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Este pueblo valenciano de 300 habitantes vivirá solo de renovables

Aras de los Olmos
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19/12/2018 - 19:45 | Actualizado 20/12/2018

En muchas ocasiones, son pequeños lugares los que dan su ejemplo al mundo y sientan ese precedente a modo de efecto dominó para encarrilar prácticas más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente que nos rodea. Muchos no esperan a que mandatarios y empresas muevan ficha para acelerar la transición energética a un mix basado en renovables, sino que toman la iniciativa para decir adiós a los combustibles fósiles y a los problemas de la red de distribución eléctrica comercial, que afectan a los pueblos de montaña y en general, al entorno rural.

Una apuesta pionera llega de tierras valencianas, en las que el pueblo de Aras de los Olmos ya ha tomado la decisión de desengancharse de la red eléctrica comercial y desarrollar un proyecto sostenible para el autoconsumo de energías renovables. Para hacer realidad el autobastecimiento y la independencia energética han invertido cuatro millones de euros, convirtiéndose de este modo en el primer municipio español que se desconecta de forma total de la red eléctrica pública.

En el pueblo se enfrentaron a serias averías por su ubicación, ya que se hallan a una altura elevada y al final de la línea eléctrica, sin respuestas por parte de la administración pública. En este momento se encuentran realizando los trámites burocráticos pertinentes, mientras que en breves buscarán la financiación y los permisos para poner en marcha el proyecto de autoabastecimiento.

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Carlos Roldán, Catedrático de Ingeniería Eléctrica de la Universidad Politécnica de Valencia es la cabeza al frente de esta ambiciosa iniciativa, para la que Aras de los Olmos se podrá servir del parque eólico para construir su propio generador, responsable de suministrar la electricidad a toda la localidad. También existen recursos para la producción energética de biomasa de origen vegetal, así como biogás de origen animal a partir de purines y restos generados por la ganadería.

Y eso no es todo: en el pueblo valenciano el cauce de un río puede proporcionar un suministro constante de agua, con aplicación también para el almacenamiento de energía a diferentes alturas, mientras que en diversos terrenos sin uso podrá instalarse una planta fotovoltaica que aproveche la energía solar para sus habitantes.

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