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Crítica de Amor a medianoche, película romántica de Bella Thorne

Amor a medianoche

07/05/2018 - 13:04

Aquí tenéis la crítica de Amor a medianoche (Midnight Sun), una película romántica dirigida por Scott Speer y protagonizada por Bella Thorne, Rob Riggle y Patrick Schwarzenegger. Su estreno en cines es hoy, 4 de mayo de 2018.

Muestra del cine más acomodaticio y convencional, llega a nuestras carteleras Amor a medianoche (Midnight Sun), una película basada en la cinta japonesa de notable acogida comercial titulada Taiyô no uta, dirigida en 2006 por Norihiro Koizumi, que de hecho tuvo una teleserie lanzada en 2015 al calor de dicho éxito.

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La historia muestra los síntomas letales de la xerodermia pigmentosa (aka XP), una rara enfermedad de la piel que hace que quien la padece sea en extremo sensible a la luz solar. La película nos presenta a Katie, una joven de 17 años que vive recluida en su casa durante el día para evitar incluso la más mínima exposición a la radiación solar. 

Enamorada desde niña y en la distancia de Charlie, un día sus vidas se cruzarán y comenzarán un romance nocturno. La vida de Katie dará entonces un giro radical al comenzar a disfrutar de los pequeños placeres de una existencia casi anónima hasta ese momento.

Ninguno de los títulos de la filmografía de Scott Speer en la que destaca solo la grabación de capítulos sueltos de Scream o Eye Candy hacía presagiar que Amor a medianoche fuera una película memorable y, de hecho, no lo es, pues está más cerca de un lanzamiento directo al mercado doméstico que a la calidad que se presupone a una película que se estrena en salas comerciales.

A nivel técnico, no tiene una sola idea cinematográfica salvable y apenas juega con la luz, uno de los elementos esenciales para articular el drama. Aunque el libreto cuenta con Kenji Bando como coescritor, la candidez de su obra original no se transfiere a este remake estadounidense que no hace sino explotar los recursos archiconocidos y requeteexplotados del cine romántico al uso.

Empalagosa hasta la náusea, la película es de un buenismo que resulta hasta cansino: todos los personajes son angelicales y planos. No es solo una cuestión de que explore con escasa originalidad el tópico de la Cenicienta moderna, sino que es predecible de principio a fin y tiene muy poco que ofrecer.

Es inevitable que la atención del espectador se disgregue hasta el punto de que termine fijándose en los abundantes fallos de raccord o divagando acerca del desperdicio que supone tener a Bella Thorne (hasta ahora bastante especializada en el género del terror con películas como Amityville: el despertar), una actriz de carrera incipiente y a todas luces talento de sobra, malgastando su tiempo en una película trazada con escuadra y cartabón que no da pie a una sola reflexión interesante.

Amor a medianoche

El trabajo de Patrick Schwarzenegger (Go North) y de Rob Riggle (visto recientemente en 12 valientes que se estrena a la vez en nuestro país) merece una mención aparte. El joven galán de cuidada planta (y sí, hijo de Arnold Schwarzenegger, como ya habréis supuesto) da el tipo para el papel pero sea por incompetencia del director o por estatismo propio, no consigue nunca transmitir las emociones que pretende. Riggle, por su parte, parece estar a punto de hacer un chiste en cualquier momento, desentonando por completo con la historia narrada y luego tenemos un par de secundarios cuya función narrativa es nimia.

Si tenemos algo positivo que extraer en esta crítica de Amor a medianoche es que es un pastelillo que degustarán con placer los amantes del dulce que estén preparados para quedar al borde de la diabetes... porque Bella Thorne salva la película del desastre. Es cierto que tiene magnetismo y canta razonablemente bien, de modo tal que es el pilar en el que se erige toda la función: sin ella se vendría abajo con tremenda facilidad. 

En suma, estamos ante el típico cuento de hadas que nos han contado mil veces, aunque nunca implicándonos emocionalmente tan poco. Si la idea es que la película nos devuelva las ganas de disfrutar el momento, entona el carpe diem sin fuerza alguna.

Lo mejor

La peli no engaña: es justo lo que parece en el tráiler, así que quien se meta a verla va sobre aviso del kilo y medio de azúcar que se va a tragar

Lo peor

La historia es un pastelón y del casting solo se salva Bella Thorne. El joven Schwarzenegger no gesticula y Rob Riggle tiene cara de chiste.

Nota técnica

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#Miscelánea

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