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¡No eches agua fría a una sartén caliente! Esto es lo que sucede cuando lo haces

Sartén bajo el agua del grifo

Depositphotos

18/05/2021 - 06:45

Si nada más terminar de utilizar tu sartén la bajo el agua fría del grifo, más te vale dejar de hacerlo cuanto antes. Te contamos por qué no debes hacerlo si no quieres que se estropee rápidamente.

Al terminar de cocinar, son muchas las personas que ponen la sartén caliente debajo del agua del grifo. De esta forma, se enfría rápidamente y se evitan posibles accidentes, como que alguien se queme o se dañe algún instrumento o accesorio de cocina. 

No obstante, aunque este gesto pueda parecer lo más apropiado y seguro, en realidad es un error muy extendido que puede arruinar en tiempo récord una sartén. Si tú también lo haces, será mejor que empieces a desterrar esta práctica si quieres alargar la vida útil de tus sartenes. 

Pero, ¿cuál es el problema? Si pones tu sartén ardiendo bajo el agua fría del grifo, se produce un choque térmico, un cambio de temperatura demasiado brusco que puede dañar el metal con el que está fabricada. 

Tal como explican en Taste of Home, la mayoría de las ollas y sartenes están hechas de varias capas de metal, como acero inoxidable y aluminio, y algunas de ellas también tienen un revestimiento antiadherente o esmaltado. Cada uno de estos materiales se expande y contrae a una temperatura diferente, y esto no es un problema cuando el instrumento se calienta o enfría de una manera gradual. 

Pero, en caso de que el cambio de temperatura sea demasiado brusco, el choque térmico puede provocar diversos problemas. Uno de ellos es que la sartén se deforme, lo que hace que no se caliente por igual y que no cocine bien los alimentos. También es posible que se agriete y se desprenda el revestimiento antiadherente, dejando restos del material en la comida, o que el esmalte se acabe descarcarillando.

Por todo ello, lo mejor que puedes hacer es dejar que la sartén se enfríe de manera gradual, bien sobre la vitrocerámica fría o la cocina de gas con el fuego apagado, o bien sobre un salvamanteles u otro accesorio que no se pueda quemar. De esta forma, tus sartenes permanecerán mucho más tiempo en buen estado y prolongarás su vida útil, con el ahorro económico que esto implica.