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Misión cumplida: SpaceX pone en órbita el Falcon 9 reciclado

Despegue y aterrizaje del Falcon 9.
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31/03/2017 - 08:38

SpaceX es ya oficialmente parte de la historia de la industria aeroespacial, si es que no lo era ya. Ha conseguido entrar en los libros con el exitoso lanzamiento y aterrizaje del primer cohete reciclado, el Falcon 9. La compañía dirigida por Elon Musk ha cumplido su misión: reutilizar sus aparatos una y otra vez.

El Falcon 9 de SpaceX ha despegado por segunda vez desde Cabo Cañaveral para surtir de suministros y materiales a la Estación Espacial Internacional. El lanzamiento se ha llevado a cabo sin contratiempos, algo que no es tan fácil como puede parecer, sobre todo teniendo en cuenta el daño que se puede producir en el fuselaje con cada despegue.

No sólo ha conseguido abandonar la órbita terrestre, sino que también ha aterrizado de forma segura en la plataforma marina dispuesta para ello. Este último hito es algo a lo que ya nos hemos acostumbrado por parte de esta compañía, dirigida por el polifacético Elon Musk, pero que hasta hace poco era algo impensable.

Además de hacer algo que nunca ha sido logrado antes, parte del éxito de esta compañía reside en su estrategia de comunicación. Cada nueva misión es retransmitida en directo para todo el mundo, con comparecencia del CEO incluida. Es lo que ha ocurrido con esta que nos ocupa, cuyo vídeo acompaña a la noticia.

La nueva era de la exploración espacial está a punto de convertir en una reliquia todo este merchandising de la NASA

La innovación que lidera SpaceX tiene como fin último abaratar el coste de los viajes al espacio. Entre ceja y ceja tiene Elon Musk el objetivo de hacer posible el turismo espacial, proyecto que ya marcha sobre ruedas con dos claros candidatos a ser pioneros. Además, enviar humanos a Marte es otro de los hitos que quiere conseguir a medio plazo.

Por el momento, el reciclaje del Falcon 9 señala que es posible reutilizar varias veces parte de los cohetes espaciales. No todo el aparato, pero sí al menos las partes en las que se encuentran los motores y los sistemas de ignición, los más caros de fabricar.

El coste de una nave espacial de este tipo es asombrosamente alto, de decenas de millones de euros en el mejor de los casos. Por eso, con cada lanzamiento exitoso, los costes de producción se reparten mejor, haciendo más viable la construcción y explotación comercial de cada una de ellas.