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Nadie dijo que la vida del astronauta fuera fácil: así son las durísimas pruebas que tienen que pasar

Astronauta

28/09/2019 - 19:05

Tener un alto nivel físico y una trayectoria académica y profesional muy completa es imprescindible para superar las pruebas y el largo proceso de selección que lleva a ser astronauta en las principales agencias espaciales. Veamos en qué consisten

Ser astronauta es una de las carreras más exigentes que existen actualmente, el alto nivel físico que se necesita debe ir acompañado por elevados conocimientos en una gran variedad de materias científicas. Muchos hemos soñado desde pequeños con viajar al espacio y ocupar el lugar de los que alguna vez hemos visto andar por la luna, pero ¿sabemos realmente el duro camino que hay que pasar para conseguir esa meta?

Que hace falta estar hecho de una pasta especial para viajar al espacio lo sabe cualquiera, pero lo que mucha gente desconoce son los distintos procesos de selección que hay que superar y el resto de tareas de las que puede encargarse un astronauta cuando no está flotando en una nave en la inmensidad del espacio.

Se puede ser astronauta en la Tierra y contar también con una carga de trabajo muy exigente. Por eso, todos pasan por las mismas pruebas, diseñadas para que sólo los mejores las superen, y aún así, muchos se quedan por el camino y sólo unos pocos afortunados pueden observar la Tierra de lejos.

La NASA, al igual que el resto de agencias espaciales como la ESA (Europa), la JAXA (Japón) o la Roscosmos (Rusia) entre otras muchas, reciben miles de solicitudes para optar al proceso de selección y entrenamiento de los astronautas. La NASA en 2017 llegó a revisar 18.000 candidaturas, de las cuales muchas acabaron en la basura, y es que lo primero que hay que conseguir es cumplir con los requisitos más básicos.

Qué requisitos son necesarios para ser astronauta

Tanto la NASA como la ESA detallan en sus páginas web los principales requisitos que se exigen a todo el que quiera ser candidato a astronauta. “Los principales aspectos tomados en consideración son la idoneidad psicológica, la competencia científica y técnica y el cumplimiento de los criterios médicos”, explican en la web de la ESA.

Si quieres llegar a ser astronauta, ya seas hombre o mujer, debes tener entre 27 y 37 años de edad cuando te presentes al proceso de selección. Además, es necesario que midas entre los 153 y los 190 cm de altura. Hasta aquí es fácil encontrar a muchos y muchas que cumplan con estas características, pero la cosa se va complicando. 

Los solicitantes deben gozar de buena salud”, no se explica muy detalladamente a que se refieren con gozar de buena salud, pero ya os lo decimos nosotros: suelen exigir una vista perfecta (nada de gafas, por supuesto), buena forma física, es decir, alto nivel muscular, flexibilidad y destreza manual.

ESA

Ten en cuenta que, si consigues llegar a ser astronauta, los entrenamiento pueden consistir en pasar más de 7 horas dentro del agua con un traje que bloquea gran parte de tus movimientos y que tendrás que usar el triple de fuerza normal para poder mover una válvula, aquí la forma física es cuestión de supervivencia.

Pero ya no sólo cuenta que seas un gran atleta y que te tiene que gustar hacer ejercicio, sino que también implica la estabilidad emocional, la capacidad de trabajar en equipo, la motivación y resistencia psicológica ante los retos y dificultades.

Por otro lado, están los requisitos académicos y profesionales. Por si no los sabías, la mayoría de los astronautas actuales son científicos que acaban consiguiendo el doctorado en sus respectivos campos. Medicina, ingeniería o ciencias naturales son algunas de las carreras más comunes en estos procesos de selección y ha de estar acompañada por dos o tres años de experiencia laboral en ese ámbito o si eres piloto, equivaldría a unas 1.000 horas de vuelo.

Es cierto que los primeros astronautas seleccionados por la NASA provenían en su mayoría del ámbito militar, pero según ha ido evolucionando la historia de la exploración espacial se han admitido otros perfiles. Sobra decir que ya admiten mujeres y diversidad racial dentro de los seleccionados. 

La NASA ha elegido y entrenado a algo más de 20 generaciones o promociones de astronautas. En 1969, a la que fue la cuarta promoción de astronautas se les conoció como “los científicos” entre los que se encontraba Harrison J. Schmitt, quien fue el único geólogo en caminar sobre la luna gracias al Apolo 17.

Primeras rondas de selección

Vale, eres joven, deportista, inteligente y con una trayectoria académica y profesional impecable. Vas por buen camino, pero esto no te asegura llegar a la luna. Las 18.000 solicitudes o más que pueden recibir agencias como la NASA o la ESA pasan una primera criba de la cual se encargan los miembros del Departamento de Recursos Humanos. Ellos deben leerse todos los currículums y ver que todos cumplen con los requisitos mínimos que hemos mencionado antes. 

