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LG 34GK950G, análisis y opinión del monitor ultrapanorámico con G-Sync

LG 34GK950G análisis

Lo mejor

  • Calidad de imagen y calibrado de fábrica
  • Refresco de 120 Hz y respuesta de 1 ms
  • G-Sync
  • IPS sin fugas de luz

Lo peor

  • Hay que tener espacio en la mesa
  • Sin altavoces
  • Sin HDR
  • Formato atípico para algunos juegos
34GK950G

34GK950G

El LG 34GK950G es un monitor gaming con formato ultrapanorámido 21:9 curvo. El panel NanoIPS mejora las prestaciones de los paneles IPS convencionales gracias a una mejor calidad de imagen y frecuencia de hasta 120 Hz. Tiene tecnología G-Sync de Nvidia.

02/11/2019 - 09:00

Tras pasar varias semanas con uno de los monitores gaming más premium del catálogo de LG, os contamos nuestra experiencia y opinión en el análisis del LG 34GK950G, un monitor ultrapanorámico de 34'' que cuenta con lo último en tecnología de paneles IPS y con la tecnología G-Sync de Nvidia.

LG es una de las compañías más potentes en lo que a creación de paneles se refiere y, con toda esa experiencia, está impulsando un segmento concreto, el de los monitores gaming, una serie de monitores con características específicas para jugar al máximo nivel.

Mientras otros fabricantes, la mayoría, de pantallas creadas para jugar utilizan paneles VA, que se han ''revitalizado'' gracias, precisamente, al segmento del gaming, LG sigue apostando por sus pantallas IPS. En teoría, los paneles IPS no son los más idóneos para jugar debido a una serie de problemas intrínsecos de esta tecnología.

Sin embargo, LG sigue confiando en sus paneles, y el LG 34GK950G que vamos a analizar cuenta con un panel que va algo más allá en esta tecnología: un panel NanoIPS curvo que cuenta con lo último en tecnología.

Antes de continuar con el análisis de este monitor gaming de LG, repasamos sus características:

  LG 34GK950G
Pulgadas 34''
Relación de aspecto de 21:9
Resolución 3.440 x 1.440 píxeles
Tipo de panel NanoIPS
Panel de 8 bits
Contraste de 1.000:1
G-Sync
Panel curvo
Acabado mate
Refresco 60 Hz típico
120 Hz con overclock
Tiempo de respuesta GtG de 5 ms
Tiempo de respuesta GtG con overclock de 1 ms
Brillo 400 cd/m2 típico
Espacio de color DCI-P3 98%
Ángulo de visión 178º H
178º V
Brazo Rotación en el eje horizontal
Conexión HDMI 2.0 / DisplayPort 1.2 / 3 USB 3.0 / Audio Jack 3,5 mm
Fuente de alimentación Externa
Consumo 75 W - 140 W
Consumo en reposo 0,5 W
Precio 899 euros

Análisis del LG 34GK950G por apartados:

Diseño 'made in LG': pantalla casi sin bordes, un joystick muy útil y un gran anillo RGB

Empezamos el análisis del LG 34GK950G hablando de algo evidente: estamos ante un monitor muy grande tanto por la diagonal de 34'' como por, sobre todo, el formato. Estamos muy acostumbrados a monitores con relación de aspecto 16:9 y 16:10, pero de unos años a esta parte, los creadores de contenido (videojuegos y, sobre todo, películas) se pueden disfrutar en 21:9. En el plano horizontal debemos tener un espacio de 82 centímetros en la mesa si queremos este monitor en nuestro setup.

LG 34GK950G análisis

El LG 34GK950G es un monitor que cuenta con un diseño nada singular si lo miramos de frente. Tenemos un formato prácticamente sin bordes tanto en los laterales como en la zona superior e inferior. No son los más delgados del mercado, pero tampoco sentimos que el panel esté enclaustrado por el plástico en los bordes. 

La peana tiene un diseño agresivo que sujeta correctamente el monitor y que, además, nos permite ver una de las mejores características del monitor, la certificación G-Sync de Nvidia. Este pie de nos permite girar el panel en el plano horizontal, pero también en el vertical, así como regular la altura.

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Tiene un útil recogecables en la parte trasera y se une al monitor con el estándar VESA mediante un ''click'', no hace falta destornillador para nada. Además, que sea VESA nos asegura que podemos montar el monitor en un pie que ya tengamos, o unir varios monitores.

