Internet interplanetaria

Transbordador espacial orbitando sobre la tierra

Seguro que muchas personas, al leer ayer la noticia Explora 100.000 estrellas, pensaron en lo fascinante que sería explorar el espacio. Otros, se plantearían la eterna pregunta: ¿hábrá vida inteligente en otros planetas? Pero sólo unos pocos, una minoría que casi no cabe en las estadísticas, daría el paso siguiente a los dos anteriores y se haría la pregunta del millón: ¿tendrán Internet las civilizaciones extraterrestres? ¿Emplearán Whatsapp para comunicarse entre ellos? Y, lo que es peor, ¿estará su Internet conectada con la nuestra y, con toda la información que publicamos, ya conocerán nuestros puntos débides por si pretenden atacarnos? La respuesta a estas preguntas, y a otras bastante más sensatas y menos friquis, se encuentra en los trabajos que están llevando a cabo, de manera conjunta, las agencias espaciales ESA y NASA para desarrollar un nuevo protocolo de Internet interplanetario.

En realidad, la razón de ser del desarrollo tiene bastante lógica. Con TCP-IP (el conjunto de normas que emplean los ordenadores para conectarse entre sí en el que se basa Internet) tiene una limitación muy importante: si el destinatario de un paquete de datos no es accesible en el momento en el que estos son enviados, la comunicación se perderá con un error. Por eso, era necesario desarrollar un nuevo protocolo que solucionara ese problema. Eso, precisamente, es lo que ofrece DTN (Delay o Disruption Tolerant Network), el protocolo de red que están diseñando conjuntamente ESA y NASA que, como su propio nombre indica, permite interrupciones en el servicio, sin que los datos se pierdan por ello. 

Esto se consigue ya que con DTN, a diferencia de TCP-IP, los datos que no pueden ser transferidos hasta su destino, se guardan en un punto intermedio, a la espera de que el destinatario vuelva a estar conectado. Y es que, de otra manera, se perderían irremisiblemente todas las transmisiones de datos que se intentaran efectuar, en ambos sentidos, en momentos sin conexión entre la Tierra y el espacio, ya sea desde un planeta, un vehículo espacial de cualquier tipo o un satélite. Y, aunque todo esto pueda sonar a ciencia ficción, lo cierto es que ESA y NASA llevan ya años trabajando en este protocolo de red, que ya emplean en algunas ocasiones para establecer conexiones con la Estación Espacial Internacional (no, no para hablar a través de Line con sus astronautas).