Por qué el vino da dolor de cabeza y cómo evitarlo

¿Qué es LIFE?
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Botella de tinto

Las bebidas alcohólicas llevan milenios con nosotros, aunque hay gente a la que sientan mejor y otra a la que sientan peor. Si eres de los últimos, seguramente habrás notado que a partir de la primera copa de vino te entra un molesto dolor de cabeza. Por suerte para ti, hay formas de evitarlo.

No es el único síntoma asociado al consumo de vino, particularmente de tinto. Y no hablamos de la resaca que te queda si te pasas de copas. Además de dolor de cabeza, hay gente que experimenta otros problemas de salud, como reacciones alérgicas que van desde los estornudos repetidos, hinchazón y también diarrea. Hay algunos trucos para evitar pasarlo mal sin renunciar al vino, aunque sea de forma ocasional.

Para empezar, primero es necesario comprender por qué te sienta mal. Esta bebida tan popular procede de la uva, aunque no siempre es todo lo natural que debería. En el proceso de fermentación aparecen ciertos elementos químicos y biológicos que provocan migrañas y otras enfermedades en personas intolerantes. Si eres una de ellas, aquí van algunos consejos.

Cómo evitar el dolor de cabeza al beber vino

La migraña producida por el tinto se debe a los taninos presentes de forma natural en la bebida. No todas las personas son sensibles a esta sustancia orgánica, aunque las que lo son lo suelen pasar mal a partir de la primera copa.

No hay forma de beber vino tinto y que no te duela la cabeza si eres intolerante a los taninos, así que la solución es evidente: no probarlo en absoluto o pasarte a otro tipo, como por ejemplo el blanco.

Podría ser peor, y es que hay sustancias que están en todas las variedades y de las que no puedes escapar.

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La alergia al vino, con difícil solución

Las reacciones alérgicas al vino son difícilmente diagnósticadas, aunque dan la cara rápidamente si eres consumidor habitual. Más allá de la migraña, hay ciertos síntomas que recuerdan a los resfriados o las alergias más comunes.

Como en todas las demás reacciones, se deben a sustancias presentes en la bebida que desencadenan el caos en tu organismo. Particularmente nos referimos a tres: sulfitos, histaminas y LTP.

Los sulfitos son sustancias añadidas de forma artificial en las bodegas. Es un químico que provoca habitualmente alergias en una parte importante de la población. Para evitar pasarlo mal, la solución es consumir variedades orgánicas que no incluya esta sustancia. Mucho cuidado con las variedades dulces como el moscatel, pues en ellos la cantidad es aún mayor que en el tinto.

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Por su parte, las histaminas sonarán a casi cualquier persona que sufra alergia. Si eres una de ellas sabrás que prácticamente no hay solución, además de atiborrarse a antihistamínicos. Aquí es donde entra en juego la abstinencia; mala suerte.

Por último, la LTP o proteína de transferencia de lípidos es la responsable de la diarrea en muchos consumidores. Es la sustancia que da el característico color rojo a la uva. También aquí hay una mala noticia: si sufres esta alergia, tienes que dejarlo urgentemente.

[Fuente: Popular Science]