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En la parte trasera nos encontramos otro de los atractivos de este monitor, un enorme anillo LED RGB que cambia de color aleatoriamente o que podemos fijar. Esto ayuda a crear un espacio de juego o de trabajo más inmersivo sin necesidad de comprar bombillas RGB. 

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Eso sí, la iluminación no es el Ambilight de Philips, lo que significa que no cambia dependiendo del contenido que se esté reproduciendo. El anillo es RGB con varios efectos (respiración, arco iris, rueda de colores, etc) o fijo (evidentemente, dejamos el color que más nos guste sin que cambie). 

LG 34GK950G análisis
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Dentro de ese anillo está el soporte VESA y los diferentes puertos. Además del USB de soporte para actualizar el monitor, contamos con tres USB 3.0, un HDMI y un DisplayPort. Tenemos PiP y la posibilidad de dividir la pantalla para ver en un lado la señal del DisplayPort y, en el otro, la del HDMI.

LG 34GK950G análisis
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Otro de los puntos fuertes del monitor es que cuenta con unos controles muy sencillos gracias a un práctico joystick en la parte inferior. También tiene una rueda con la que podemos controlar tanto el color del LED como la intensidad.

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En términos de diseño, un monitor es lo que es, y este llama la atención cuando está encendido y, sobre todo, cuando el anillo RGB está encendido. Lo más importante es el panel, y aquí el monitor de LG brilla, literalmente.

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NanoIPS con G-Sync: LG lleva su tecnología a un nuevo nivel

El principal atractivo de un monitor para jugar es, evidentemente, el panel. Aquí estamos ante uno de los mejores que han pasado por nuestro laboratorio debido a la calidad del mismo, pero también a los retoques de LG para convertir un panel IPS en un ''arma'' más que solvente para jugar a todo tipo de juegos, incluso a shooters en primera persona, algo que se le puede resistir a este tipo de paneles (a sus teles IPS, sin ir más lejos).

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Estamos ante un panel NanoIPS con una diagonal de 34'' en los comentados 21:9. La resolución es QHD+ que se traduce en 3.440 x 1.440 píxeles, o lo que es lo mismo, 1.720 x 1.440 píxeles si ''partimos'' la pantalla en dos.

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Tendríamos dos monitores con una resolución algo extraña, pero más que suficiente para disfrutar de dos pantallas a la vez sin echar de menos un segundo monitor.

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Por su formato, a pantalla completa vamos a ver la mayoría de vídeos de YouTube así.

En este caso, no tiene sentido hablar del espectro de color sRGB o NTSC, ya que es superior al 100%, pero sí del 98% DCI-P3. Es el espacio de color utilizado en el cine y que los paneles de móviles llevan años utilizando para mostrar colores más vivos.

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Un porcentaje superior al 90% ideal para consumir contenido multimedia y asegura unos colores saturados y vivos muy propios de LG que, sobre todo, nos recuerdan a los de un panel OLED.

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Evidentemente, el nivel de los negros no es tan profundo como el de un panel OLED, pero sí más profundos que el de otros paneles IPS y VA, sobre todo, gracias a esa característica especial de los NanoIPS. Además, no hemos tenido ningún problema de fugas de luz durante nuestras pruebas, algo también habitual de la tecnología IPS.

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El contraste es elevado, el panel viene calibrado de fábrica y los ángulos de visión son excelentes tanto en la parte central como en los laterales gracias a la curvatura 1.800R y al propio panel IPS. Eso sí, aunque el brillo es de 400 nits, echamos una mayor profundidad de color, ya que es un panel de 8 bits y no es HDR real.

Con ese brillo máximo y el panel mate, no tenemos ningún problema a la hora de ver contenido aunque estemos en una habitación bien iluminada.

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¿Se ve bien en imágenes estáticas? Mucho, pero donde brilla es en los videojuegos. No lo hemos comentado, pero el panel viene configurado a 60 Hz con una respuesta de 5 ms. Son cifras que no llaman la atención en un panel gaming, pero podemos hacer overclock (no hay que toquetear nada, solo hacer un ajuste en el propio menú del panel) para activar el modo juego de 120 Hz y 1 ms de respuesta.

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No hay ghosting, no hay efectos raros en la imagen y, lo mejor, no hay tearing, ya que si unimos el monitor a una GPU de Nvidia podemos beneficiarnos de la tecnología G-Sync. Es un monitor hecho para jugar (y para consumir cine). Se nota, y vamos a profundizar un poco en esto.

