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Los misterios que esconde el fondo submarino en la Tierra

Medusas bioluminiscentes
Irina Iriser -

Unsplash

19/07/2020 - 06:30

El fondo de los océanos es el lugar menos explorado de nuestro planeta. De hecho, conocemos mejor la superficie de Marte que las profundidades marinas. En este artículo vamos a echar un vistazo a los misterios que oculta el fondo submarino.

Desde hace cientos e incluso miles de años, ha habido personas dedicadas de un modo u otro a la ciencia, en especial a estudiar el universo que nos rodea y las características de nuestro planeta

Por supuesto, es normal querer saber más del mundo en el que vivimos, especialmente de ciertos lugares que resultan especialmente difíciles de explorar, como las cumbres más altas o las cuevas más profundas. 

Pero sin duda alguna, el lugar más misterioso de nuestro planeta son los océanos. Los océanos cubren más del 70% de la superficie de nuestro planeta, y han sido la fuente de numerosos mitos y leyendas para culturas de todo el mundo. 

A fin de cuentas, apenas hemos podido explorarlos. De por sí las zonas más superficiales han pasado milenios fuera de nuestro alcance, ya que estábamos limitados por navíos lentos y tecnología poco avanzada. 

En el último siglo esa barrera se ha superado, especialmente en las últimas décadas, gracias a nuevas tecnologías de navegación y mapeado. Y por supuesto, a barcos mucho más potentes. 

No obstante, cuando se trata de las profundidades marinas, la situación es bastante distinta. Como es lógico, la tecnología de la que disponíamos antiguamente no nos permitía descender demasiado, por lo que el fondo del océano estaba rodeado de misterio

Pero la situación tampoco ha cambiado mucho en el último siglo, y seguimos afrontando dificultades considerables para descender a zonas muy profundas. De hecho, actualmente nos resulta extremadamente difícil llegar al fondo del océano en varios lugares de la Tierra. 

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La culpa de esto la tiene la presión. A mayor profundidad, mayor presión ejerce el agua, lo que de por sí hace que los humanos no podamos bucear más allá de unos pocos cientos metros de profundidad. Y bucear tan profundo es un auténtico logro.  

Con submarinos y robots subacuáticos, podemos conseguir bajar mucho más. Estos navíos están diseñados para aguantar la presión, y hay algunos hechos especialmente para descender a los lugares más profundos del océano.  

E incluso con la ayuda de esos vehículos, gran parte del fondo del mar está sin explorar. La tecnología de sónar nos ha permitido mapear un pequeño porcentaje del suelo oceánico (apenas un 10%), pero no tenemos mucha información del resto. De hecho, conocemos mejor la superficie de otros planetas que el fondo de nuestros océanos.  

Consecuentemente, el fondo del mar oculta muchísimas cosas increíbles, de las que sabemos bastante poco. Vamos a hacer un repaso a lo que sabemos de algunos de estos grandes misterios oceánicos. 
 

Ríos, lagos y cascadas bajo el mar

Las profundidades oceánicas son un lugar extraño, y esconden cosas que parecen no tener lógica alguna. Por supuesto, la ciencia es capaz de explicarlas, pero eso no hace que estos fenómenos sean menos sorprendentes. 

¿Podrías imaginar lagos, ríos y cascadas en el fondo del océano? La idea suena casi ridícula. A fin de cuentas, ¿cómo es posible que haya otros cuerpos de agua dentro de un océano?

Por extraño que pueda parecer, estos fenómenos no son una rareza en el fondo marinos. En diversas partes del mundo se han encontrado ríos, lagos e incluso cascadas dentro del océano. 

Por ejemplo, la mayor cascada del mundo está en el océano Atlántico, en el estrecho entre Groenlandia e Islandia. Esta cascada desciende unos tres kilómetros hasta el fondo oceánico, lo que la hace tres veces más alta que la mayor cascada que podemos encontrar en la superficie

Estas cascadas submarinas, al igual que muchos ríos y lagos que pueden encontrarse en el fondo de los océanos, están causadas por algo sorprendentemente simple: la diferencia de densidad entre el agua fría y el agua caliente

En esa zona convergen corrientes de agua fría y agua caliente. El agua fría, al ser más densa, fluye por debajo del agua caliente, y desciende por una pendiente en el fondo del océano, creando una cascada de muchísimo caudal. 

