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Elon Musk está llenando de satélites el espacio, y la comunidad científica ya se ha cansado

Satélites Starlink de SpaceX
SpaceX

08/12/2019 - 07:15

En la actualidad, la tecnología de satélites es esencial para la humanidad. Dependemos de ellos para la mayoría de comunicaciones, internet, localización GPS, predicciones meteorológicas y muchos otros servicios que a día de hoy damos por garantizados. 

Pero la red de satélites también tiene desventajas, y a medida que la tecnología avanza y ponemos más de ellos en órbita, los problemas aumentan.

Este es el caso con los satélites Starlink de Elon Musk. Desde que SpaceX anunció el proyecto, la cantidad de detractores, particularmente en la comunidad científica, no ha dejado de aumentar. Ahora, con más de 120 satélites en órbita y permisos para añadir otros 12.000, SpaceX debe encontrar soluciones a los problemas que los científicos ya preveían.

Hay varias razones por las cuales las mega constelaciones de satélites son una fuente de conflicto. La basura espacial que rodea nuestro planeta, mayoritariamente compuesta por restos satélites inactivos, lanzamientos y colisiones, ya hacía que orbitar la Tierra fuera complejo para cualquier dispositivo. Sumar a esto centenares o quizá miles de satélites, tal como planean desde empresas como SpaceX y OneWeb, congestionaría aún más las órbitas, aumentando por tanto el riesgo de colisión

Con la primera tanda de satélites que Musk puso en el espacio ya surgieron problemas de este tipo. A principios de septiembre, la Agencia Espacial Europea tuvo que realizar una maniobra de emergencia para que el satélite científico Aeolus no chocara con un Starlink. SpaceX era quien tenía la obligación de reposicionar el satélite ante esas circunstancias, pero achacaron su inactividad a un bug en las comunicaciones. 

A las posibles colisiones se suma ahora otro problema: los satélites están interfiriendo con las imágenes de los grandes telescopios. El 18 de noviembre, la astrónoma Clarae Martínez-Vázquez compartió unas imágenes desde el Observatorio Cerro Tololo en Chile. Martínez-Vázquez explicaba que debido a lo extremadamente visibles que son los satélites de Musk, las imágenes de telescopio se habían visto afectadas negativamente durante varios minutos. 

Esto puede resultar nefasto en proyectos astronómicos cuya investigación requiere estudiar las variaciones en las imágenes del cielo nocturno, como por ejemplo los proyectos centrados en el análisis de objetos celestes poco visibles.

Si nada cambia, el aumento en el número de satélites Starlink podría afectar gravemente a la investigación astronómica que se realiza en los observatorios. Pero no todo está perdido. Gran parte de los problemas causados por los satélites pueden solventarse si SpaceX aplica las medidas adecuadas. Frente a esta situación, Forbes propone varias soluciones relativamente sencillas pero eficientes para que el problema no empeore con los siguientes lanzamientos.

Uno de los graves fallos de los Starlink es su diseño. Son satélites más grandes de lo necesario, y su superficie es extremadamente reflectante, lo que los hace aún más visibles que los de otras compañías, particularmente para instrumentos tan sensibles como los telescopios. 

Algo tan simple como la modificación de su diseño reduciría drásticamente la visibilidad de los satélites. Reduciendo el tamaño y cubriendo la superficie de los satélites con materiales oscuros poco reflectantes podría conseguir que las interferencias con las observaciones astronómicas fuesen prácticamente nulas. 

Por otra parte, también sería necesario modificar las órbitas de los satélites que ya han sido lanzados. Actualmente los Starlink transitan el espacio a 280km de altura con respecto a la Tierra, y son fácilmente visibles al ojo humano. Pero cuando alcancen su altura objetivo de 550km, seguirán siendo visibles para los telescopios. La modificación de órbita es relativamente sencilla con la distancia actual, pero una vez que alcancen la altura final, el proceso se volverá considerablemente más complejo. SpaceX tendría que tomar medidas cuanto antes si quieren que sus satélites activos dejen de ser un problema. 

starlink

Otra medida importante sería que las trayectorias de los Starlink se planificasen de antemano, en vez de decidirse al azar en base a algoritmos. Si SpaceX cambia su modelo de cálculo de trayectorias, los astrónomos podrían saber con antelación qué zonas del cielo nocturno van a verse afectadas por el paso de satélites. Esto les permitiría planificar sus observaciones para evitar así tener que desechar imágenes ya tomadas. 

Por último, SpaceX y todas las compañías que planean crear mega constelaciones de satélites deberán facilitar a la comunidad científica los medios necesarios para reducir los daños que los satélites causen en las observaciones. Incluso con todas las modificaciones planteadas anteriormente, el alto número de satélites en tránsito haría que la investigación astronómica se viera afectada de diversas maneras de modo inevitable. 

Es razonable por tanto exigir a estas empresas que aporten los medios para reparar el daño causado. Deberían facilitar a la comunidad científica software y hardware que permitan limpiar imágenes de telescopio con facilidad y salvar la mayoría de datos obtenidos del cielo nocturno. 

Actualmente SpaceX está en contacto con astrónomos para debatir posibles soluciones. Es de esperar por tanto que la compañía tome medidas en un futuro para facilitar la labor de la comunidad científica y mejorar la convivencia. 

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