Tres proyectos llevan Internet a cualquier rincón del mundo

Wireless Reach

Analiza tu día a día y piensa en cómo sería tu vida sin Internet. Bien es cierto que, hasta hace poco menos de una década, cuando se hablaba de navegar era sólo en términos marítimos, pero… ¿podrías renunciar a estar continuamente conectado?

En nuestro mundo son muy pocos –bichos raros, dirán algunos– los que todavía se resisten a que la tecnología forme parte de su rutina. Sin embargo, hay otros mundos donde no es así y los que vivimos inmersos en una “sociedad tecnológica” a veces lo olvidamos.

5.000 millones de personas en todo el mundo todavía no tienen acceso a Internet 

A pesar de lo que pueda parecer, Internet está lejos de ser una comunidad global. Dos tercios de la población mundial todavía no está conectada. Y otro dato: mientras que en Europa el 77% tiene acceso a Internet, en África no llega al 16%, según la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

Curiosamente en los últimos meses se han puesto en marcha tres proyectos que apuestan por las tecnologías móviles como el camino para terminar con esta brecha digital y acortar diferencias. Google y Facebook, los dos grandes gigantes de Internet, forman parte de ellos, junto a otras empresas del sector, como Qualcomm, Nokia o Samsung

Qualcomm, además, lleva tiempo trabajando en su propio proyecto: Wireless Reach. Gracias a él han conseguido que haya conexión sin cables en lugares del planeta hasta ahora desconectados, como Vietnam, Tanzania, Brasil o India. Apuestan por la tecnología 3G para proporcionar comunicaciones digitales que fomenten el espíritu empresarial, mejoren la asistencia sanitaria y los recursos educativos, entre otros. 

Facebook conexiones

Internet para todos

“Conectar al mundo es uno de los mayores retos de nuestra generación”. Son palabras del fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, durante el anuncio de su proyecto internet.org el pasado mes de agosto. Se trata de un plan vivo y a largo plazo, que aún está en pañales, y del que se están definiendo las líneas de actuación: “Se puede lograr más de lo que proponemos, pero también puede ser más difícil de lo previsto”.

El objetivo es conectar a los 5.000 millones de personas que en el mundo carecen de Internet, una ardua y complicada tarea de la que Zuckerberg es consciente. La forma de hacerlo es a través de la utilización de tecnologías móviles, por ser más asequibles y utilizar menos ancho de banda. Ericsson, MediaTek, Nokia, Opera, Qualcomm y Samsung son socios fundadores, y esperan que poco a poco el número de empresas colaboradoras vaya en aumento. 

“Conectar al mundo es uno de los mayores retos de nuestra generación. Se puede lograr más de lo que proponemos, pero también puede ser más difícil de lo previsto”

“Nuestra industria está ahora mismo en un interesante punto de inflexión donde la conectividad a Internet es cada vez más asequible y eficaz para los consumidores, al mismo tiempo que les ofrece grandes experiencias. El acceso universal a Internet es la próxima gran revolución industrial”, afirma el presidente y CEO de Nokia, Stephen Elop.

Por su parte, el presidente y CEO de Ericsson, Hans Vestberg, ha manifestado su compromiso con una Sociedad Conectada, “en la que cualquier persona y objeto esté conectado en tiempo real, favoreciendo la libertad, la autonomía y la oportunidad para transformar la sociedad”. Y añade: “Creemos que la conectividad y el acceso asequible a Internet mejora la vida de las personas y ayuda a construir un planeta más sostenible”.

Todos ellos tienen por delante tres retos: conseguir un acceso a Internet más asequible, diseñar planes de datos más eficaces e incentivar la creación de nuevos modelos de negocio orientados a cumplir los dos anteriores. En Internet.org se pueden conocer más detalles del proyecto, así como ver la evolución en sus perfiles de Google+, Twitter y Facebook.

Internet para todos

 

Proyecto Loon

La apuesta de Google es diferente, aunque con el mismo objetivo: llevar Internet a lugares donde todavía no llega, tanto a países emergentes como a zonas rurales o remotas. El medio elegido para conseguirlo son unos globos muy particulares que viajan por la estratosfera. La investigación se ha bautizado con el nombre de Proyecto Loon, y la experiencia piloto se puso en marcha el pasado mes de junio en Nueva Zelanda.

Se lanzaron un total de 30 globos suspendidos a unos 20 km de la superficie de la Tierra que se mueven con el viento, aunque no de forma indiscriminada. Un software les indica a dónde deben dirigirse, y los traslada a la capa de viento que les lleva en la dirección adecuada.

El Proyecto Loon utiliza globos que viajan por la estratosfera, y proporcionan conectividad a 40 km de diámetro y con velocidades similares al 3G

Para su diseño se han tenido en cuenta las características particulares de la estratosfera, como la presión atmosférica, las variaciones de temperatura –de hasta -50º–, y la incidencia de las radiaciones ultravioletas. A las que hay que añadir los fenómenos meteorológicos, la vida silvestre y los aviones. 

Cada globo proporciona conectividad a una zona de unos 40 km de diámetro y con velocidades similares al 3G. La señal rebota de globo en globo y en la Tierra, y utilizan una radiofrecuencia de banda ISM de 2,4 y 5,8 GHz, a la que puede acceder cualquier persona. Para conectarse hay que tener instalada en casa una antena especial. Actualmente, hay casi 1.500 miembros suscritos al proyecto que, de momento, está en su fase beta.

Proyecto Loon

Other 3 billion

Además de tener su propio experimento, la empresa de Mountain View también participa en O3b (Other 3 billion), un proyecto del que forman parte la Sociedad Europea de Satélites (SES), la entidad bancaria HSBC y el operador de cable Liberty Global.

Su intención es llevar Internet de bajo coste a 3.000 millones de personas que carecen de él a través de comunicaciones vía satélite. En junio se lanzaron desde la Guayana Francesa los primeros cuatro satélites que formarán parte de una constelación de ocho, y que se completó en septiembre. 

La historia de O3b comienza en 2005 cuando su fundador, Greg Wyler, estaba de viaje en Ruanda y no encontró forma de comunicarse por las deficientes infraestructuras en telecomunicaciones del país. La situación de la región hacía impensable invertir en el desarrollo de servicios por tierra de cable o fibra óptica.

Other 3 billion utiliza satélites que funcionan como repetidores para trasladar la señal. El proyecto ofrecerá conexión a Internet en 180 países

Se le ocurrió la idea de utilizar satélites que hicieran las veces de repetidores para trasladar la señal, pero debían ser diferentes a los que ya se utilizan porque su coste y mantenimiento es demasiado elevado, y la señal tarda más de la cuenta en ir y volver de la Tierra. 

Con estas premisas Thales Alenia Space ha diseñado los satélites O3b, situados a 8.062 km de altitud –frente a los 36.000 km de los geoestacionarios–, de 650 kilos de peso –frente a las entre 4 y 6 toneladas de los “tradicionales”– y la transmisión de datos se produce en 125 milisegundos –cuatro veces más rápido–.

Cada uno de los satélites tiene 12 antenas orientables que apuntan a la zona donde se necesite conectividad. Cuando la constelación esté funcionando por completo, cubrirá toda Oceanía, Australia, sudeste asiático, África y casi toda América Latina; y ofrecerá conexión a Internet en 180 países con una velocidad similar a la de la fibra óptica, a coste mínimo, con tecnología móvil y baja latencia.

De ello no sólo se beneficiaran los países emergentes con pocas o inexistentes infraestructuras en comunicaciones, también todo aquel que, como el fundador de O3b, pase por allí y se resista a estar desconectado del resto del mundo.