Nuevo método para obtener biodiésel con residuos reciclados

¿Qué es LIFE?
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Nuevo método para obtener biodiésel con residuos reciclados

Un equipo de investigadores de la Universidad de Cardiff ha desarrollado un nuevo método de catálisis que permite obtener un biodiésel de mayor rendimiento que el habitual a partir de los residuos procedentes del reciclado

De este modo, utilizando la biomasa de desecho que se genera, por ejemplo, en la industria del vino o en la industria maderera, los investigadores pueden producir biocombustibles eficaces y sostenibles gracias al reciclado de estos residuos orgánicos. 

En la actualidad, el biodiésel se produce a través de la combinación de grasas y aceites con metanol, que normalmente se deriva de los combustibles fósiles. Durante este proceso, se genera glicerol crudo como producto de desecho, que se forma a gran escala y contiene tantas impurezas que su purificación y reutilización sería algo muy costoso.  

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Sin embargo, los científicos que han llevado a cabo esta investigación han ideado una forma de convertir el glicerol en bruto de nuevo en metanol, de manera que se podría emplear como un reactivo de partida para obtener más biocombustible. Para conseguir esta transformación, el equipo hizo reaccionar el glicerol con agua para proporcionarle hidrógeno y utilizó un catalizador de óxido de magnesio.

La reacción se lleva a cabo en un proceso simple de un solo paso y, con el metanol reciclado, se estima que se puede conseguir un aumento de hasta un 10% en la producción de biodiésel, una cifra muy interesante y beneficiosa para la industria. 

"Nuestro método pone de relieve el potencial de la producción de biodiésel de una manera mucho más amigable con el medio ambiente y potencialmente más barato, gracias a que puede convertir un subproducto no deseado en una sustancia química valiosa para que sea reutilizada en el proceso", explica el profesor Graham Hutchings, autor principal del estudio. 

Los científicos indican que su investigación podría ser la solución para cumplir con los mandatos de la Unión Europea, según los cuales a partir del año 2020 el 10% del combustible para el transporte de todos los países miembros tendrá que haber sido obtenido mediante fuentes de energía renovables