Skip to main content

No todos los coches autónomos son iguales: estos son los seis niveles que los diferencian

Coche autónomo

20/09/2019 - 21:30

Quizá estés conduciendo un coche autónomo y no lo sepas. Y es que coche autónomo no es solo el que circula solo, hay cinco niveles de conducción autónoma. 

La clasificación de los niveles de autonomía fue establecida en 2015 por la sociedad de ingenieros automotrices SAE. Actualmente es el baremo que se utiliza en muchos países, España incluida.

En la siguiente imagen se aprecian bien varias de las diferencias:

Niveles de conducción autónom

    Nivel 0: punto de partida

    El nivel 0 es el punto de partida; la conducción como la hemos conocido en las últimas décadas. El conductor está al mando y se hace cargo de todas las responsabilidades derivadas del uso del vehículo.

    Los sistemas de seguridad activa como el ESP o el ABS no hacen que el vehículo pase a la siguiente categoría. Tampoco las tecnologías de alerta o advertencia.

    Nivel 1: autonomía básica

    La mayoría de los coches a la venta en la actualidad están en el nivel 1 de autonomía. En esta escalón se posicionan todos los vehículos dotados con sistemas de ayuda a la conducción sin que estos sean demasiado sofisticado. Hablamos de tecnologías como la alerta de cambio involuntario de carril o el control de velocidad de crucero.

    La diferencia con las tecnologías consideradas de nivel 0 es que las del nivel 1 el coche realiza cambios por su cuenta. Un ejemplo son los sistemas de frenada de emergencia automática (AEB) que cuando detectan la presencia de un obstáculo moderan la velocidad sin necesidad de que el conductor presione el pedal.

    Volvo, Mercedes, Audi y BMW son las más avanzadas en este terreno.

    Nivel 2: coche semiautónomo

    El nivel 2 es el que realmente se podría considerar como el principio de la autonomía para el vehículo.

    Los vehículos que alcanzan el nivel 2 de autonomía son los que cuentan con sistemas que replican algunas de las tareas del conductor. Los ejemplos más extendidos son el control de crucero adaptativo o los sistemas de aparcamiento automático en los que el coche toma el control del volante y los pedales para estacionar el coche.

    La lista de modelos que se encuentran ya en el nivel 2 de conducción autónoma es larga. Son los llamados coches semiautónomos.

    Uno de los modelos más avanzados es el Mercedes Clase E. Cuenta con avances de última generación como el Drive Pilot que es capaz de evitar la salida de la calzada sin la necesidad de que existan líneas de carril. La novedad de este Mercedes es que es capaz de distinguir los límites de la carretera sin necesidad de que haya líneas pintadas: el Clase E se guía por la posición de los vehículos circundantes y también por las estructuras paralelas a la carreteras, como los guardarraíles, señales y otros elementos situados en el borde del asfalto. Este sistema funciona hasta los 130 km/h de velocidad.

    Nivel 3: el coche toma el control

    Aquí se marca un punto y aparte... En el nivel 3 de automatización están los vehículos que además de replicar acciones del conductor son capaces de analizar el entorno y tomar decisiones; coches muy avanzados tecnológicamente que se ven limitados por una legislación que apenas les deja margen de funcionamiento.

    El máximo representante del nivel 3 de autonomía es el Autopilot de Tesla. Esta tecnología utiliza sensores y cámaras para registrar todo lo que sucede alrededor del vehículo para que, en el momento en que el conductor cede voluntariamente el control, el coche pueda tomar las decisiones oportunas. De este modo, modelos como el Tesla Model S pueden circular por una autopista, incluso tomar una salida o detenerse y avanzar en un atasco sin que el conductor realice maniobra alguna. Eso sí, el conductor debe estar siempre pendiente de lo que sucede en la carretera para retomar el control en caso necesario.

    Otro ejemplo de conducción autónoma de nivel 3 es el Audi A8.

    Nivel 4: alta automatización

    Aquí ya hablamos de futuro, no muy lejano, pero futuro. El nivel 4 es el conocido como "automatización alta". Aquí el coche es capaz de circular y tomar decisiones sin que intervención del conductor, aunque su aspecto sigue siendo el de un coche al uso.

    Las cámaras y sensores de los coches autónomos de nivel 4 monitorizan de forma constante lo que sucede dentro y fuera del vehículo guiando a los ocupantes hacia su destino. El conductor tan solo tiene que indicar el lugar al quiere desplazarse, pudiendo tomar el control del coche en el momento que quiera, aunque no debería ser necesario hacerlo en prácticamente todo el trayecto.

    En este nivel y en el siguiente, hay que tener en cuenta que no todo depende del vehículo en sí, sino que la posibilidad de 'comunicación' con otros coches y con las infraestructuras. Su implementación está programada antes de 2030.

    Un ejemplo práctico de nivel 4 de automatización es el Audi Elaine Concept. También figuran en este nivel los coches autónomos de Google o Ford que circulan a modo de pruebas en entornos controlados.

    Nivel 5: conducción autónoma plena

    En el último escalón está la automatización plena

    Llegados a este punto, no es necesario que los coches tengan volante o pedales porque la figura del conductor dejará de existir y este se convertirá en un ocupante más. Los expertos aseguran que las órdenes se darán por voz o a través de dispositivos móviles. 

    Los prototipos adelantados hasta el momento son coches eléctricos que ni siquiera necesitan la intervención humana para cargar las baterías: utilizan carga por inducción de manera que basta con que el coche se mueva solo hasta el punto de carga y se posicione sobre las placas preparadas para transmitir la energía.

    Gracias a tecnologías como el láser, el radar, el sistema de posicionamiento global o la visión de cámaras computarizadas, el coche obtendrá una visión de 360 grados que le permitirá reconocer todo aquello que se encuentra a su alrededor. Algo que no es capaz de conseguir el ser humano.

    Este nivel de automatización requiere una aprobación legislativa, además de una serie de intervenciones en infraestructuras. El Parlamento Europeo asegura que no será una realidad antes de 2030.

    Ver ahora: