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Microsoft Surface Pro X, análisis y opinión

Microsoft Surface Pro X, análisis y opinión

Lo mejor

  • Diseño más delgado
  • Teclado y Slim Pen
  • Pantalla PixelSense
  • Sonido Dolby Audio
     

Lo peor

  • Compatibilidad de software
  • Huellas en la trasera
  • Pocos puertos USB
  • Sin WiFi 6 ni 5G

22/03/2020 - 07:35

Surface Pro X es el nuevo convertible 2 en 1 de Microsoft que apuesta por un procesador ARM. ¿Ofrecerá el rendimiento adecuado como para competir con duros rivales como el iPad Pro o los Yoga de Lenovo? Lo descubrimos en este análisis.

Es ligero, tiene un diseño moderno y cuenta con potencia de sobra para acometer cualquier tarea. A priori el Microsoft Surface Pro X tiene todo lo necesario para hacerse un importante hueco en el mercado.

Sin embargo, no todo son flores en este modelo y sus espinas de dejan notar ante la incompatibilidad con un determinado tipo de software que ha sido diseñado a medida para otro tipo de procesadores de escritorio.

En este análisis del Microsoft Surface Pro X descubriremos si merece la pena pagar los 1.566 euros que cuesta la unidad con 16 GB y 256 GB de almacenamiento interno que tenemos entre las manos. La decisión no está exenta de matices que te vamos a comprobar en este análisis del Microsoft Surface Pro X.

  Microsoft Surface Pro X
Tipo Ordenador 2 en 1
Dimensiones 28,7 x 20,8 x 0,73 cm
Peso sin teclado 774 gramos
Sistema Operativo Windows 10 Pro
Procesador Microsoft SQ1
Memoria RAM 16 GB LPDDR4x a 2.133 MHz
Almacenamiento 256 GB SSD M.2
Tarjeta gráfica Integrada Adreno 685
 Tamaño de pantalla 13'' PixelSense Display
Relación de aspecto 3:2
Resolución de pantalla 2.880 x 1.920 px
Conectividad inalámbica / redes WiFi 5 (802.11 ac), Bluetooth 5.0, LTE advanced, eSIM
Conectores de datos / A/V 2x USB Tipo C / Surface Connector
Precio 1.566, 55 euros (Funda con teclado y Slim Pen no incluidos)

Microsoft Surface Pro X, análisis y opinión

Nuevo diseño muy acertado, pero un imán para las huellas

A primera vista el diseño del Microsoft Surface Pro X no difiere demasiado de los anteriores modelos. En apariencia mantiene las mismas dimensiones aproximadas y acabados similares a los que encontramos en modelos como el Microsoft Surface Pro 7.

Sin embargo, cuando lo miramos con más detenimiento descubre que, en realidad, su diseño está lleno de pequeños matices que se han ido puliendo en esta nueva versión de Surface con la que Microsoft está haciendo un ejercicio de innovación.

Microsoft Surface Pro X, análisis y opinión

El convertible 2 en 1 de Microsoft conserva el diseño Premium que ha ido asociado a la marca Surface desde su primer modelo. En esta ocasión mantiene su apuesta por una trasera de metal que, en el caso del Surface Pro X, solo está disponible en acabado en negro mate.

Dado que, como veremos a lo largo de todo el análisis, el Microsoft Surface Pro X es un portátil convertible muy orientado a trabajar en movilidad, Microsoft ha decidido mantener las dimensiones aproximadas de la familia Surface en 28,7 cm x 20,8 cm. Por ser lo más gráfico posible, su tamaño es aproximadamente el de un folio DIN A4.

Mantiene la ligereza de la que ya hacían gala los modelos anteriores parando la báscula en 774 gramos, a los que hay que sumarle el peso de un teclado y un Slim Pen que deben convertirse en los compañeros inseparables de este ordenador.

El conjunto completo no supera el kilo de peso y ofrece a cambio un rendimiento fantástico en tareas de productividad en movilidad.

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El diseño es algo más de 1 mm más delgado que los Surface anteriores, algo que solo se consigue apreciar si tienes una Surface justo al lado. Ese tratamiento de adelgazamiento que ha sufrido el Surface Pro X es una de las consecuencias del cambio de plataforma que ha sufrido a nivel interno en su apuesta por la movilidad.

