Adiós, Microsoft Office. Bienvenido seas, LibreOffice

LibreOffice es una suite ofimática formada por seis aplicaciones

Microsoft Office nos ha acompañado toda la vida, como el Cola Cao, el Flag Golosina o los Phoskitos. En su época dorada, era difícil ver un ordenador sin Windows y, dentro de éstos, impensable que no tuviera un Office instalado. Por supuesto, la versión más profesional, cara y completa aunque se tratara del PC de un estudiante adolescente. Claro que, en el 99% de los casos, dicha versión se había instalado de forma ilegal.

Pero una legión de usuarios de entonces dirían que no podían hacer otra cosa. El mercado mandaba, Office dominaba y todos tenían que saber utilizarlo si querían ahorrarse problemas de compatibilidad o miradas de extrañeza en una entrevista laboral. Amipro nunca tuvo demasiadas oportunidades, y Wordperfect terminó por convertirse en un segundón. Así que, con precios muy superiores a la capacidad adquisitiva de buena parte del respetable, las copias ilegales fluían por los ordenadores de medio mundo con la misma fuerza y velocidad que los rápidos del Orinoco.

Y en estas, llegó StarOffice. Una suite gratuita con la que Sun Microsystems quiso competir contra el todopoderoso Office utilizando el estándar abierto OpenDocument (formato .odt). Solamente llegó a convertirse en una alternativa medianamente popular con su conversión a Open Office y la compra de Sun por parte de Oracle. Open Office era - y es - una suite ofimática de código abierto y multiplataforma que sí ha conseguido consolidarse como alternativa, y ha formado parte de muchas distribuciones de GNU/Linux... hasta que pasó lo que pasó.

En 2010, un grupo de desarrolladores de la suite provocó una escisión en busca de un nuevo proyecto: una suite ofimática abierta y sin relación alguna con empresas. Así se fundó The Document Foundation , la fundación de la que nació la que hoy es la suite ofimática más activa y extendida dentro del mundo del software libre: LibreOffice. Por su parte, Oracle terminó cediendo OpenOffice a la comunidad y así se ha convertido en el actual Apache OpenOffice.  

¿Con qué debemos quedarnos tras todo este baile de nombres y proyectos? Con que, a día de hoy, tanto OpenOffice como LibreOffice son estupendas suites llenas de funcionalidades, ambas de código abierto y cumpliendo a rajatabla el estándar OpenDocument. Muchos usuarios encuentran tanto en una como en otra algunas incompatibilidades con Microsoft Office, habitualmente de carácter menor y fácilmente subsanables de uno u otro modo. Pero también, muchos millones de ordenadores corren una de estas dos suites a diario sin problemas, viendo sus necesidades totalmente satisfechas.

LibreOffice puede cubrir todas tus necesidades ofimáticas

Es difícil escoger un ganador entre OpenOffice y LibreOffice en base a su funcionalidad porque es muy similar, pero el proyecto más dinámico y activo en la actualidad es LibreOffice. Consta de seis programas, encabezando la lista el procesador de textos Writer. Incluye todas las características que podrías necesitar para tus textos - diccionarios, correctores, diagramas, tablas... - y añade algunas funciones de autoedición. Más que suficiente para el 90% de usuarios de un procesador de textos, y por supuesto lee y escribe otros formatos además de odt: doc, rtf... e incluso se puede exportar directamente a formato pdf

 

 

Los usuarios de hojas de cálculo tienen en la oferta Calc, mientras que las presentaciones -quizás la herramienta que presenta más problemas de incompatibilidad - corren a cargo de Impress y las bases de datos de Base. Para dibujos y diagramas está Draw, y la suite se completa con Math, para fórmulas y ecuaciones. LibreOffice cuenta también con muchos extras en forma de extensiones y plantillas. Es un universo enorme, rico en contenido y está enteramente a tu disposición.

Se puede exportar directamente a formato PDF

No hace falta decir que probar si LibreOffice cumple tus expectativas o no, depende tan sólo de unos minutos de tu tiempo. En su web encontrarás enlaces de descarga a todas las versiones, incluso una versión portable si prefieres evitar la instalación. Adicionalmente, hay documentación en castellano disponible, listas de correo, infinidad de tutoriales y vídeos y comunidades de usuarios encantados de ofrecer soporte, mucho de todo esto en castellano.