FoMO, miedo en la red

FoMO, miedo en la red

Estás sentado tranquilamente en el sofá, viendo una película y, de repente, te encuentras con el móvil entre las manos consultando las redes sociales y viendo qué están haciendo tus amigos...

¿Sientes un poco de envidia? O, tal vez, ¿piensas que te estás perdiendo algo importante?

A través de Facebook y Twitter estamos permanentemente informados sobre las actividades que realizan nuestros contactos. Esto en un principio parece algo sumamente bueno, pero en el fondo no lo es tanto porque coloca nuestras vidas frente a un espejo, que a veces no nos devuelve el reflejo que nos gustaría ver.

fomo

Y es que para algunos internautas este ingente canal de información es una verdadera desventaja porque, al ver las fotos o los comentarios que otros dejan en las redes, sienten que se están perdiendo acontecimientos relevantes si no están constantemente conectados.

Este síndrome se conoce como FoMO (Fear of Missing Out).

Cómo detectarlo

No en vano, si alguien ve una foto de su amigo en Facebook pasándoselo muy bien, su primera reacción es pensar que ha sido excluido de esa celebración.

Esto normalmente provoca que esta persona publique muchas fotografías y comentarios sobre sí mismo en las redes sociales para “construir” una imagen mucho más interesante de él mismo a ojos de los demás.

El investigador Dan Ariely, de la Universidad de Duke (EE.UU.), asegura que este tipo de usuarios se sienten frustrados al ver que otros disfrutan supuestamente más de su vida que ellos, ya que suelen tomar decisiones equivocadas sobre la manera en qué invierte su tiempo.

miedo en la red

Encontramos un claro ejemplo en Facebook, donde es fácil detectar a las personas que padecen FoMO porque cuelgan fotos donde se les ve pasándoselo en grande con su amigos y familia. Nunca cuelgan nada negativo.

Pero tras esta fachada “idílica”, se sienten atraídos más por la vida del resto que por la suya. Esto se debe, según el psicólogo Barry Schwartz, de la Universidad de Essex (Reino Unido), al aumento de opciones que nos ofrece la sociedad de consumo, que nos aleja de la felicidad en lugar de acercarnos a ella.

Por todo ello, este síndrome podría definirse como la ansiedad que sufren algunas personas por perderse la oportunidad de pasar un buen momento con sus seres queridos o conocidos, una sensación que acrecientan las redes sociales al convertirse en un escaparate de lo que hacen los demás y que despiertan la “envidia” de no vivir ese momento con ellos en las personas que sufren FoMO.

Por este motivo, aquellos que lo padecen están todo el tiempo conectados, buscando la imposible tarea de estar siempre al día de lo que pasa en la vida del resto de sus contactos.

Redes sociales: usar con moderación

No es algo que deba tratarse a la ligera, ya que tres de cada diez personas están afectadas por este síndrome, según un estudio realizado por la Universidad de Essex (Reino Unido).

Aunque la población con mayor riesgo de desarrollar este miedo es aquella que está entre los 13 y 34 años de edad. Y es que este síndrome puede llegar a convertirse en una verdadera obsesión y hacer que estén constantemente conectados a las redes sociales.

FoMO

Los investigadores que han realizado este estudio, publicado en la revista Computers in Human Behavior, han ideado una manera de medir FoMO, ofreciendo una tabla para averiguar el grado de afectación.

Como explica el investigador y psicólogo Andy Przybylski, el temor puede a perderse algo no es nuevo, pero el aumento de los medios sociales ofrece una ventana a la vida de otras personas como nunca. El problema es que estos medios ofrecen una ventana al mundo que nunca se cierra, y las personas con un alto grado de FoMO viven en una realidad paralela.

“Creo que usar Facebook es gratificante, pero la manera en que estamos usando los medios sociales está cambiando. Ahí es donde radica el peligro”, explica Przybylski. Y añade: “Ya no es algo que hacemos sentados en un ordenador, ya que estamos todo el tiempo online a través de nuestros teléfonos. Es más fácil entrar en el ritmo de vida de otra gente que nunca mediante las alertas y los mensajes”.

Por ello, es sumamente importante aprender nuevas habilidades para controlar el uso y disfrute de los medios sociales con moderación. Sólo así conseguiremos que no se transformen en un arma de doble filo.

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Muchas personas con un alto grado de temor a perderse algo son más propensas a ceder ante la tentación de escribir y leer mensajes de texto o correos electrónicos a cualquier hora y lugar, promoviendo así la creación de sentimientos encontrados acerca de su uso de los medios sociales.

Manejar el miedo

Pero el FoMo, o miedo a perderse algo, no sólo se centra en las redes sociales, sino que está relacionado con la tristeza o la preocupación por no vivir un buen momento con los seres queridos.

Esa “incomodidad” es la que lleva a interrumpir cualquier tarea que se esté haciendo o a cuestionar las decisiones que se toman, porque pensamos que lo nuevo es lo mejor y, por supuesto, no queremos perdérnoslo.

Un ejemplo, sería cuando en Facebook todo el mundo está hablando de una película y al leerlo vamos lo antes posible a verla al cine para no sentirnos desplazados.

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Las dietas milagro tampoco escapan a este sentimiento, ya que las personas predispuestas a seguir alguna, normalmente optan por hacerla para “estar a la última”. Y es que este miedo a perderse algo surge básicamente de la envidia y del sentimiento de exclusión, lo que provoca que las vidas de los demás siempre parezcan más atractivas y creamos que la nuestra no es tan apetecible como para compartirla en las redes sociales.

Todo esto hace que la persona afectada en alto grado por FoMO sea muy vulnerable y fácilmente manipulable. Lo que provoca que sea esencial aprender a manejar este “miedo a perderse algo”.

Lo primero de todo es admitir que se sufre este síndrome y dejar de consultar constantemente las redes sociales, un punto que pone muy difícil las nuevas tecnologías. Por ello es primordial frenar el impulso y ser más crítico ante lo que nuestros contactos cuelgan en las redes, donde siempre se suele dar la mejor cara.

Conoce el resto de trastornos provocados por las nuevas tecnologías

Sólo así conseguiremos definir un criterio propio, que no tiene por qué coincidir con el del resto de la gente. “Las redes sociales son al mismo tiempo la causa y la cura del síndrome FoMO, explica Caterina Fake, fundadora de Flickr.

Sin embargo, el CEO de Instagram, Kevin Systrom, asegura que el problema reside en el hecho de que “no estamos acostumbrados a observar todo lo que sucede en el mundo” y que “las personas sólo son capaces de manejar una determinada cantidad de información”.

Imagen: Alamy