Lo que sí llama la atención es el rediseño de sus bordes, que en el Microsoft Surface Pro X son más suaves y redondeados, y se prescinde de la pequeña ranura de refrigeración que lucen otras Surface a lo largo de su silueta.

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En la trasera se mantiene el logo de Microsoft con efecto espejo y la cámara con micrófono para la cancelación de ruido centrado en la parte superior. La elección de los materiales ha sido muy acertada ya que ofrece un aspecto sólido y resistente.

No tanto el acabado de la trasera que, sorprendentemente, es un imán para las huellas y no es capaz de mantenerse limpio ni cinco minutos, lo cual desluce un acabado realmente moderno y bonito, obligando a tener constantemente el trapo en la mano para mantenerlo medianamente presentable.

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Resulta curioso que, con unos materiales y acabado en negro mate muy parecido, el Microsoft Surface Pro 7 no muestre esa tendencia a atrapar las huellas.

Sin abandonar la trasera, nos detenemos en la tapa trasera que sirve como pata de soporte para usarlo en modo “portátil”. Microsoft ha mantenido el mismo sistema de bisagra que tan buenos resultados le ha dado en anteriores modelos.

En un primer momento puede dar la sensación de que la bisagra va a ceder o se va a resbalar en la mesa, pero nada más lejos de la realidad ya que se mantiene en su posición incluso cuando estás usando el ordenador sobre las rodillas.

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Esta bisagra permite desplegar la pata hasta ángulos muy pronunciados que permiten colocar la pantalla ligeramente inclinada sobre una mesa para obtener una posición más cómoda a la hora de escribir o diseñar. Incluso en estos ángulos tan extremos, la bisagra demuestra su firmeza.

Oculta bajo esa pata encontramos una tapa que cubre la ranura para la tarjeta nanoSIM. Para acceder a esa ranura será necesario utilizar un pincho como los que se usan para expulsar la bandeja de la SIM en los smartphones.

Cuando de retira, encontramos que la SIM comparte cobertura con la unidad de almacenamiento principal. Este almacenamiento SSD tiene un formato M.2 2230 de tamaño compacto. De hecho, es tan compacto que apenas es más grande que una tarjeta de memoria SD.

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Si nos vamos al frontal, descubrimos unos marcos considerablemente más estrechos. Sobre todo, en los laterales de la pantalla. En el marco inferior poco han podido recortar ya que bajo ese espacio hay una superficie imantada en la que se adhiere la funda teclado cuando adopta su posición elevada más ergonómica.

En la parte superior encontramos la cámara frontal, el sistema infrarrojo de reconocimiento facial de Windows Hello y los micrófonos frontales. Por lo que, en este punto, había poco margen de recorte de marcos.

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Gracias a este buen trabajo de compactación de los marcos, la pantalla ha crecido en este modelo, manteniendo el formato de 3:2 que, tal y como veremos en el apartado correspondiente a la pantalla, es el formato más adecuado para este tipo de convertible 2 en 1.

Si nos fijamos en el borde del derecho de Surface Pro X encontramos el puerto de carga Surface Connect, puerto propietario de Microsoft, que utiliza su habitual sistema magnético para mantenerse en su lugar, de forma que, si por accidente se le da un tirón al cable, este se desprende del portátil sin arrastrarlo consigo provocando un accidente.

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Justo encima se encuentra el botón de encendido, mientras que en el lateral opuesto está el control de volumen y los dos puertos USB tipo C con funciones Thunderbolt 3, ya que también permiten cargar el dispositivo y ofrece una salida de vídeo para monitores externos.

Es cierto que estamos ante un dispositivo diseñado para movilidad, y que cada vez más accesorios y periféricos utilizan conexiones USB tipo C, pero haber incluido un USB de tipo A para, tal y como hace el Surface Pro 7, facilitaría mucho la compatibilidad con distintos tipos de accesorios.

Microsoft Surface Pro X, análisis y opinión
Microsoft Surface Pro X, análisis y opinión

Este tipo de dispositivos, diseñados para moverse de un lugar a otro, los más susceptibles de encontrar tipos de conectores distintos a la hora de conectarse a proyectores o monitores externos, unidades de almacenamiento, distintos periféricos, etc. No sucede como los equipos que normalmente están siempre estáticos en una oficina o con movilidad limitada en las que se tiene controlado a qué dispositivos van a conectarse.

Es por esto por lo que incluir al menos un USB 3.0 de tipo A, habría sido lo correcto para facilitar la vida al usuario que se encuentra en movilidad, evitando tener que depender de una legión de adaptadores.

