Europa y Japón quieren dar acceso a Internet a 100 Gbps

Europa y Japón quieren dar acceso a Internet a 100 Gbps

La Unión Europea y Japón han revelado un proyecto de inversión conjunta que destinará 18 millones de Euros a construir y mejorar una infraestructura de redes de banda ancha basadas en fibra óptica que sean 5000 veces más rápidas que el promedio europeo para las velocidades ofrecidas por los proveedores de Internet, que se encuentra en 19.7 Mbps.

De cumplirse el objetivo, las velocidades soportadas serían de 100 Gbps. A pesar de que no se trata de una velocidad inaudita, dentro de los objetivos de la investigación está el lograr "acercar" estas velocidades a los hogares europeos. Dado que en la actualidad algunos proveedores de Internet ofrecen conexiones de más de 1Gbps a hogares suscriptores, la idea no es descabellada. Hay que recordar que no hace mucho tiempo todavía estábamos limitados a conexiones dialup de 50Kbps, en el mejor de los casos.

Y es ese uno de los motivos principales por los que el proyecto tiene sentido en este momento. El crecimiento de las exigencias de conectividad no es lineal. De hecho, expertos esperan que el tráfico vía Internet en Europa se multiplique por 12 para el 2.018. Con ese tipo de crecimiento es necesario que la tecnología mantenga el ritmo.

Es por eso también que los fondos no estarán destinados de manera única a mejorar la infraestructura de conexión por fibra óptica. Es cierto que uno de los seis proyectos financiados, llamado STRAUSS, tiene ese objetivo, pero los otros cinco cubren aspectos variados de la situación, y tienen focos tales como mejorar el uso de frecuencias de radio para incrementar las velocidades de conexión inalámbricas (Proyecto MiWEBA), y garantizar la seguridad de la información personal en ambientes sensitivos (Proyecto NECOMA), lo que por cierto resulta muy apropiado luego de la intercepción británica de cables transatlánticos y el proyecto similar a PRISM descubierto en Francia.

En resumen, la iniciativa no es una que ofrezca resultados inmediatos, pero sí es una de importancia superlativa para asegurar que el crecimiento de las necesidades de conectividad en Europa sean satisfechas con un acceso a Internet adecuado en términos de velocidad, seguridad y opciones.