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Mitos del Tyrannosaurus Rex, ¿cómo eran realmente los T-Rex?

T-Rex moderno

08/09/2018 - 09:30

El Tyrannosaurus Rex, tal como lo conocíamos, es una fantasía. Uno de los iconos de nuestra infancia ha cambiado por completo. Los Mitos del Tyrannosaurus Rex son falsos. ¿Cómo eran realmente los T-Rex?

¿Nos ha engañado la Paleontología? No. Es una ciencia que se basa en interpretar en función de los datos que se tienen. Y no resulta fácil resucitar a una criatura extinta hace 65 millones de años, a partir de un puñado de huesos.

Nuevos fósiles hallados en los últimos años y nuevas técnicas basadas en escáneres 3D, algoritmos informáticos e inteligencia artificial, aportan nuevos datos que echan por tierra interpretaciones que se han mantenido durante décadas. El Tyrannosaurus Rex moderno es muy diferente al reptil gigante, de sangre fría, capaz de correr a la carrera, que se daba por válido hasta hace unos pocos años. Aquí podemos ver el T-Rex del clásico de 1925, El Mundo Perdido:

Incluso el T-Rex de Jurassic Park, que recopilaba los conocimientos de la época sobre esta mítica criatura, en 1993, hoy se considera completamente anticuado.

Vamos a revisar los Mitos del Tyrannosaurus Rex, ¿cómo eran realmente los T-Rex?

Mitos falsos del Tyrannosaurus Rex

Se han descubierto unos 50 ejemplares de T-Rex, todos ellos en Norteamérica. El esqueleto más completo (más del 90% de los huesos) se llama Sue, y se exhibe en el Museo de Historia Natural de Chicago:

T-Rex

Sue mide 12,3 metros de largo, 3,66 metros de alto, y pesaba entre 8 y 14 toneladas. El Tiranosaurio Rex no es el dinosaurio carnívoro más grande, pero si uno de los más letales, ya que poseía una de las mandíbulas más fuertes y poderosas que se conocen. 

El cine, los comics, y los videojuegos, nos dan una imagen del Tiranosaurio Rex cercana a la de un lagarto gigante que camina a dos patas, capaz de correr y rugir como la bocina de un camión. Los últimos descubrimientos indican que todo esto es falso...

El T-Rex corre a 72 Km/h

Una de la escenas más espectaculares del clásico de Spielberg, Jurassic Park (Parque Jurásico, 1993) es la de la persecución del jeep. Los protagonistas escapan milagrosamente de un T-Rex que los persigue a la carrera:

Por aquel entonces se creía que el Tyrannosaurus Rex podía correr a 72 Km/h, suficiente para atrapar sin mucho esfuerzo al mísmísimo Usain Bolt mientras batía su récord del mundo de los 100 metros lisos.

Pero las simulaciones informáticas más reciente concluyen que el T-Rex no podía correr. Si lo hubiese hecho, sus patas se habrían partido por el peso.

Dos de las simulaciones más avanzadas son el Análisis Dinámico Multicuerpo (MBDA) y el Análisis del estrés esquelético (SSA). La Universidad de Manchester ha fusionado estos dos modelos matemáticos para crear uno más complejo que no solo tiene en cuenta el peso, tamaño, longitud y forma de los huesos, sino también aspectos como la musculatura, la inercia y la gravedad.

Según esta nueva simulación es imposible que un Tiranosaurio Rex pueda correr. Los huesos de las patas se habrían roto por el tremendo peso de la carne y el esqueleto en movimiento a gran velocidad. La velocidad máxima a la que podía moverse era unos 19 km /h, lo que traducido en términos coloquiales es andar rápido. Una velocidad suficiente para atrapar a un humano no muy atlético a la carrera, especialmente si el Rex tenía aguante. En este vídeo podemos ver cómo se movía el Tiranosaurio Rex, según la simulación de la Universidad de Manchester:

Es un resultado bastante lógico que podemos comprobar nosotros mismos en la Naturaleza. El animal terrestre más grande, el elefante, tampoco corre: siempre mantiene al menos dos patas en contacto con el suelo, y aún así alcanza velocidades superiores a 20 km/h. Parece que se desmonta uno de los mitos del Tyrannosaurus Rex más populares.

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Lo cierto es que el T-Rex no necesitaba correr para atrapar a sus presas, que casi siempre eran grandes y lentos herbívoros. Y como estaba en lo alto de la cadena alimenticia, tampoco tenía que huir de nadie.