También se deja notar la ausencia de conector jack 3,5 mm que, de nuevo, presenta al Surface Pro X de Microsoft como una alternativa libre de cables que obliga a usar auriculares Bluetooth o un adaptador cuando quieras usar tus auriculares.

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A pesar de estos detalles, Surface Pro X se muestra como un avance de lo que Microsoft nos depara para el futuro, mostrando unas líneas de diseño mucho más suaves y elegantes, pero manteniendo sus orígenes en detalles que han funcionado desde el lanzamiento de la primera generación.

Cuando uno trabaja en movilidad es consciente de que no siempre tiene una mesa y una silla para trabajar. Cualquier asiento en un aeropuerto o banco en un parque público puede convertirse en una oficina improvisada.

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Es en estas ocasiones en las que las rodillas se convierten en mesa improvisada, cuando se aprecia la estabilidad que proporciona un portátil con bisagra rígida tradicional ya que este Surface Pro X (y todos los Surface en general) no proporciona la misma seguridad ante una superficie inestable ya que el teclado no es capaz de mantener la pantalla en vertical por sí mismo.

En el resto de escenarios de uso, el Microsoft Surface Pro X se ha comportado de forma brillante.

PixelSense de nuevo brilla con luz propia en las Surface

Poco podemos decir de una pantalla que lleva 8 generaciones –si contamos a este Microsoft Surface Pro X como un avance de los que deberían ser los Surface en el futuro— demostrando un rendimiento brillante en todos aquellos dispositivos en los que Microsoft la ha integrado.

En este sabor de Surface, la pantalla PixelSense llega con un tamaño ligeramente más grande por el estrechamiento de los marcos del frontal. Hablamos de una pantalla táctil de 13 pulgadas con una relación de aspecto de 3:2, un recuento de 2.880 x 1.920 píxeles que resultan en 267 ppp.

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Una de las señas de identidad de las pantallas PixelSense de Microsoft es el buen nivel de brillo y el calibrado de los colores. En el Surface Pro X que estamos analizando, la pantalla PixelSense se mantiene con un nivel de brillo de 450 nits y la buena representación de colores a los que nos tienen acostumbrados en Microsoft.

Al tratarse de una pantalla IPS, los ángulos de visión mantienen el tipo y no es necesario estar ajustando constantemente la inclinación de la pantalla, algo que se agradece ya que hacerlo no resulta tan sencillo como en un portátil convencional.

La pantalla táctil ofrece una respuesta precisa, aunque al principio se hace un tanto extraño eso de escribir sobre la pantalla con el Slim Pen, pero tras unos minutos de adaptación la respuesta es mucho más natural. Además, el tratamiento oleofóbico hace un gran trabajo ya que apenas captura las marcas de los dedos.

Microsoft Surface Pro X, análisis y opinión

El acabado de la pantalla del  Surface Pro X que estamos analizando es brillante debido a sus características táctiles, por lo que puede presentar molestos reflejos cuando se trabaja en interiores con luces en el techo. Esto, si estás trabajando sobre una superficie “limitada” como son tus rodillas, puede suponer un inconveniente ya que te deja menos margen para acomodar la posición de la pantalla.

El formato 3:2 es perfecto para productividad ya que al ser más alto permite mostrar más contenido en vertical, algo deseable cuando se trata de editar documentos o al situar dos ventanas abiertas una junto a la otra.

En el apartado reproducción de contenido multimedia la experiencia no es tan inmersiva ya que, al ser una pantalla más cuadrada que la que proporcionan los 16:9, dibuja unas franjas negras en la parte inferior y superior de la pantalla.

Una potencia que no esperas en un ARM

El Microsoft Surface Pro X representa un importante cambio de paradigma en lo que a plataforma de procesamiento ya que cambia los procesadores basados en arquitectura de Intel que tradicionalmente han montado los Surface, por un ARM diseñado junto a Qualcomm.

Se trata del procesador Microsoft Surface SQ1, diseñado sobre la base del Qualcomm 8cx para este dispositivo y cuenta con ocho núcleos a 3.0 GHz con un consumo de solo 7 vatios.

Microsoft Surface Pro X, análisis y opinión

No obstante, tal y como luego veremos en el apartado de batería, ese bajo consumo no se refleja en su autonomía de uso que, sin ser mala, no son las 24 horas de uso que prometía Qualcomm para el 8cx.

