¡Adiós gimnasio!, las mujeres prefieren los Dadbod o fofisanos

Los Dadbod o fofisanos, los nuevos ídolos de redes sociales

La nueva tendencia en redes sociales te quitarán las ganas de ir al gimnasio, eso sí, solo si eres chico. Porque los Dadbod o según Playground "fofisanos" han llegado a Twitter, Facebook e Instagram para quedarse, unos cuerpos de hombres fofos (que no gordos) que según algunas mujeres, tienen su punto.

Con las fechas tan próximas al verano es corriente que durante los próximos meses los gimnasios hagan su particular agosto, sin embargo ahora, gracias a una nueva tendencia en redes sociales, aquellos hombres que deseén abrazar las patatas fritas en vez del brócoli serán elevados a lo más alto del olimpo.

Se les ha denominado Dadbod y es muy fácil distinguirlos. Se intuyen barrigas cerveceras, torsos blandos que prometían veranos mejores, una cara de ligera condescendencia y un ego más allá de cuerpos musculosos y bronceados. 

Son hombres de edad adulta (30-40) que ya no tienen el cuerpo escultural que lucían de jóvenes porque lo han cambiado por una vida sedentaria, 8 porciones de pizza los días de partido y un amor por las cosas pequeñas de la vida.

Todo empezó hace unas semanas. Mackenzie Pearson, una estudiante de la Universidad de Clemson, utilizaba el balcón público de The Odyssey para lanzar su oda costumbrista al 'Dad bod' o como podríamos decirle en español, el gordiflaco.

Ser Hipster ya no mola, la nueva moda son los Muppie

Con esa expresión, literalmente "cuerpo de papi", la joven de 19 años estaba refiriéndose al atractivo que entre las chicas de su edad suscita el hombre maduro suficientemente sano pero de cuerpo ligeramente fofo.

Tal influencia ha tenido esta chica, que millones de Dadbod han aprovechado para lucir sus ligeros michelines en las redes sociales, con los que se sienten agusto, exhibiendo naturalidad en vez de músculo.

Ya solo queda esperar que se inviertan las tornas, y las futuras Mothergirl también tengan su espacio en las redes sociales, unas redes que aman los michelines de los hombres, pero todavía exigen un alto precio de belleza al cuerpo de la mujer.