID-19. Y en numerosos ejemplos es una realidad más que palpable. Las empresas han impulsado el teletrabajo, los comercios han abierto la venta online, los gimnasios creado sus propias aplicaciones o canales de YouTube en tiempo récord, etc. En definitiva, la sociedad se ha actualizado a los tiempos para subsistir.

Pero los cambios han ido mucho más allá de estos aspectos y se han visto especialmente reflejados en las generaciones que ya de por sí tenían una vida online muy activa: las más jóvenes.

La educación online (quien puede tenerla)

Enterarse de la cuarentena pocos días antes de que esta se activase obligó a que muchos centros tuviesen que improvisar una vía de comunicación con sus alumnos.

Como no ha habido una directriz única que sirva para el modo de continuar con la evaluación. En ocasiones, cada centro o tutor ha buscado la forma de seguir dando clases: correos electrónicos, blogs, foros, clases por videoconferencia... Se puede decir que, por diversos motivos, cuanto más mayores son los estudiantes, mejor pueden continuar con sus actividades.

Hay profesores que únicamente continúan el contacto con los alumnos por correo electrónico o a través de blogs o foros (como suele ocurrir en la UNED). Mientras, herramientas especialmente enfocadas a estas tareas como Google Classroom no han logrado la difusión esperada en esta ventana de oportunidades que se ha abierto, aunque en Italia sí han sufrido un fuerte impulso.

Pero hay factores que van más allá de los centros escolares y el profesorado, como es la disposición de un ordenador en los hogares o el problema que puede surgir en caso de que exista un solo equipo y varias personas requieran de él para estudiar o trabajar. En muchas familias esta circunstancia todavía es una barrera insalvable.

La improvisación, la rigidez del sistema y el adentrarse en un nuevo escenario de una forma tan acelerada han marcado que este área no haya podido avanzar lo suficiente. Aunque es probable que se busquen nuevas vías de cara al próximo curso.

Ceremonias y clases vía Minecraft

Al hilo de los problemas sobre la educación, que son mejor solventados desde ámbitos universitarios. En la Universidad de Pennsylvania los estudiantes han recreado su campus con el juego Minecraft. El objetivo no ha sido únicamente pasear o mantener las relaciones con otros estudiantes, sino celebrar la ceremonia de graduación a través de este "campus virtual" (nunca mejor utilizado el término).

Esta anecdótica réplica es una muestra de la mentalidad que se tiene entre los más jóvenes, donde las fronteras entre lo digital y lo real son más difusas de lo que la ciencia ficción imaginó décadas atrás

Aunque no hay que olvidar que existe Minecraft Education Edition, una versión del popular juego que sirve para dar clase y que cuenta con una versatilidad sorprendente. Como la mayoría de proyectos de este estilo, no se ha filtrado dentro del sistema educativo, menos en España, donde casi ni se ha impulsado por parte de Microsoft, pero este software que pasa tan desapercibido puede ser un ejemplo para proyectos de realidad aumentada.

Los eventos, cada uno desde su casa, pero ahora con más audiencia

Una de las circunstancias que se han dado en estas semanas de aislamiento en los domicilios es que la mayoría de eventos se han cancelado. Conciertos, presentaciones, charlas, cursos... Quien tuviese entradas se ha visto en la obligación de devolverlas ante la imposibilidad de que se celebrase el acto.

Algunas de las cancelaciones han sido inevitables e insustituibles. Sin embargo, otras directamente han migrado al streaming, de un modo monetizado o gratuito.

Es raro quien no haya visto en estos días un concierto a través de YouTube o Instagram, o que no se haya inscrito en un curso online, una muestra sobre un producto, una charla o escuchado un podcast. La gran industria de creadores que tenemos en nuestro país se ha volcado por ofrecer su arte o productos y las cifras de asistencia vía online han sido espectaculares.

Esta clase de eventos, que en su mayoría son gratuitos, además han conseguido una buena difusión al ser publicitados por medios de comunicación que apoyan cualquier iniciativa que sirva para que la población se distraiga. 

La mayor exposición quizá no se vea reflejada en unos ingresos más cuantiosos ni sustituya los beneficios que se obtienen a través de la celebración de conciertos, conferencias y otras fórmulas, pero al menos servirán para ganar en seguidores, dar a conocer las obras y, en definitiva, sumar futuros clientes.

¿Quedamos? ¿En qué plataforma?

La forma de comunicarse ha cambiado también en este periodo. Mientras se ha vivido la marejada de noticias sobre Zoom, que ha pasado de ser la aplicación recomendada por todos a la más degradada tras los numerosos problemas de seguridad que ha tenido, otro tipo de alternativas han ido creciendo.

Había mucho miedo sobre sí WhatsApp podría aguantar el pico de videollamadas en grupo de los primeros días, y así lo hizo. Aunque por distintos motivos pronto hubo grandes migraciones de usuarios a más aplicaciones. Skype fue muy utilizado para las reuniones o para hablar con familiares. Hay que tener en cuenta que Skype es una herramienta muy asentada y funciona muy bien entre el público más adulto

Pero otras alternativas han ido creciendo y explotando en usuarios. Una de ellas ha sido Houseparty, de la que escribimos anteriormente por aquí y que tiene el gran aliciente de ofrecer distintos juegos online que son más que fáciles de usar por todos los participantes en las salas de videoconferencia.

Al igual que esta opción, se han buscado distintas formas de quedar para verse cara a cara o jugar online. Los videojuegos por la red han tenido un aumento de usuarios aún mayor que en cualquier otra situación. Sin entrar en mayores detalles, el ejemplo de Animal Crossing puede ser un síntoma sobre cómo funcionan las sinergias entre digitalización de la vida, realidad personal / digital e interacción multiplataforma.

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Todo está en la red

Ver series de Netflix a la vez que los amigos mediante una aplicación, karaokes, cursos de cocina por Instagram, clases de Yoga en directo y por videoconferencia... Si esta crisis hubiese conducido en el pasado a usar la red como una opción de comunicación entre individuos, el salto de tecnología y velocidad de los últimos años, sobre todo en telefonía móvil, ha empujado hacia lo grupal.

Como ejemplo, puede que años atrás se hubiese llamado a familiares para pedir recetas, ahora está "época del bizcocho" ha provocado que se sigan recetas a través de distintas redes sociales y se compartan los resultados, sobre todo por Instagram.

Al igual que esto, a la gastronomía se ha unido cualquier ocio. El deseo de compartir las tareas realizadas, las aficiones y la necesidad de encontrar iguales en internet con quien compartir cualquier detalle que se desee ha sido el mayor motor de la digitalización para combatir la soledad del hogar.

No hay vuelta atrás

Va a quedar en duda qué ocurrirá cuando todo esto vuelva a cierta normalidad y se realice una vida social fuera de casa. Poca duda cabe de que va a cambiar la relación de las distintas generaciones con el entorno digital. Los más mayores o ajenos al mundillo hasta ahora habrán descubierto las bondades de estas vías de ocio y comunicación; pero los más jóvenes, quienes están explotando a fondo el entorno, van a vivir una nueva relación de enamoramiento con lo digital.

Poder llevar una vida social y seguir con todos sus intereses durante esta época va a ser clave para que las horas delante de las pantallas se vean aumentadas. Si en muchas aficiones se ha descubierto que se puede disfrutar por igual en la comodidad de casa, y seguramente de formar más barata, ¿por qué molestarse en salir?

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