Este cambio de arquitectura no es baladí ya que no se trata de cambiar el procesador de una marca por el de otra, como podría haber sucedido si este modelo hubiera optado por un procesador Ryzen de AMD en lugar de montar un Intel.

El cambio es mucho más profundo y afecta a la forma en el que se distribuyen las órdenes de procesado interno, y por tanto, los programas tienen que hablar el mismo “idioma” que el procesador. Algo que no sucede con la inmensa mayoría del software que existe y que ha sido diseñado para las plataformas x86 o x64 que utilizan los procesadores de Intel y AMD.

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¿Cómo lo ha hecho Microsoft entonces? Pues básicamente como lo hace Android: emulando una arquitectura x86 sobre el procesador ARM para que tanto Windows como miles de aplicaciones que usas en tu día a día funcionen como si estuvieran en un sistema con Intel o AMD.

No es la primera vez que una Microsoft Surface utiliza un sistema basado en procesadores ARM, ya que en 2013 también lanzó un Surface con una filosofía similar. Sin embargo, no cabe duda de que en esta ocasión la implementación ha sido infinitamente más acertada.

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Tanto el sistema como las aplicaciones han se ejecutan de forma muy fluida en el Microsoft Surface Pro X que estamos analizando. En parte por los 16 GB de memoria RAM LPDDR4x a una frecuencia de 2133 MHz que monta la unidad que estamos probando.

Más allá del buen rendimiento del Microsoft Surface Pro X en el día, los benchmarks o bancos de pruebas sintéticas nos permiten cuantificar ese rendimiento y compararlo con otros modelos para obtener una perspectiva.

  Surface Pro X
Modo economizador
(sin corriente)
Surface Pro 6
Modo economizador
(sin corriente)
 Surface Pro X
Modo máximo rendimiento
(conectado a la corriente)
 Surface Pro 6
Modo máximo rendimiento
(conectado a la corriente)
GeekBench 4 CPU
Single Core
Multi Core

3.494
11.616

3.194
10.323
3.430
11.163
4.195
13.014
GeekBench 5 CPU
Single Core
Multi Core
727
2.886
N/D 731
2.831
N/D

En este caso, las pruebas arrojan unas puntuaciones cercanas a las obtenidas por los Intel Core i5 8250U que montan los Microsoft Surface Pro 6, el cual tuvimos ocasión de analizar en profundidad. La principal diferencia es la GPU y la compatibilidad con las aplicaciones y programas.

A pesar de no ser un dispositivo pensado para jugar por no tratarse de una arquitectura nativa en x86, el Microsoft Surface Pro X ofrece un excelente rendimiento gráfico impulsado por una GPU Adreno 685 que consigue mover sin problemas vídeos en alta calidad y otras aplicaciones multimedia. Hemos intentado ejecutar algún juego tipo CS:GO y, aunque es capaz de ejecutarlo, no consigue moverlo con fluidez. 

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En el apartado de almacenamiento encontramos una unidad SSD M.2 de formato compacto ubicada bajo la misma tapa que la tarjeta SIM. Es posible que este componentes sea en parte responsable de la fluidez de la que hace gala el Surface Pro X ya que los benchmarks de rendimiento le asignan una tasa de lectura de más de 2.000 MB/s y de 826 MB/ de escritura. Un auténtico cañón. 

Nuestra experiencia con el Microsoft Surface Pro X en lo que a rendimiento se refiere ha sido muy buena e incluso nos atreveríamos a compararla con la que obtuvimos con el Surface Laptop 2 que analizamos hace unos meses.

El convertible 2 en 1 de Microsoft se ha movido con soltura en todos los usos que le hemos dado, convirtiéndose durante algunas semanas en prácticamente mi ordenador principal con el que hemos cubierto presentaciones, ruedas de prensa y escrito análisis como este mismo.

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Durante este tiempo de uso, hemos podido apreciar la eficiencia del sistema Instant On que hacer que el portátil se reactive y salga de su letargo en cuestión de segundos al abrir la tapa del teclado, lo cual te permite empezar a trabajar de inmediato.

Cabe destacar el absoluto silencio que ha mantenido durante todo su uso ya que no incorpora un sistema de refrigeración activo como el resto de dispositivos Surface. La temperatura parece no ser un problema para el convertible de Microsoft ya que se ha mantenido fresco incluso tras varias horas de duro trabajo.

