El palo para selfies: ¿sabes quién lo inventó?

La revista Time ha dicho de él que es uno de los inventos más revolucionarios del 2014, año en el que el “palo para hacer selfies” alcanzó su máxima popularidad. Pero… ¿cuál es su verdadero origen? Estarás pensando que quien lo inventó debe estar haciéndose de oro. Pero parece que no está muy claro quién es el genuino propietario de la idea.

Oficialmente, le corresponde al canadiense Wayne Fromm, inventor de profesión. Mientras estaba haciendo un viaje con su hija quiso hacer una foto de los dos juntos y pensó que resultaría más fácil si contara con un artilugio que le permitiera manejar la cámara a suficiente distancia como para hacerse una autorretrato.

Fromm registró la patente en Estados Unidos en el año 2005 y bautizó el invento con el nombre de Quik Pod. Por aquel entonces la palabra “selfie” todavía no formaba parte de nuestro vocabulario y este gadget apenas llamó la atención.

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Lo mismo le ocurrió al japonés Hiroshi Ueda, quien en 1980 ya se encontró con el mismo problema que Fromm: quería hacerse una foto con su familia sin depender de nadie.

Trabajador de Minolta, diseñó un palo extensible para cámaras compactas y presentó la patente en Estados Unidos en 1983. Si embargo, la idea se incluyó en el libro de los “101 inventos japoneses más inútiles de la historia”.

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Pero aquí no acaba todo, en el momento en el que el palo para selfies alcanzó altos niveles de popularidad salió a la luz una imagen de 1925 en la que aparece una pareja de ingleses y un sospechoso palo en el margen derecho. La dilvulgó su nieto, el periodista Alan Clevaer.

Probablemente ninguno de los tres pensó que este artilugio llegaría a bátir récord de ventas, ni que sería un accesorio casi imprescindible para hacerse fotos con un teléfono móvil.