Di adiós a las agujas: llegan las vacunas en parche

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Di adiós a las jeringuillas: llegan las vacunas en parche

Las vacunas salvan millones de vidas, pero no son sencillas de suministrar ni almacenar.

Cuando pensamos en una vacuna egoistamente visualizamos las jeringuillas, y en lo molesto que resulta que te pinchen para ponértela. Especialmente en los niños. Hay gente que le tiene auténtico pánico a las agujas, y algo tan sencillo como inmunizarse puede suponer todo un trauma.

Pero se trata de una molestia  menor, si nos fijamos en el verdadero problema de las vacunas. La mayoría de ellas necesitan refrigeración, material desechable, y un correcto almacenamiento y tratamiento de los desechos. Esto puede ser un problema en países pobres, o en casos de pandemias.

Kasia Sawicka, una ingeniera biomédica, lleva varios años trabajando en una solución, que al fin ha dado sus frutos: suministrar las vacunas en forma de parche para la piel. Sin agujas, sin necesidad de refrigeración, y con unos mínimos desechos.

Por supuesto, no se trata de una idea original: otros muchos lo han intentado antes. Pero Kasia Sawicka ha encontrado la fórmula para conseguir que las vacunas en parche sean funcionales.

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Hasta ahora la mayoría de las vacunas se suministran por medio de jeringuillas, porque es la única forma práctica de atravesar la piel. Nuestra epidermis tiene la capacidad de absorber cierto tipo de moléculas, pero no deja pasar las más grandes, como las que forman las vacunas.

Tras graduarse en la Universidad de Stony Brook, Kasia Sawicka trabajó en un laboratorio que utilizaba un material que absorbía el agua con gran eficacia, llamado poly-vinylpyrrolidone. Se utilizaba hasta hace poco en las lacas para el pelo, pues repele el agua.

Aplicado a la piel, este polímero extrae el agua y abre los poros, permitiendo que la epidermis deje pasar moléculas más grandes, como las de las vacunas. Kasia Sawicka ha pasado varios años investigando y ha conseguido mezclar el polímero con las vacunas para obtener un compuesto que se puede almacenar en un parche. En las pruebas en ratas y en piel sintética, ha conseguido traspasar a través de la piel moléculas de vacunas hasta 250 veces más grandes de lo que permite el tejido de forma natural.

Además pueden mantenerse hasta 10 días sin refrigeración, así que podrían suponer una solución muy efectiva en el caso de epidemias o del transporte de las vacunas a lugares remotos, o con mucho calor.

No hay datos sobre una posible comercialización del invento, aunque no dudamos que acabaremos viendo estas vacunas en parche en la consulta del médico, si superan las pruebas médicas.

[Fuente: Popsci]