Los robots aún no son capaces de sustituir a los humanos

Los robots aún no son capaces de sustituir a las personas

En La saga de los robots, la serie de novelas de ciencia ficción de Isaac Asimov que precede a la de La Fundación, los robots son capaces de sustituir casi completamente a los humanos. Realizan todos los trabajos manuales, producen todo lo que la humanidad necesita, creando miseria entre los estratos sociales más desfavorecidos.

Pero podemos estar tranquilos. En las novelas de Asimov este sorpasso robótico se produce en un futuro lejano, y por lo que sabemos, en la realidad este escenario queda también queda bastante lejos.

Los costes de producción de un robot no son despreciables, ya que la tecnología necesaria para desarrollar tanto el hardware como el software aún es muy cara. Además, ambos aspectos aún tienen mucho por mejoras.

La inteligencia artificial está en sus primeras fases, por lo que los puestos de trabajo directamente relacionados con procesar tareas complejas están a salvo...al menos por un tiempo.

Teniendo en cuenta el alto coste de adquirir una máquina dotada de inteligencia artificial que seguramente sea inservible, ¿qué empresario va a realizar tal inversión? Alguno hay, pero con los salarios por los suelos, es mucho más barato y eficiente invertirlo en uno o varios trabajadores.

Por si fuera poco, las personas poseen una cualidad que por el momento no tienen los robots: la simpatía y el trato humano.

En el mundo de ficción de Isaac Asimov, la robótica llega a evolucionar hasta el punto en que es imposible distinguir a un robot humanoide de un humano. Para ello, se crean las Tres leyes de la robótica, encargadas de proporcionar una ética a estos cyborgs y proteger a la humanidad de cualquier daño que pudieran hacer de forma activa o pasiva.

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En el mundo real, no tenemos nada que temer por el momento. La prueba de la incompetencia de los robots para suplantar a los humanos la ha dado una cadena de restaurantes china. Han tenido que cerrar varios locales debido a la ruinosa inversión realizada en adquirir varios robots a un precio de más de 6.000€ cada uno.

Al parecer, no fueron capaces de servir un solo café o licor en condiciones, por limitaciones puramente técnicas de su hardware. Tampoco lograron procesar los pedidos de forma exacta u obedecer con eficiencia órdenes de los encargados del restaurante.

Como resultado del fracaso, el propietario de la cadena ha tenido que sustituir a estas máquinas con trabajadores de carne y hueso, para regocijo de todos los empleados que temen a nivel mundial temen por la robotización de su puesto de trabajo.

Inventan un robot que gana siempre a piedra-papel-tijeras

Así que podemos gritar la famosa frase de “Que no cunda el pánico” cuando traten de alarmarnos con la llegada de los malvados humanoides que pueden dejarnos en el paro. Sin duda la mecanización existe, y seguirá su curso imparable, pero no llegará de forma inmediata a todos los trabajos.

Y si ocurre, siempre podremos implantar las Tres leyes de la robótica que nos dejó Asimov, y simplemente escudarnos en la primera y más importante de ellas: “Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.”

[Fuentes: Shangaiist y Diario de los Trabajadores de China]