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Sin embargo, el mayor obstáculo que nos hemos encontrado a la hora de usar el Microsoft Surface Pro X es la incompatibilidad del hardware con determinado software.

Windows 10 sí, pero un tanto tiquismiquis con el software

El software es uno de los aspectos más polémicos de este Microsoft Surface Pro X ya que al estar basado en una arquitectura ARM sobre la que se emula un sistema x86, muchas aplicaciones no serán compatibles y no funcionarán en este equipo.

El equipo viene con Windows 10 Pro instalado de fábrica y ofrece exactamente la misma experiencia de uso que en cualquier otro equipo, moviéndose con fluidez al cambiar de aplicaciones e iniciar nuevos programas.

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El apartado del software es, precisamente, uno de los aspectos más condicionantes de este convertible 2 en 1 de Microsoft y haciendo que, si un usuario está pensando en comprar un Microsoft Surface Pro X, deba tener en cuenta por anticipado el software que va a usar ya que no es un equipo adecuado para todo el mundo.

Surface Laptop 2

Surface Laptop 2

Surface Laptop 2 es el ultrabook de referencia de Microsoft. Con solo 1,2 kg de peso y una autonomía de más de 10 horas reales de uso, se convierte en una herramienta imprescindible para profesionales y estudiantes.

Debemos confesar que antes de iniciar las pruebas de este Microsoft Surface Pro X teníamos muy presente la anterior experiencia de Microsoft con ARM y pensábamos que la variedad de software iba a ser mucho más limitado.

Sin embargo, nos ha sorprendido descubrir que, contra todo pronóstico, el Surface Pro X no ha puesto pegas para instalar la mayoría del software que hemos necesitado en nuestro día a día.

Microsoft Surface Pro X, análisis y opinión

En la mayoría de los casos han sido aplicaciones de productividad como Office 365, editor PDF o navegadores, pero también hemos necesitado otras aplicaciones para el retoque fotográfico u orientadas al entretenimiento como Netflix.

La única consideración que hemos necesitado a la hora de elegir el software para este Microsoft Surface Pro X es la de instalar las versiones de 32 bits de los programas necesarios, otras muchas, simplemente encontrar la aplicación adecuada en la Tienda de aplicaciones de Windows.

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Sin duda alguna, la gran piedra en el zapato de este convertible 2 en 1 han sido las aplicaciones de creatividad de Adobe, tales como Photoshop, Premiere o Lightroom. Las actuales versiones de estas aplicaciones ya son de 64 bits, por lo que no son compatibles con Surface Pro X.

Adobe y Microsoft parece que están trabajando de forma conjunta para traer las herramientas creativas de Adobe hasta el Microsoft Surface Pro X, pero al publicar este análisis no existe una fecha de lanzamiento para estos productos.

Análisis Surface Pro 6

Microsoft Surface Pro 6, análisis y opinión

Este es nuestro análisis del Surface Pro 6 de Microsoft, el nuevo equipo 2 en 1 que llega con un ligerísimo cambio estético, pero con los procesadores de octava generación de Intel. Os contamos si vale la pena comprar el Surface Pro 6 y qué tal se porta el equipo en intensas jornadas de trabajo.

Microsoft ha pensado en este Surface Pro X como una herramienta de productividad y gestión en movilidad, poniendo el énfasis en sus aplicaciones de ofimática es por ello que en ese aspecto se comporte especialmente bien.

Un teclado diseñado para escribir durante horas

Puede parecer una perogrullada, pero los teclados de Microsoft son especialmente buenos para escribir durante horas. Aunque parezca imposible, no todos los teclados integrados en portátiles o en forma de teclados externos parecen haber sido diseñados para ello.

Microsoft Surface Pro X, análisis y opinión

El Surface Pro X se vende sin teclado ni accesorios (solo pantalla), pero para exprimir al máximo las prestaciones de este equipo, el desembolso extra que supone el teclado y el lápiz digital de Microsoft es casi una obligación.

Para esta prueba, Microsoft nos envió la funda con teclado Surface Pro X Signature Keyboard que ya integra el lápiz Microsoft Slim Pen y que tiene un precio oficial de 294,99 euros, aunque también se pueden adquirir ambos accesorios por separado.

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En este modelo, a diferencia de los Surface Pen, el lápiz se almacena de forma segura en un hueco del propio teclado y se recarga de forma inalámbrica mientras se encuentra en ese espacio. De ese modo, no solo se garantiza que el lápiz no se va a perder, sino que siempre está listo para el trabajo sin que tengas que preocuparte por cargarlo.