También hay otro motivo por el que pueden crearse cascadas, ríos y similares bajo el agua. Una razón muy habitual es la concentración de sal en el agua. Por ejemplo, muchos lagos submarinos tienen concentraciones de sal muy elevadas. 

Infograma de cascadas submarinas

NOAA

La sal hace que ese agua sea mucho más densa que la que hay en su entorno, y se concentra formando lagos. Además estos lagos submarinos suelen tener grandes cantidades de metano, que pese a ser tóxico para la mayoría de seres vivos, también es una fuente de nutrientes para algunas bacterias y moluscos. 

Los niveles mayores de sal, junto a una mayor concentración de sedimentos, también contribuyen a la formación de ríos submarinos como el que se encontró hace unos años en las profundidades del Mar Negro y cerca de la costa de Australia

Y también hay algunos ríos submarinos muy particulares, que a menudo surgen de la desembocadura de ríos terrestres. Estos ríos submarinos están formados de agua cargada de limo, arena y otros sedimentos, y fluyen con tanta fuerza que han creado enormes canales en el fondo oceánico. 

En general, se sabe muy poco de estos cuerpos de agua que se forman en las profundidades marinas. Son un descubrimiento relativamente reciente, y no se dispone de mucha información respecto a sus características, los seres vivos que los habitan, o su efecto a gran escala en los ecosistemas marinos. 

Volcanes en las profundidades

La humanidad lleva varios milenios observando los volcanes, lo cual no es nada sorprendente si consideramos lo espectacular, a la par que destructiva, que puede llegar a ser una erupción. 

Pero esto se limitaba a los volcanes que están en la superficie, por encima del nivel del mar. Durante muchísimo tiempo, ha habido volcanes totalmente ocultos a nosotros: los volcanes submarinos

Algunos están lo suficientemente cerca de la superficie como para que las erupciones expulsen lava, rocas y nubes de ceniza fuera del mar. Pero la mayoría se encuentran en zonas extremadamente profundas de los océanos

Como tal, los volcanes submarinos no se empezaron a estudiar hasta hace algunas décadas, por lo que la información al respecto es limitada. Como hemos mencionado anteriormente, descender al fondo del océano no es fácil, y menos aún cerca de un volcán. 

Pero se están dedicando numerosas investigaciones a aprender más sobre estos volcanes sumergidos, y por un buen motivo: están estrechamente relacionados con la tectónica de placas, y hay razón para creer que pueden ser más destructivos que los volcanes en la superficie. 

Actualmente se sabe que el 75% de la actividad volcánica de nuestro planeta procede de volcanes submarinos. Es frecuente encontrarlos en zonas de fracturas de la corteza oceánica, aunque son muy comunes en todo el fondo marino. 

Además, son bastante peligrosos. Cuando uno de estos volcanes entra en erupción puede causar fuertes terremotos y tsunamis. Por lo que incluso si están muy lejos de zonas habitadas, pueden provocar una catástrofe. 

Y los efectos de la erupción de un solo volcán de este tipo pueden notarse por todo el mundo. En 2019 se descubrió un enorme volcán submarino cerca de la costa africana, y los científicos lo asociaron con fenómenos que llevaban produciéndose cerca de un año

Por ejemplo, meses antes se había detectado por todo el planeta una especie de murmullo sísmico de origen desconocido, que probablemente fue causado por la propia erupción de este volcán. 

Además, los habitantes de las zonas cercanas llevaban casi un año sintiendo terremotos diariamente. La mayoría fueron de baja intensidad, pero en mayo de 2018 se registró un terremoto de categoría 5.8, el más fuerte que se había registrado en la región hasta esa fecha.  
 

Fumarolas hidrotermales creadoras de vida

Aunque no tengamos muchos detalles al respecto, sabemos que la actividad tectónica en el fondo oceánico es extremadamente abundante. Y eso tiene consecuencias muy visibles, especialmente en zonas muy profundas. 