Experiencia jugando en un monitor curvo ultrapanorámico

Llegados a este punto del análisis del LG 34GK950G debemos entrar a comentar la experiencia jugando en un monitor de estas características. La tecnología IPS ha avanzado mucho estos últimos años, pero algunos de los mejores paneles para jugar (tanto en portátiles como en sobremesa) no son IPS ''puro'', sino una mezcla entre VA con características de la tecnología IPS para garantizar un buen contraste, refresco, respuesta y ángulos de visión.

Para muchos jugones la primera elección para jugar con una tasa mayor de 60 fps no sería un monitor IPS debido a que les cuesta más subir la frecuencia de los 60 Hz, pero como decimos, LG es experta en este tipo de paneles y tiene algunos trucos bajo la manga. En cuanto puse las manos encima al monitor configuré el panel para ir a 120 Hz.

Esto es lo máximo a lo que puede operar, teniendo en cuenta que la imagen viene calibrada de fábrica, no entiendo por qué no mandan el monitor configurado a 120 Hz, sino a los estándar 60 Hz. Cambiar este valor nos lleva unos segundos a través del menú del propio monitor. Activando el overclock conseguimos tanto la respuesta de 1 ms (la inmensa mayoría de jugadores no lo notarán) y los 120 Hz. Y esto último sí se nota.

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Una vez hecho eso, estamos listos para jugar. Cuando analizamos el Thinkvision P44w de Lenovo os contamos que sí, podíamos jugar perfectamente en un monitor de esas características, pero teniendo en cuenta que el formato es aún más alargado que el que tenemos entre manos de LG, había juegos que no se adaptaban bien no por el formato de imagen, sino porque no es cómodo jugar a un shooter online u ofline con tantísima imagen fuera del campo de visión.

Para juegos de coches, un monitor como el de Lenovo, o de deportes, es estupendo, pero no para muchos otros géneros. ¿Ese es un problema para los monitores 21:9? En mi opinión, y esto va en gustos, en absoluto. Los 21:9 añaden un extra de ''experiencia cinematográfica'' a juegos de aventuras, en juegos de acción también se comporta genial y en deportes sigue siendo una ''bestia''. 

En shooters en primera persona no tenemos tantísima imagen fuera del foco central. Es decir, no tenemos un exagerado efecto túnel, y la curvatura del monitor ayuda a que tengamos controlados los laterales. Hay juegos que, además, nos permiten adaptar la interfaz de usuario para poner el minimapa o la información de las armas en un formato 16:9 habitual, aunque el resto de la imagen se muestre en 21:9.

La tasa de refresco es espectacular cuando nuestro equipo puede llegar a ella (Overwatch, como se puede ver, se mueve siempre alrededor de los 120 fps) y no hay rastro de artefactos o ghosting. Evidentemente, tengo una GTX 1080, por lo que apoyado por la tecnología G-Sync tampoco hay tearing sin que mi GPU destine recursos de más a la sincronización vertical.

Eso sí, no todo iba a ser perfecto. Hay juegos que, simplemente, no se adaptan bien a un monitor 21:9 por diferentes factores. Aunque haya fabricantes que nos venden que estos monitores son para esports y el máximo rendimiento, no es así. La inmensa mayoría de jugadores de esports juegan en 16:9 a títulos como League of Legends. Este sí se puede adaptar a 21:9, pero siendo un título competitivo, perdemos información relevante.

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Counter Strike tampoco es indicado para jugar en este formato debido a que debemos tener controlado casi todo en el centro de la pantalla, y en los laterales perderíamos información (hay quien sigue jugando a CS:GO en 4:3, para que os hagáis una idea). Y otros juegos, directamente, no nos permiten jugar a 21:9. 

StarCraft 2, sin ir más lejos, no se puede jugar en esta relación de aspecto. Si queremos jugar a StarCraft 2 en un monitor así, podemos perfectamente, pero a 16:9 mientras el monitor pinta dos bandas negras a los laterales. Y aunque, como decimos, se puede jugar, no es lo óptimo.

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LG 34GK950G análisis
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Y sí, sé que son juegos muy específicos y que otros competitivos, por su diseño (Overwatch) se pueden disfrutar perfectamente en un monitor 21:9, pero si sois del tipo de jugador que solo queréis un PC gaming en casa para disfrutar de juegos online a nivel competitivo amateur, debéis pensar que, a lo mejor, no es una buena idea ir a por un monitor con las características del LG 34GK950G.

El resto de usuarios, sobre todo los que jueguen títulos estilo Crysis, DOOM, Tomb Raider, Gears of War, The Outer Worlds o deportivos, no tenéis nada de qué preocuparos: se adaptan a la perfección a un monitor curvo ultrapanorámico curvo como este.