El T-Rex camina ergido

Durante décadas, especialmente en el siglo XX, los T-Rex se imaginaban como una especie de lagartos gigantes que caminaban ergidos:

T-Rex

Estudios modernos confirman que esa posición era imposible por la colocación de las vértebras, y porque si caminasen erguidos avanzarían muy despacio.

Desde que los dinosaurios se asocian a las aves se han llevado a cabo estudios para aplicar el movimiento de las aves no voladoras, al esqueleto del T-Rex. La Universidad de Chile ha comprobado que cuando le añades una cola de dinosaurio a un gallina deja de caminar erguida. Camina apoyándose en las caderas y no en las rodillas, agacha el cuello y lo estira hacia adelante:

T-Rex

Por otro lado huellas de dinosaurios descubiertas en Texas no muestran ningún rastro de la cola, lo que indica que no la arrastraban por el suelo.

T-Tex

También se han llevado a cabo estudios de movimiento del avestruz y el emú, las aves terrestres más grandes que existen en la actualidad, cuyas patas también tienen tres garras como las del Tyrannosaurus Rex.

La conclusión es que el rey de los dinosaurios caminaba con la cabeza agachada y estirada hacia adelante, creando una línea recta con la cola, que le servía para mantener el equilibro al avanzar rápido:

T-Rex

El T-Rex ruge como un león

En todas las películas de dinosaurios, los más feroces siempre rugen. El rugido del T-Rex de Jurasssic Park es una mezcla del sonido de la trompa de un elefante bebé, el lloro de un cocodrilo, y el rugido de un tigre.

T-Rex

El problema es que no hay forma de saber el sonido que emitían los dinosaurios, pues en los fósiles no se conservan las cuerdas vocales o la lengua. Las últimas investigaciones apuntan a que el T-Rex tenía mucho más en común de lo que creemos con los pájaros, pero también con el cocodrilo.

Un estudio llevado a cabo por los paleontólogos Chad Eliason y Tobias Riede sugiere que el Tiranosauro Rex podría haber usado la vocalización cerrada de los pájaros, es decir, emitía sonidos sin abrir la boca.

Algunos pájaros emiten sonidos sin abrir el pico, a través de la piel de su cuello. Esto encaja con el descubrimiento de sacos de aire en el cuello de los dinosaurios. Además no se han encontrado indicios que confirmen la presencia de cuerdas vocales. Si se comunicaban como los pájaros, no las necesitaban.

Películas y series de ciencia-ficción que se adelantaron a su tiempo

Aunque el T-Rex usase el mismo sistema de comunición de los pájaros, no quiere decir que emitía los mismos sonidos. Los dinosaurios no eran pájaros, sino unos antecesores de ellos con características de otros animales, como los reptiles. 

La paleontóloga Julia Clarke ha estudiado el oído interno del T-Rex, y cree que podría comunicarse con infrasonidos que podían escucharse a kilómetros de distancia, como ocurre con los elefantes o la ballena azul. Del mismo modo, la composición de su boca hace pensar que los sonidos que emitía eran parecidos a los de un cocodrilo, pero mucho más graves, al ser un animal grande. Los cocodrilos no rugen, pero si pueden emitir sonidos bastante amenazadores. Aquí puedes escucharlo:

Sus brazos no sirven para nada

Los pequeños brazos del Tiranosaurio Rex han sido objeto de burla durante décadas. Desde un punto de vista cientifico muchos paleontólogos los consideran vestigiales, es decir, miembros inútiles que han perdido la mayoría de sus funciones durante la evolución.

Aunque en un T-Rex adulto pueden medir alrededor de un metro, debido a su gran tamaño son poco más que apéndices que cuelgan del cuerpo:

T-Tex

Pero según el paleontólogo Steven Stanley, de la Universidad de Hawái, los brazos del Tyrannosaurus Rex podrían servir como una especie de cuchillas asesinas que el T-Rex usaba en las distancias cortas, cuando estaba muy cerca de su presa.

El profesor Stanley ha estudiado los huesos y los supuestos músculos que sustentaban estos brazos, y según su estudio, no se corresponden con órganos vestigiales. En función de la orientación y el tamaño de los huesos coracoides, y el propio húmero, indican que podía moverlos con rapidez. Y puesto que tienen afiladas garras de más de diez centímetro de largo, podría usarlos para causar rápidas heridas a una presa que ha acorralado. No como para matarla, pero si para desangrarla y fatigarla.

