Obama planta cara a la nueva ley de ciberseguridad

Obama

¿Seguridad a costa de todo? Esta es la pregunta que se debaten los políticos estadounidenses tras la aprobación, este pasado jueves, en la Cámara de Representantes de una ley por la cual, las empresas privadas podrán compartir datos e información con carácter privado con el Gobierno Central de la Nación. Bajo la consigna de la seguridad, las grandes compañías y multinacionales del sector privado, tendrán la oportunidad de compartir información hasta ahora protegida por la ley de privacidad de datos, en pro de la seguridad.

Por supuesto, la aprobación de la ley no ha tardado en generar una enorme polémica, sobre todo entre los grupos defensores de los derechos civiles, que consideran este hecho un ataque contra los derechos fundamentales de los ciudadanos americanos.

La Ley de Protección y Comunicación de Ciberinteligencia, más conocida como CISPA, aprueba el intercambio de información entre el sector privado y el Gobierno sin que ninguna de las dos partes tengan ningún tipo de responsabilidad legal sobre estos intercambios ni sobre violación de privacidad, siempre y cuando se demuestre la buena fe de ambas partes.

Por supuesto, las empresas en ningún momento informarán a sus clientes sobre la posibilidad de que sus datos puedan ser transferidos al Gobierno de los Estados Unidos, hecho que las asociaciones contrarias a esta disposición han criticado con dureza.

Pero la Casa Blanca parece no estar de acuerdo con las estipulaciones marcadas en esta nueva legislación y ya ha expresado su intención de oponerse y vetar dicha ley, por considerar que no garantiza la protección de los ciudadanos.

Actualmente, los ataques cibernéticos, la ciberseguridad y el espionaje informático constituyen uno de los primeros problemas de Estados Unidos, por detrás incluso del terrorismo o de la delincuencia.