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Nuestros antepasados no fueron caníbales sólo por hambre

Nuestros antepasados no fueron caníbales sólo por hambre

07/04/2017 - 09:10

Resultados de un estudio muestran que los seres humanos son menos nutritivos que los animales por lo que puede haber motivaciones sociales en el canibalismo.

Si bien no se puede afirmar que el canibalismo fue una práctica muy común entre nuestros ancestros prehistóricos, parece que la espantosa práctica de comerse a su semejante se daba de vez en cuando en las cavernas.

La evidencia del canibalismo se encontró en los restos de dientes y huesos hallados en excavaciones de Francia, España y Bélgica, revelando así que nuestros antepasados y otros homínidos como los neandertales o el Homo Antecessoral de vez en cuando se comían entre sí.

Un informe científico ha demostrado hoy que las razones del canibalismo no fueron solamente alimenticias sino sociales. Según el estudio calórico que se ha realizado, la carne de un ser humano contiene una cantidad de nutrientes inferior a la de los animales.

Si esta práctica era común y en qué medida fue impulsada por la necesidad de comida han sido siempre temas de debate, pero con el análisis de los restos que se ha llevado a cabo en la investigación se ha llegado a la conclusión de que podría formar parte de un tratamiento ritual.

Entre las hipótesis de las razones del canibalismo se sugiere que podría haber sido un ritual oportunista, es decir, sólo se alimentaban de individuos que habían muerto de causas naturales. También se piensa que podría haber estado vinculado a la defensa del territorio.

James Cole, experto en la evolución humana de la Universidad de Brighton, ha revelado una serie de datos un poco escalofriantes: un adulto de aproximadamente 66 kg contiene 144.000 calorías, por lo que si un caníbal se come los riñones de otra persona estaría ingiriendo 376 calorías y con cada brazo 128 calorías, por ejemplo.

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Sin embargo, alimentarse en la prehistoria de seres de nuestra especie no salía rentable cuando teníamos animales de por medio: un mamut ofrecía 3.600.000 calorías, un caballo 200.100 y un ciervo 163.680. Por esta razón, Cole defiende que la escasa cantidad de energía derivada de comer gente no puede haber justificado que su objetivo fuese la supervivencia.

"El estudio no está diciendo que no se comiesen entre sí por razones nutricionales sino que no fue la única explicación", declara Cole. Ahora queda en manos de los arqueólogos seguir buscando métodos de análisis y nuevos sitios para comprender mejor este comportamiento.

[Fuente: Nature]