T-Tex

Sin embargo, otros investigadores, como el paleontólogo Thomas Holtz de la Universidad of Maryland, dudan de esta interpretación, ya que el T-Rex tendría que estar literalmente encima de su presa, para alcanzarla con sus brazos. Aún así reconoce que esta idea es más realista en T-Rex jóvenes, que no tienen tanta desproporción entre su cuerpo y sus brazos y sí sería posible que se ayudasen de los brazos para cazar, una función que se perdería en los adultos.

Otros estudios sugieren que el T-Rex usaba los brazos para sujetar a la hembra durante el apareamiento.

Asi es el T-Rex moderno

La visión del T-Rex que los paleontólogos nos ofrecen en 2018 es muy diferente a la que aprendimos de niños. Y eso puede producirnos un shock emocional y cultural. Olvídate de los mitos del T-Rex que conoces hasta ahora... 

Cerebro pequeño, pero sensible

Utilizando los escáneres 3D más modernos, el científico Larry Witmer ha podido crear una representación tridimensional del cerebro del T-Rex. Es un cerebro pequeño para un animal de ese tamaño, apenas 20 centímetros de largo:

T-Rex

Pero su áreas sensoriales están más desarrolladas de lo normal, especialmente las áreas del cerebro que interpretan los olores, y los nervios ópticos. El T-Rex tenía un olfato y una vista extraordinaria. Y la disposición de su oido interno confirma que era un animal que podía seguir a su víctima mientras corría. Todo apunta a que era un cazador, no un carroñero. Aunque lo normal es que fuera ambas cosas.

Una cabeza muy colorida

La paleontóloga Julia Clarke ha estudiado durante años la coloración de los dinosaurios. Analizando con un microscopio de electrones la piel de T-Rex fosilizados ha encontrado rastros de melalina, que indica que la piel de Tiranosaurio Rex tenía color. Tratándose de un depredador, y en función de los colores de sus parientes actuales, las aves de presa y los cocodrilos, lo más probable es que el T-Rex tuviese diferentes variaciones de marrones, negros y grises a lo largo de su cuerpo.

En su cabeza se han encontrado zonas rugosas que sostenían abundante tejido conjuntivo, que en las aves son zonas de colores llamativos: rojos, amarillos o naranjas, que usan para el cortejo.

Es posible que tuviera color en la cabeza, pero hay caracterizaciones que quizá son demasiado entusiastas para un depredador, que a fin de cuentas debía pasar desapercibido:

T-Rex

El T-Rex podría tener... plumas

Los últimos hallazgos de plumas completas en diferentes tipos de dinosaurios refuerzan las teorías que afirman que las aves son descendientes de los dinosaurios.

¿Tenía el T-Rex plumas? No estaba emparentado con los dinosaurios con plumas, pero recientes hallazgos en China de otra especie de terópodos, los celurosaurios, parientes del T-Rex, muestran vestigios de plumaje sin ramificaciones, o protoplumas. El T-Rex podría lucirlas a lo largo de su cabeza o lomo.

Esta es una representación moderna del T-Rex, con todas estas características que hemos mencionado:

T-Rex Moderno

El T-Rex era un animal social

Siempre se había creído que el T-Rex era un animal solitario, que cazaba solo y únicamente se reunía con otros de su especie para procrear. Pero un hallazgo reciente en Alberta (Canadá), pone en duda esta teoría. El paleontólogo Phil Currie ha descubierto los restos fósiles de 26 Albertosaurios, un tiranosaurio pariente cercano del T-Rex:

Albertosaurio

Se trata de un grupo familiar con diferentes edades, entre los 2 y los 24 años, lo que parece confirmar que se trata de una manada. Esto indica que no se trataba de animales solitarios, sino que al menos durante una parte de su vida, vivían en grupo y, posiblemente, cazaban en grupo.

Los recientes hallazgos de fósiles y las nuevas tecnologías, como los escáneres 3D, las simulaciones informáticas y los microscopios de electrones, están transformando nuestros mitos del Tyrannosaurus Rex. ¿Son cambios demasiado radicales, o realmente avanzamos en la dirección correcta?

[Fuente de algunos datos: The Real T-Rex (Talesmith / BBC), Wikipedia, Science Alert]