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Así hay que revisar el estado de los frenos del coche

Revisar frenos

Deposit Photos

Elena Sanz Bartolomé

02/03/2020 - 19:30

Los frenos juegan un papel fundamental en la seguridad de nuestro coche y por ello, su mantenimiento tiene que ser algo más cuidadoso que el que aplicamos otros elementos. Al tratarse de piezas de desgaste, sus componentes van perdiendo su forma y propiedades con el paso del tiempo y del uso. Las marcas y los fabricantes nos recomiendan que comprobemos su estado un par de veces al año si usamos nuestro vehículo de forma habitual. Y sí, sabemos que pasar por el taller es algo a lo que te resistes. Por ello te mostramos cómo revisar el estado de los frenos de tu coche.

Hoy en día, los coches están preparados para examinar tanto los discos como las pastillas de frenos. Para ello cuentan con un testigo que se enciende en el tablero de instrumentos para avisarnos de que es hora de echarles un vistazo. Si tu vehículo no cuenta con esta ayuda, no te preocupes. Lo más recomendable es que, con aviso y sin él, revises los frenos de forma regular para ser consciente del nivel de desgaste que tienen.

Este deterioro dependerá de cómo y dónde conducimos; por ejemplo, si nos movemos mucho por la ciudad, los frenos se desgastarán antes que si sólo usamos el coche para circular por autovías y autopistas. Sea como sea, así tienes que revisar los frenos.

Revisar las pastillas de freno

Las pastillas de freno se deterioran más rápido que los discos y hay que cambiarlas con más frecuencia; lo normal es que la vida útil de un juego de pastillas dure la mitad que lo discos. Debemos ser precavidos respecto a su estado ya que al disminuir la fricción sobre el disco, aumentará la distancia de frenado de nuestro coche.

Para revisar las pastillas de freno tendremos que quitar las ruedas del vehículo y fijarnos en su grosor. Las marcas y los fabricantes recomiendan cambiarlas cuando les quede menos de un 30%, pero ¿cómo traducimos esto a nuestro sistema métrico decimal? Si la parte delantera de la pastilla es inferior a tres milímetros y la posterior está por debajo de los 2 milímetros, tendrás que reemplazarlas por unas nuevas.

Revisar los discos de freno

Los discos es otra de las partes de los frenos del coche que más desgaste sufren. Si no cuentas con la ayuda del testigo luminoso que te indica cuándo deber revisarlo, puedes echarles un vistazo tú mismo. Además si al frenar escuchas un chirrido o compruebas que la distancia de frenado es mayor, puede que los discos no estén en su mejor estado.

A la hora de revisar los discos de freno nos tenemos que fijar en varias cosas:

  • Color: si la superficie de la superficie del disco cambia, quiere decir que hay una transformación en la estructura del material, es decir, se ha cristalizado
  • Grietas: si observamos un surco generado en el borde exterior y grietas en la superficie de fricción, se está produciendo un desgaste excesivo.
  • Rayadas: están causadas por un desgaste excesivo de la pastilla o por la presencia de cuerpos extraños entre la pastilla y el disco.
  • Óxido: normalmente aparece cuando el coche lleva parado mucho tiempo.

A estas comprobaciones tenemos que añadir una última: el grosor del disco de freno. Igual que sucede con las pastillas, no es algo que se pueda examinar a simple vista así que tendremos que quitar las ruedas. Lo normal es que la medida mínima del disco esté indicada en el propio disco; con esta cifra, sólo nos quedará comprobar que no está por debajo del 10% del grosor original.

Revisar el líquido de frenos

El líquido de frenos es el encargado de mantener altos los niveles de temperatura de ebullición para que el rendimiento sea efectivo y seguro. El problema es que el paso del tiempo juega en su contra. Si a esto añadimos el uso y los efectos de la humedad, comprobaremos que el punto de ebullición puede bajar un 10% cada año.

Para revisar el líquido de nuestros frenos tendremos que esperar a que el motor esté apagado y frío. Cuando sea así, abriremos el capó y localizaremos el depósito del líquido de frenos, que normalmente está en el lado del conductor. Comprobar la cantidad que hay se puede hacer a simple vista observando que este entre los indicadores que marcan el mínimo y el máximo. Si por lo que sea no puedes hacer este examen visual, quita el tapón e introduce una varilla para saber cuál es el nivel.

Por último, comprueba que el color es ligeramente transparente y amarillento. Si es oscuro, tendrás que cambiarlo y para ello tienes varias opciones: hacerlo con un desagüe por gravedad (la forma más frecuente), por presión o succión. Cuando esté vacío, simplemente habrá que llenarlo con el nuevo líquido de freno. Recuerda que al comprarlo tendrás que tener en cuenta el tipo de líquido y el punto de ebullición.

Revisar los latiguillos y las pinzas de freno

Para saber si los latiguillos o las pinzas de los frenos han llegado al final de su vida útil, tendremos que estar atentos al desgaste de las pastillas y los discos. Si este es irregular o es mayor en un lado del vehículo, hay algo que no está bien.

Será entonces cuando tengamos que comprobar si los latiguillos tienen alguna zona cuarteada que sea susceptible de provocar una rotura. En cuanto a las pinzas habrá que examinar si hay algún tipo de fuga en el líquido de los frenos. Si es así, es hora de sustituir las pinzas por unas nuevas.

Cómo saber que tienes que revisar los frenos del coche

Por último te dejamos algunos consejos para que sepas cuándo ha llegado el momento de revisar los frenos de tu coche y si es necesario, cambiar algunas de sus piezas.

  • Escucha a tus frenos: si al frenar escuchas un ruido parecido al de un metal rascando las ruedas, tus frenos te están avisando de que necesitan una revisión.
  • Observa las ruedas de tu coche: el polvo que se genera al frenar es un síntoma normal, pero a medida que las pastillas se desgastan esa cantidad de polvo que hay en las ruedas disminuye. Por lo tanto, si ves que tus neumáticos están más limpios de lo normal, echa un vistazo a los frenos.
  • El pedal del freno y el volante: si algunos de los dos (o los vibran) puede deberse a que las pastillas de freno estén desgastadas.
  • Un pedal de freno esponjoso: si el pedal de freno está más suave o esponjoso de lo normal, nos está indicando que el estado de los frenos no es el más adecuado. Es algo que sucede de forma progresiva así que presta especial atención.

Este artículo fue publicado en Autobild por Elena Sanz Bartolomé.