Materiales biodegradables para reducir la basura electrónica

Materiales biodegradables para reducir la basura electrónica

Un grupo de investigadores del Karlsruhe Institute of Technology (KIT) en Alemania está trabajando en un nuevo método para reducir la basura electrónica: ha desarrollado nuevos materiales biodegradables y compostables para imprimir los componentes electrónicos desechables, lo que permite que el proceso de su descomposición sea el mismo que en el caso de la materia orgánica.

En lugar de silicio, materiales pesados y otros elementos que tardan mucho en descomponerse y cuentan con una alta toxicidad, el equipo de científicos del KIT ha utilizado extractos de plantas para imprimir semiconductores y fabricar tintes, así como gelatinas duras similares a las que se usan en los recubrimientos de los medicamentos para producir elementos aislantes.

El grupo sólo emplea materiales fácilmente biodegradables que se pueden encontrar en la naturaleza, como almidón, celulosa o quitina, que son adecuados para las láminas portadoras, por ejemplo. Los científicos apenas usan metales o metaloides.

"Los nuevos materiales puede que no tengan una durabilidad tan prolongada como las alternativas inorgánicas, pero pueden garantizar fácilmente el ciclo de vida útil de la electrónica desechable", afirma el Dr. Gerardo Hernández Sosa, quien lidera la investigación.

Después de haber sido utilizados, los componentes se pueden tirar a la papelera y ser tratados como residuos biológicos o procesarlos para convertirlos en compost, que es un tipo de fertilizante que se fabrica a partir de desechos orgánicos. 

A través de esta tecnología es posible reducir de manera drástica la basura electrónica que se genera, que en la actualidad está en unos niveles muy elevados debido a la necesidad de tratar estos residuos de una manera especial.

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Según los datos que han recopilado la Interpol y otras organizaciones en el Proyecto CWIT, en Europa sólo se recicla el 35% de los equipos desechados, lo que supone que únicamente se trataron 3,3 millones de toneladas de un total de 9,5 millones. Los 6,2 millones de toneladas de residuos electrónicos restantes fueron arrojados a la basura general, se reciclaron de manera incorrecta o fueron exportados a otros países. 

[Fuente: Karlsruhe Institute of Technology]