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Los anclajes magnéticos están muy presentes en este conjunto de funda con teclado y lápiz. Para empezar, mantiene el enganche imantado en el conector con el Surface Pro X haciendo muy fácil la tarea de conexión y desconexión.

El teclado se alimenta mediante los conectores ubicados en la base del Surface Pro X, que proporcionan la energía para la retroiluminación en color blanco del teclado y la carga del lápiz.

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Para evitar que el lápiz se pierda o se caiga mientras lo usas existen varios puntos magnéticos en el reposamuñecas del teclado. Simplemente quedará pegado a las esquinas del teclado esperando a ser usado. En el borde derecho del Surface Pro X también encontramos una zona imantada, por lo que también es posible dejar el lápiz ahí mientras no lo usas.

El Slim Pen tiene una forma achatada que recuerda a los tradicionales lápices de carpintero, y tres botones que amplían sus funciones. Dos de ellos situados cerca de la zona de sujeción que activan las funciones equivalentes a los botones del ratón, mientras que el tercero se encuentra en el extremo del lápiz.

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Este tercer botón, además de actuar como goma para borrar lo que se ha escrito, permite lanzar aplicaciones con una o dos pulsaciones, configurándolo previamente desde el menú de configuración del lápiz en Windows 10.

Esta función nos ha parecido increíblemente útil para lanzar una aplicación de escritura (en nuestro caso ha sido Inkodo, disponible de forma gratuita en la Tienda de Windows), darle la vuelta al teclado para que no moleste y simplemente, comenzar a tomar apuntes o notas.

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Es cierto que al principio la sensación es extraña, pero pronto la escritura se hace más natural y terminas por hacerlo igual que sobre un cuaderno, pero con las ventajas que aporta tener el las notas en un formato digital.

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En este sentido, la experiencia de uso del Microsoft Surface Pro X con sus accesorios ha sido muy productiva y sencilla de integrar en nuestro flujo de trabajo, lo que nos lleva a considerar al Surface Pro X como el compañero perfecto para estudiantes.

Centrándonos en el teclado en sí, luce el acabado recubierto de Alcantara, que ya vimos en anteriores Surface y en los portátiles de Microsoft.

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El tacto y la pulsación son cómodos y permiten pasar largas jornadas de productividad sin notar fatiga. El tamaño de cada tecla, y la separación justa entre ellas, hace que resulte sencillo aumentar la velocidad de escritura y se reduzca el número de errores por pulsación involuntaria, uno de los errores más habituales en los teclados pequeños o con distancias entre teclas insuficientes.

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La funda con teclado Surface Pro X Signature Keyboard que estamos usando tiene dos posiciones de uso: plana sobre la mesa o utilizar una segunda sección imantada que fijará el teclado a la pantalla y lo levantará algo más de un centímetro dejándolo en una posición más ergonómica para escribir más cómodamente.

El hecho de ser la tapa de la funda hace que, en esta posición elevada, el teclado no tenga la rigidez suficiente y al escribir se tenga la sensación de estar sobre una cama elástica que no cesa de subir y bajar con cada pulsación.

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El teclado permite regular la intensidad de la retroiluminación en tres niveles o apagarla totalmente para ahorrar energía y estirar un poco más la batería del dispositivo.

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El touch pad tiene un tamaño compacto, pero suficiente para moverse por la interfaz con facilidad, aunque la sensación al pulsar los botones es algo tosca y ruidosa. Como no podía ser de otro modo, este touchpad cuenta con las funciones gestuales que permiten Precision Touchpad de Windows.

Un convertible nacido para la productividad y el ocio en movilidad

Convertible y movilidad son palabras que a menudo van de la mano, pero en esta versión de los Surface Pro Microsoft ha hecho especial énfasis en la segunda. Al fin y al cabo, el procesador que integra este modelo ha sido diseñado para ello.

Microsoft ha dejado claro por activa y por pasiva que la movilidad es uno de los puntos fuertes de este portátil. Para reforzar estos argumentos, los de Redmond han integrado funciones Gigabit LTE gracias al módem Snapdragon X24 integrado en su procesador Microsoft SQ1.