Lo más obvio son los volcanes submarinos que mencionábamos en la sección anterior. Pero también hay otros menos espectaculares y aun así muy importantes, como es el caso de las fumarolas o fuentes hidrotermales

Estas fumarolas son como géiseres en pleno fondo marino. Expulsan agua a cientos de grados de temperatura, gracias al magma que circula bajo la corteza oceánica. Además, ese agua está mezclada con diferentes minerales. 

Fumarola hidrotermal

NOAA

Las primeras fumarolas se encontraron por pura casualidad en 1977, cerca de las Islas Galápagos. Un grupo de científicos estaba investigando una zona volcánica submarína cuando detectaron cómo en ciertas zonas muy concretas, la temperatura aumentaba varios cientos de grados. 

Por si ese descubrimiento no les parecía suficiente, las fumarolas hidrotermales les reservaban otra grata sorpresa. Y es que el entorno de estas fuentes submarinas está repleto de vida

El calor extremo que generan y los minerales tóxicos que emiten las fumarolas no crean un entorno especialmente agradable. Además, a esas profundidades no llega la luz solar, y la presión es altísima. 

En esas condiciones sería de esperar que la vida lo tuviera difícil para triunfar. Pero el entorno de las fumarolas está repleto de bacterias que usan los minerales tóxicos para producir energía y sobrevivir

Como ocurre con tantas otras cosas relacionadas con el fondo oceánico, las fumarolas son un descubrimiento reciente, y en consecuencia todavía queda mucho por aprender de ellas y su efecto en el entorno marino. 

No obstante, con los datos que hay disponibles actualmente, ya hay teorías bastante interesantes. Algunos estudios sugieren que las fumarolas podrían estar relacionadas con el origen de la vida en la Tierra.

Actualmente no sabemos cómo surgió la vida en nuestro planeta, pero hay ciertas reacciones químicas que debieron darse para que fuera posible. Los científicos consideran que estas reacciones requieren un entorno y condiciones muy específicos.

Y resulta que el entorno creado por las fumarolas cumple de forma bastante acertada con estos requisitos. Por lo tanto, estudiar las fumarolas podría darnos pistas sobre cómo surgió la vida en nuestro planeta. 

Lógicamente, esto también ayudaría a la hora de valorar las posibilidades de encontrar vida en otros planetas. Pero como decimos, el estudio de las fumarolas está aún en su infancia, así que probablemente habrá que esperar. 

La extraña vida en el abismo

Todo lo que hay en las profundidades de los océanos se sale bastante de lo que estamos habituados a ver, y eso incluye a los seres vivos que habitan a miles de metros de profundidad

La vida en estas regiones de los océanos no se limita a bacterias y otros microorganismos. Hay animales de diversos tipos, aunque su apariencia suele ser muy diferente a lo que estamos acostumbrados a ver. 

Las criaturas que viven en la región abisal y hadal de los océanos (es decir, las zonas más profundas) están adaptadas a las condiciones extremas, especialmente a la presión y a la carencia de luz y de alimento. 

Esto suele implicar cuerpos muy blandos como los de las medusas o los pulpos, gran cantidad de dientes finos como agujas como los del prehistórico tiburón anguila, y apariencias que en general parecen casi monstruosas.

Unas de las criaturas abisales más conocidas son los calamares gigantes y los calamares colosales. Estos monstruos han sido origen de muchas leyendas a lo largo del tiempo, y aparte de estar muy bien adaptados a las profundidades, parte de su anatomía parece haber evolucionado para luchar contra cachalotes. 

Otra característica muy común en los seres vivos de las profundidades es la bioluminiscencia. La bioluminiscencia implica que algunas especies son capaces de emitir luz con su propio cuerpo, gracias a procesos químicos internos. 

Medusa bioluminiscente

Depositphotos

Los propósitos de esta llamativa característica son variados. La luz puede servir como trampa para otros peces, como método de camuflaje, para ver a potenciales depredadores, o incluso como método de comunicación y señal de alarma. 

Los seres vivos de las profundidades son extraños de numerosas maneras, debido probablemente a las condiciones en las que su especie ha vivido durante miles o incluso millones de años.

Y como el fondo de los océanos está tan inexplorado, especialmente a esas profundidades, se desconoce cuántas especies habitan esas regiones. No es nada raro que con cada inmersión, los científicos encuentren varias especies nuevas. En lo que respecta a animales, siempre hay algo por descubrir en el fondo del océano.