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Detectar seísmos en el océano gracias a los cables de fibra óptica: ¿cómo no habíamos caído antes?

Fibra óptica

01/12/2019 - 10:05

Es importante conocer la actividad sísmica de nuestro planeta para detectar posibles movimientos de la tierra y evitar, en la mayor medida posible, que puedan afectar la vida de las personas. Para medir la actividad sísmica es necesario que el equipo se encuentre en el lugar, por lo que es difícil medir con precisión qué sucede en el océano: ahora, gracias a una nueva investigación, se podrían medir estos movimientos a través de los cables submarinos de fibra óptica.

La nueva investigación de Berkeley demuestra que sería posible convertir los cables submarinos de fibra óptica ya existentes en una red de sismógrafos para así crear una visión de los movimientos de la Tierra. Identificar anomalías, terremotos y otros movimientos sería así más preciso y exacto y por qué no aprovechar los instrumentos que ya hay instalados para tal fin.

Actualmente todos los datos sobre los movimientos tectónicos se obtienen de instrumentos en tierra, lo cual limita nuestro conocimiento sobre la actividad. El autor principal del estudio ha explicado en su comunicado de prensa que todavía a día de hoy existe una amplia necesidad de conocer los movimientos del fondo marino, por lo que cualquier instrumento que se encuentre en el océano puede ayudar a obtener más información.

El océano es muy difícil de explorar, y mucho más identificar los movimientos que suceden en sus profundidades. La causa de que no existan aparatos de precisión que aporten esta información regularmente se debe a que son muy difíciles de colocar, acceder a ellos y mantenerlos a largo plazo.

La idea del equipo de investigación de Berkeley es utilizar los cables de fibra óptica para obtener los datos y conocer donde se encuentran exactamente las fallas

El equipo realizó un experimento con un cable de 20 kilómetros de la infraestructura de cables submarinos del Instituto de Investigación del Acuario de la Bahía de Monterey. Transformaron los 20 kilómetros de cable en 10.000 estaciones sísmicas dividiéndolo en segmentos.

Gracias al experimento, consiguieron identificar un pequeño terremoto a 5 kilómetros de distancia, realizar un mapa de fallas en la bahía y conocer movimientos en el agua que sugieren actividad sísmica. 

Experimento Monterey Berkeley

Los cables submarinos utilizan luz para transportar información, y en caso de que el cable se mueva o cambie de orientación, la luz que viaja en su interior se altera y los sismólogos quieren utilizar estos datos para analizar qué cambios hay en el fondo marino y qué nos quieren decir.

El cable se interpreta a lo largo de su extensión como si fueran miles de sensores de movimiento individuales, y cada cambio que se produzca en ellos dará una precisión muy exacta a la hora de detectar problemas. Para que esta nueva metodología de detección de seísmos funcione, es necesario colocar un instrumento específico en el extremo del cable de fibra.

Cuando se realizó este experimento en marzo de 2018, los 20 kilómetros de cable que se usaron estaban fuera de línea. Ahora se están llevando a cabo experimentos con las fibras activadas para saber si podría ser compatible sin ocasionar interferencias.

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