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Una de las principales ventajas en conectividad es el hecho de poder incorporar su propia tarjeta SIM que lo desvincula de la dependencia de un smartphone y de las redes Wi-Fi, aunque puede hacer uso de ellas como cualquier otro convertible 2 en 1.

De hecho, en nuestras pruebas hemos utilizado un smartphone 5G compartiendo los datos con el Microsoft Surface Pro X mediante WiFi, y hemos alcanzado velocidades de hasta 899 Mbps de descarga en movilidad.

El Surface Pro X que estamos analizando es compatible con eSIM, aunque en nuestro caso no la hemos utilizado en nuestro análisis. Hemos echado de menos el soporte para redes 5G directamente desde el portátil. Algo que Microsoft debería haber tenido en cuenta al presentar un producto en el año en el que las redes 5G –por fin— van a ser una realidad.

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Además de contar con opciones de conexión independiente mediante una SIM de datos, también cuenta con WiFi 5 (802.11ac) y Bluetooth 5.0.

Sorprende que, al igual que sucedía con el soporte para las redes 5G que comentábamos para la tarjeta SIM, Microsoft no haya integrado soporte para redes WiFi 6 cuando es el estándar que se está desplegando en la actualidad y que ofrece mejores opciones de conectividad.

Esto es algo que los de Redmond deberían tener en cuenta a la hora de diseñar un convertible 2 en 1 dispuesto “a petarlo” en cuanto a conectividad.

Microsoft Surface Pro X, análisis y opinión

En el apartado multimedia, el Microsoft Surface Pro X cuenta con una cámara frontal de 5 megapíxeles que permite grabar vídeo en Full HD, y viene apoyada por una cámara frontal de infrarrojos que permite reconocimiento facial de Windows Hello.

En su trasera encontramos una cámara de 10 megapíxeles con enfoque automático y soporte para vídeo en 4K. El apartado de cámaras en este tipo de dispositivos no está tan orientado a la fotografía como es el caso de los smartphones, estando más orientado a la grabación de vídeos u obtener buena calidad de imagen en videollamadas.

A pesar de no ser su principal objetivo, las cámaras del Surface Pro X no hacen un mal trabajo y ofrecen una buena calidad, siempre teniendo en cuenta que se trata de un convertible 2 en 1 y no un smartphone. Serviría fácilmente para tomar una buena foto en caso de no tener otro dispositivo a mano.

El apartado del sonido también se ha orientado a obtener la mejor calidad en tareas de productividad como videollamadas con su cámara frontal. Por ello el Surface Pro X que estamos analizando monta una matriz de dos micrófonos de estudio de campo lejano con los que se consigue captar la voz aislando el ruido del entorno.

Microsoft Surface Pro X, análisis y opinión

En nuestras pruebas, nuestro interlocutor ha podido escucharnos sin mayores problemas, sin necesitar instalar un micrófono adicional ni acercarnos a los micrófonos más allá de la postura de uso habitual para un portátil.

Aunque Microsoft ha hecho un intenso trabajo de compactación de los marcos laterales de la pantalla del su Surface Pro X, en estos todavía les queda espacio para integrar una pareja de altavoces estéreo de 2W con sonido Dolby Audio.

Microsoft Surface Pro X, análisis y opinión

La posición de estos altavoces, perfectamente integrados en el límite entre el chasis metálico y la inserción del cristal de la pantalla, les permiten pasar casi inadvertidos y proyectar el sonido hacia el frontal creando una buena atmosfera de sonido en la que incluso puede apreciarse la direccionalidad del sonido.

El sonido que transmiten es considerablemente alto teniendo en cuenta su tamaño, ofreciendo una buena calidad de audio hasta llegar al 80% de su volumen, donde se aprecian las primeras distorsiones. En cualquier caso, la experiencia a la hora de ver contenido multimedia incluso sin auriculares ha sido muy satisfactoria.

Muchas horas de uso, carga rápida y desde powerbank

La autonomía de uso es uno de los argumentos que ha llevado a Microsoft a apostar por la arquitectura ARM ya que, teóricamente, es una plataforma más eficiente.

En nuestras pruebas si hemos notado una cierta mejora en esa autonomía que sitúan al Surface Pro X que estamos probando entre los convertibles 2 en 1 con mayor duración de batería, aunque se sitúa lejos de las 13 horas que prometía Microsoft y a años luz de lo que Qualcomm anunciaba que tendrían este tipo de dispositivos Always connected.