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Modos exclusivos, software para el PC y overclock

Una de las configuraciones más tediosas es la de configurar un monitor. Da igual dónde estén los botones, si en el frontal, en el lateral, en la parte trasera o inferior, nunca acertamos a la hora de tocar el que queremos. Al menos de primeras. Por eso, es de agradecer que cada vez más compañías adopten el sistema de control mediante joystick.

LG 34GK950G análisis

Como hemos comentado hace unos párrafos, en el LG 34GK950G solo tenemos dos botones: una rueda para controlar la iluminación y el mencionado joystick. Pulsando en el mismo se despliega un menú que nos permite apagar el monitor, ver los dispositivos conectados, entrar en el menú de configuración de imagen y entrar en el modo juego. Si solo lo movemos de un lado a otro, controlamos el volumen del dispositivo de audio.

Si entramos en el modo juego vemos diferentes configuraciones asociadas a perfiles. Los hay predefinidos (para shooters o RTS), pero también podemos personalizarlos. Por ejemplo, el que yo usaba era el de 120 Hz de frecuencia, 1 ms de respuesta y G-Sync activado con el estabilizador de negros activo.

Esta es una tecnología de algunos monitores gaming que permite ''iluminar'' las zonas oscuras en juegos competitivos para ''ver en las sombras''. Como prefiero la calidad visual al rendimiento, ya que no soy un ''proplayer'', está desactivado, pero podría activarlo si quiero de forma muy sencilla.

Con el joystick vamos conmutando entre los diferentes perfiles de forma sencilla, y si queremos algo más de control, siempre podemos acceder al menú de personalización completo.

Otro detalle interesante es que podemos activar una pequeña cruz, u otro icono, en el centro de la pantalla para, en algunos juegos, tener una referencia visual en el punto central. la mayoría de jugadores no lo usarán, pero ahí está.

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Más allá de las opciones del monitor, tenemos el software de LG que debemos instalar en nuestro PC para utilizar la pantalla partida. De esta manera, podemos colocar de forma sencilla varias ventanas en diferentes puntos del monitor, algo útil si utilizáis más de 3 aplicaciones a la vez.

Es un monitor gaming muy premium: lo puedes comprar si no es para jugar, pero no es lo recomendado

Tras varias semanas jugando en un monitor de estas características, es complicado volver atrás, a los 16:9 tradicionales. Aunque me encante mi panel y sus características, un monitor ultrapanorámico curvo hace que los juegos ganen un plus de inmersión. Es un auténtico placer disfrutar, con sonido envolvente, de títulos como Battlefield V en un monitor de estas características.

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La imagen es prácticamente perfecta, la resolución QHD+ ofrece una buena densidad de píxeles para el tamaño de 34'' y que el refresco sea de 120 Hz es lo indicado para sacar jugo al monitor con tarjetas gráficas potentes. Muchas compañías se están yendo a por más de 200 Hz cuando hay que bajar la calidad de los juegos para aprovechar esa tasa de refresco.

120 Hz en un panel IPS como este, G-Sync y 1 milisegundo de respuesta con unos colores atractivos son ideales para disfrutar de los videojuegos, y si eres un jugón, y el presupuesto te lo permite, es de los mejores monitores gaming que puedes comprar.

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Ahora bien... ¿qué pasa si no quieres jugar, pero sí un monitor con una imagen calibrada de fábrica, buena reproducción de color, sin fugas de luz y el formado 21:9? Evidentemente, también he estado trabajando en este monitor y es realmente cómodo hacerlo debido a que sustituye prácticamente a dos pantallas con un formato extraño a medio camino entre 4:3 y 16:10 y me permite usar varias apps a la vez sin echar en falta otro monitor.

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Sin embargo, si no vais a jugar en él, hay otras opciones (seguramente más asequibles y adaptadas a vuestras necesidades) que os servirán de maravilla, ya que invertir en un monitor G-Sync si no es para jugar es... bueno, tirar el dinero. Pero, repetimos, para jugar, poco mejor vais a encontrar en el mercado por debajo de los 1.000 euros.

34GK950G

34GK950G

El LG 34GK950G es un monitor gaming con formato ultrapanorámido 21:9 curvo. El panel NanoIPS mejora las prestaciones de los paneles IPS convencionales gracias a una mejor calidad de imagen y frecuencia de hasta 120 Hz. Tiene tecnología G-Sync de Nvidia.

Nota técnica

89

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