Joven británico pasa 10 horas al día haciéndose selfies

Los selfies como adicción: un joven británico pasa 10 horas al día haciéndose autofotos

Las autofotos y los trastornos de la personalidad habituales en la adolescencia, pueden ser una mezcla explosiva.

Danny Bowman, de 19 años, ya ha sido considerado por la sanidad británica como el primer selfieadicto del país.

Ahora está curado, y ya lleva 7 meses sin hacerse una autofoto, pero con 16 años se pasaba hasta 10 horas al día buscando la pose ideal para hacerse el selfie perfecto. Llegaba a almacenar hasta 200 selfies cada jornada, y nunca estaba satisfecho. Su obsesión le llevó a un intento de suicidio.

El primer selfieadicto

La selfitis, el trastorno mental de hacerse autofotos

Todo comenzó cuando Danny Bowman tenía 15 años. El natural deseo de ligar con chicas le animaba a publicar selfies en las redes sociales. Pero todos sabemos lo crueles que pueden llegar a ser los jóvenes en estos sitios, especialmente los adolescentes.

Había gente que se mofaba de su nariz o de la tonalidad de su piel, así que Danny se obsesionó con la idea de mejorar su imagen y conseguir el selfie perfecto. Se pasaba 10 horas al día haciéndose autofotos en cualquier sitio: en la calle, en su habitación, en la cama... Llegaba a acumular hasta 200 autorretratos diarios. Pero nunca estaba satisfecho.

Su adicción a los selfies le llevó a abandonar la escuela, adelgazar 12 kilos y pasar 6 meses sin salir de casa. Sus padres intentaron quitarle el móvil, pero se volvía agresivo.

Cuando un selfie no le gustaba se deprimía, hasta el punto de que se sobremedicó para intentar suicidarse.

Por suerte, pudieron convencerle para que se sometiese a tratamiento. Danny sufría Transtorno Dismórfico Corporal, un trastorno mental relativamente común en los adolescentes, que hace que no estén conformes con su imagen, y se vean gordos o feos, aunque no lo sean. Un simple grano, o una cicatriz, pueden convertirse en un trauma.

La adicción a los selfies

SkinneePix, adelgaza hasta 6 kilos en los selfies

Este tipo de trastornos se curan con la madurez o con tratamiento, pero las redes sociales y los selfies actúan como catalizadores.

Los adolescentes que publican sus autofotos en las redes sociales a menudo son masacrados por amigos o compañeros de clase, o simples desconocidos. Por celos, competición, o pura diversión, acrecentando esa obsesión por agradar, que se refleja en el uso compulsivo de las autofotos como un herramienta que alimenta su trastorno.

Danny Bowman ya con 19 años, está curado. Lleva siete meses sin hacerse un selfie, y ha aceptado que nadie es perfecto y que los selfies no son un reflejo de quien eres. Al contrario, muchas veces son una simple máscara.

Pero su historia debe alertarnos sobre los abusos del móvil, tanto en nosotros mismos como en quienes nos rodean. Puede ser un síntoma de que algo está ocurriendo, que va más allá de la simple vanidad o el deseo de agradar.

[Fuentes: El Mundo, Daily Mail]