Después, en la NASA los candidatos aptos pasan a lo que se conoce como el Panel de Calificación de Astronautas, es decir, un grupo de unas 50 personas la mayoría astronautas que ya han superado todas las pruebas existentes que deben hacer la segunda selección. De esta pasan sólo unos cientos de candidatos cuyas referencias son comprobadas para que no pase nadie que haya exagerado en el CV. 

Un grupo más pequeño de candidatos llegan a la tercera ronda donde deben ser entrevistados en persona y pasar unos exhaustivos exámenes médicos. Después de todo este proceso, sólo unos 50 candidatos acaban entrando en el programa de entrenamiento propio de los astronautas, donde realmente empieza el trabajo duro. 

Dos años de entrenamiento básico

¡Enhorabuena! Llegar hasta aquí ya es todo un logro, aunque en realidad todavía no eres astronauta. Te quedan dos años intensivos para aprender todo lo necesario para sobrevivir en el espacio y trabajar en una agencia espacial dentro los distintos proyectos que éstas llevan a cabo. 

Dos años en los que se debe aprender sobre robótica, cómo pilotar un avión o cómo vivir y trabajar en la Estación Espacial Internacional. También reciben clases de idiomas como el ruso para poder comunicarse con sus compañeros de vuelo si deben viajar en algunas de las naves de Roscosmos.

ESA

Entre las pruebas más conocidas están las clases de supervivencia en bosques, entrenamientos de geología, así como los entrenamientos con el traje espacial dentro de la piscina o el paseo por el conocido como Vomit Comet o Cometa del Vómito, un sencillo mote para referirse a un paseo en el avión "Zero G" donde se busca que los participantes pasen al menos uno o dos minutos suspendidos en el aire, flotando y teniendo que realizar una serie de tareas. 

La prueba más dura

Además de ver la Tierra en todo su esplendor desde la ventanilla de la nave, los astronautas deben cumplir con una serie de tareas, algunas tan peligrosas como la llamada caminata espacial

No se trata de un simple paseo entre las estrellas, sino de salir de la nave para reparar algo en el exterior. Esta misión implica una serie de dificultades: para empezar, está el peligro de salir a fuera y que si algo sale mal se nos rompa el traje o nos soltemos de la nave. 

El astronauta que se encargue de esta tarea debe luchar contra la resistencia que la flotación y el traje ejercen en su contra. Es uno de los trabajos más exigentes a nivel físico a los que se puede enfrentar un astronauta. 

Piscina de la NASA

Deben tener los conocimientos para saber qué y cómo deben arreglar la nave, pero también deben someterse a entrenamientos extenuantes para llegar allí arriba con la fuerza suficiente para manipular los componentes de la nave con el traje puesto. Para esto está la piscina de 6.2 millones de galones de agua que tiene la NASA. 

Allí caben partes enteras de una nave para que los astronautas entrenen durante unas 7 horas diarias, metidos dentro del agua y haciendo toda la fuerza posible con los brazos y las manos. Tal es el nivel de exigencia que necesitan buzos que les ayuden a desplazarse por la piscina. Algunos se dedican en sus ratos libres a ejercitar las articulaciones y músculos de las manos con pelotas de entrenamiento para fortalecer su agarre y ser más precisos.

Qué hacen los elegidos cuando no están en el espacio

No obstante, no todos los astronautas terminan viviendo toda su vida en el espacio, parte del trabajo también se realiza en tierra firme ayudando a otros miembros del equipo desde las salas de control.

La mayoría compagina su vida en las agencias espaciales con sus respectivas carreras y continúan sacándose el doctorado y publicando estudios científicos. Incluso, los militares pueden convalidar sus años de servicio en esta agencia y seguir escalando puestos dentro de la cadena de mando del ejército. 

ESA

Una vez te han seleccionado como astronauta y has pasado todas las pruebas, incluidos los dos años de entrenamiento básico, puedes ser destinado a una misión espacial u ocupar alguno de los puestos técnicos. Entre las funciones que se adjudican a estos empleados está la de apoyar a otras misiones. 

Desde el principio de la carrera espacial, los astronautas exigen comunicarse con otro astronauta en tierra, que conozca por lo que están pasando, que les entienda y sepa cómo hablarles y no el resto de ingenieros que se encuentran allí que por mucho que conozcan el funcionamiento de la nave no cuentan con la misma formación de entrenamiento psicológico y liderazgo que deben superar los candidatos a astronauta. 

Esta es la fascinante, pero a la vez dura experiencia a la que se enfrenta todo aquel que decide luchar por su sueño de viajar al espacio y ser parte de esa lista de pioneros que nos están ayudando a conquistar el espacio exterior.

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