Lanzan máquinas de vending que te hacen y comparten selfies

¿Qué es LIFE?
¿Qué es LIFE?
Acércate a la máquina, sácate un refresco y... hazte un selfie

Uno no sabe lo que realmente necesita hasta que el mercado te lo ofrece. Por ejemplo, ¿a que no sabías que cuando te apetece sacar una lata de refresco de una máquina de vending lo mejor es sacarse una fotografía y compartirla con tus amigos? En Japón sí que lo saben...

En la isla asiática se han unido tres compañías para ofrecer una experiencia nueva a los japoneses combinando selfies y bebidas: el fabricante de bebidas Kirin, presente en miles de máquinas de vending, la tecnología de Intel y la app social Line, mucho más popular y extendida en Japón que en mercados como el europeo.

Ovejas conectadas, lo último del Internet de las Cosas

La cosa funciona como sigue: paseas por la calle y de repente te das cuenta de que necesitas una bebida fresquita y posiblemente una bolsa con grasa saturada en diferentes formas y colores. Haznos caso, acércate entonces a una máquina de vending de Kirin.

Al tiempo que pides y pagas el capricho de rigor, la máquina te pide que poses delante de una cámara para inmortalizar tu cara de cliente sediento. Si esto ocurriera en España, probablemente mandaríamos a la máquina a la porra o le regalaríamos una peineta y una mueca de fastidio. En Japón, no. 

La máquina no sólo te inmortaliza, sino que considera imprescindible darte a elegir entre múltiples efectos que van de lo naif a lo kawai y, desde allí... a lo meramente ridículo. Ya sabes, nubecitas, cielos celestes, arco iris, peluches... todo eso. 

¿Y una vez tienes esa imagen que hace que te sonrojes cuando la ves, qué hacer con ella? Pues el objetivo es compartirla, de lo cual se encarga Line. Que vean tus amigos que estás dándote una alegría delante de la máquina de vending de donde sea y delante de un unicornio rosa terriblemente achuchable.

Ahora mismo parece una idea descabellada, pero seguro que servirá como punta de lanza de un nuevo uso del Internet de las Cosas que, aunque sea reduciendo las opciones limítrofes con el bochorno, terminará por ser un servicio más en nuestras calles.