Microsoft Surface Pro X, análisis y opinión

La batería de 39 Wh (unos 4.688 mAh según las lecturas de los sensores), ha dado para algo más de 8 horas de uso intensivo combinando aplicaciones con emulación de x86 (Office, Google Chrome, etc.) y otras de la Tienda de aplicaciones de Microsoft como Slack, Netflix, etc.

Haciendo un uso medio y dejando el brillo de la pantalla al 50%, hemos estirado la batería hasta algo más de 9 horas de uso medio. Si estas dispuesto a hacer un ejercicio de ahorro energético no sería complicado llegar hasta algo más a las 10 horas de uso desactivando determinadas funciones.

Microsoft Surface Pro X, análisis y opinión

Son cifras realmente buenas para un portátil ya que la media de autonomía de los portátiles convertibles de similares características se sitúa entre las 7 y las 10 horas de uso.

Cuando llega la hora de cargarlo, su cargador Surface Connect de 65W se encargar de suministrar la energía necesaria para acelerar la carga rápida del convertible de Microsoft. En poco más de 25 minutos, el contador se pondrá al 50%, mientras que para completar la carga se necesitará un total de 100 minutos.

Microsoft Surface Pro X, análisis y opinión

Esta carga rápida se lleva a cabo desde el ya conocido puerto magnético de carga propietario de Microsoft, pero también puede llevarse a cabo desde el puerto USB tipo C que incluso admite la carga dese de una batería externa o Powerbank. Perfecto para esas situaciones en los que no siempre tienes una toma de corriente a mano.

En resumen, el software le juega una mala pasada y el precio no ayuda

Llegamos al punto final de este análisis del Microsoft Surface Pro X con la confirmación de las sospechas que ya teníamos cuando comenzamos a probar este Microsoft Surface Pro X: no es un portátil para todo el mundo.

Hay que saber gestionar su software y encontrar alternativas y ese es un sacrificio que no todos los usuarios están dispuestos a hacer. Uno de los principales lastres de este Surface Pro X es el que siempre han tenido los convertibles de Microsoft: un precio algo elevado con respecto a la competencia.

Microsoft Surface Pro X, análisis y opinión

Con un precio de 1.566, 55 euros para el Surface Pro X (teclado y Slim Pen no incluidos) que estamos analizando, el convertible 2 en 1 de Microsoft se sitúa con un precio por encima de la media.

Esto hace que se perciba a este dispositivo como un dispositivo caro con el que, además, puedes llegar a estar limitado por el software compatible.

Decimos que no es un portátil para todo el mundo porque, a efectos prácticos, su falta de soporte para software de 64 bits elimina de la ecuación a la mayoría de creadores de contenido por su incompatibilidad con las aplicaciones de creación gráfica y CAD Adobe (AutoCAD, Photoshop, Premiere, Lightroom, etc.).

Microsoft Surface Pro X, análisis y opinión

Siendo sinceros, antes de iniciar la prueba pensábamos que tendríamos más problemas para encontrar el software compatible adecuado para afrontar el día a día (salvo las herramientas de Adobe que mencionábamos antes). Para nuestra sorpresa, la compatibilidad es razonablemente alta y basta con utilizar las versiones de 32 bits que muchos programas soportan.

El diseño continuista en esencia, pero mejorado en la práctica, y la infalible pantalla PixelSense han sido los nexos de unión entre esta generación de dispositivos con ARM que inicia este Surface Pro X y sus primos los Microsoft Surface Pro.

El teclado siempre ha sido uno de los puntos fuertes de los ordenadores de Microsoft y el de este Microsoft Surface Pro X no ha defraudado en absoluto mostrando un comportamiento tan impecable como nos tiene acostumbrados.

Microsoft Surface Pro X, análisis y opinión

En cualquier caso, debe reconocérsele la valentía y la innovación de Microsoft que ha apostado por un portátil convertible que sí tiene su nicho de mercado, pero que dudosamente estará llamado a convertirse en un superventas.

Tal vez este sea el único gran inconveniente que se le puede poner a un dispositivo que se mueve de forma muy eficiente en el entorno de movilidad para el que ha sido diseñado, pero que le falta algo de cintura para afrontar ciertos imprevistos a los que los usuarios que trabajan en movilidad hacen frente a diario.

Por todo lo demás, este Microsoft Surface Pro X bien podría ser la avanzadilla de una nueva familia de dispositivos para viajar ligero sin tener que renunciar a la productividad.