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Así se fabrican los lápices Faber-Castell, desde hace 260 años

Lápices Faber-Castell

Faber-Castell

24/03/2021 - 23:39

Fundada en 1761, la aristocrática empresa Faber-Castell es una de las más antiguas de Alemania. Fabrica 2.300 millones de lápices de madera al año.

Hace un par de meses mostramos el proceso de fabricación de los míticos bolígrafos BIC. Si hay una empresa tanto o más icónica que BIC, pero en el mundo de los lápices, esa es Faber-Castell. El mayor fabricante de lápices de madera del mundo desde hace casi tres siglos.

La empresa fundada por Kaspar Faber nació como un taller de carpintería en 1761. Fue la primera en poner marca a un utensilio de escritura, los lápices de madera Faber. Su descendiente, la baronesa Ottilie von Faber, se casó con el conde Alexander zu Castell-Rüdenhausen en 1898, dando lugar al nacimiento de la marca Faber-Castell.

La multinacional alemana es el mayor fabricante de lápices del mundo, con 2.300 millones de unidades anuales, que se fabrican en 10 países diferentes. En este vídeo puedes ver el curioso proceso de fabricación de un lápiz Faber-Castell:

Como vemos, en primer lugar se fabrican las minas, mezclando grafito, arcilla y agua. Si son minas de colores también se añade el color. Esta mezcla se prensa, se corta en tiras y se cuece en un horno con calor. Todo este proceso aún sigue siendo bastante manual.

Los lápices vienen en bloques cuadrados de madera que se dividen en dos, como un sandwich. Entre medias se insertan las minas, rociadas con cera, y después se secan para que el lápiz quede prensado. A continuación se cortan los bloques para obtener lápices individuales.

Uno de los pocos cambios estéticos en estos 260 años es la forma del lápiz. Al principio eran redondos, pero rodaban continuamente fuera de la mesa. Por eso ahora son triangulares o hexagonales, aunque los redondos se siguen vendiendo.

A continuación los lápices se pintan por fuera, según el color de la mina o su modelo, y se estampa el sello de la marca.

Finalmente se saca punta a los lápices, un proceso que se llama tajar, y se lleva a cabo unas pruebas de calidad y un control visual de cada lote. El último paso es el embalaje, listo para enviar a las librerías.

El 100% de la madera que usa la compañía se produce de forma sostenible en bosques de Brasil de su propiedad, que reforestan áreas anteriormente deforestadas.

Desde hace 260 años la compañía pertenece a la familia Faber-Castell, que ya va por la octava generación. Posee un castillo con el mismo nombre, el Castillo de Faber-Castell. Aquí podemos ver al conde Anton-Wolfgang von Faber-Castell, que llevó la empresa durante tres décadas:

Castillo de Faber-Castell

Faber-Castell

Aunque su producto de referencia sigue siendo los lápices de madera, la multinacional alemana también fabrica rotuladores, compases, reglas, bolígrafos, ceras, y otros productos de escritura.

En la actualidad Faber-Castell cuenta con más de 8.000 empleados en 22 países, y agentes de ventas en más de 120 países. Facturó 587,5 millones de euros en 2019.