¿Merece la pena gastarse mucho dinero en altavoces de lujo?

¿Qué es LIFE?
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altavoz de lujo

Hay productos para las masas, pero también hay productos de lujo sólo para unos pocos elegidos. El mercado de los altavoces, indispensable para cualquier amante de la buena música, cuenta con su particular mercado de lujo enfocado sólo a aquellos seres humanos que puedan gastarse miles de dólares en su adquisición. Pero, ¿qué diferencia a estos altavoces del resto? ¿valen lo que dicen costar? ¿merece la pena gastar miles de euros en unos altavoces?

La BBC Future ha hecho un recorrido por el mercado premium de los altavoces para descubrir si estos aparatos de lujo justifican un precio de mercado que puede ir desde los miles de dólares de la serie Magico M Project, hasta los 1,5 millones de dólares del Transmission Audio Ultimate.

Diseño

La mayor parte del esfuerzo dirigido a la fabricación de estos altavoces de lujo está centrada en el diseño. En el mismo hay una mezcla de ingeniería de última innovación construida con materiales tan caros como impensables, pero también un diseño capaz de marear e hipnotizar con sus curvas. Un ejemplo de lo anterior lo ejemplifica las Diamond 802 de Bowers & Wilkins, donde su director de marca, Danny Haikin, destaca la elaborada composición de sus altavoces.

La Diamond 802, cuyo precio de venta es de 21.500 dólares, está creada en base a un diseño compuesto de 20 capas de haya y otras tantas capas de esmalte, tardando días en pulirse todo con el afán de ofrecer un material fuerte, pero al mismo tiempo flexible para que la calidad del sonido sea la mejor.

Pero, ¿y si te decimos que parte de su diseño está compuesto de diamantes? Parece un añadido innecesario, pero Haikin explica que el diamante sintético es un compuesto duro y ligero, ideal para que, al salir el sonido, no se deforme y se adapte mejor al ambiente. Su simple inclusión ya sube el precio en más de 1.000 dólares.

Otras virguerías que vemos en su diseño es el diferente “material aeroespacial” poco común, y a un baño de texturas en la superficie ideal para que el aire pase con menor dificultad sobre la zona, todo tratado con exquisito mimo combatiendo todo ese ruido no deseado. Demasiada sofisticación que nos hace pensar si realmente no nos están "vendiendo la moto" y si realmente merece la pena gasta mucho dinero en unos altavoces.

Lo bonito, ¿debería sonar mejor?

En general, la naturaleza humana considera que, contra más bello es un elemento material o humano, mejor es. Con los altavoces pasa lo mismo, la gente considera que, contra más bonito sea el diseño de un altavoz, mejor debería sonar. Así lo cree Rob Oldfield, experto acústico de la universidad de Salford, que cuenta con una serie de estudios en los que se prueban la mayoría de estos dispositivos.

Lo bonito cambia la forma con la que se percibe el sonido”, señala. Esa afirmación es claro ejemplo de la realidad de este mercado, con un sentido de pertenencia hacia un segmento de estilo premium que ensalza unos sentidos, quizás excesivamente engañados, hacia lo exterior. Oldfield cuenta con un laboratorio especial como campo de prueba para sistemas de altavoces de gama alta, una especie de cámara anecoica donde las paredes, el techo y el suelo están recubiertos de cuernos de espuma para que los sonidos desaparezcan entre las grietas, permitiendo al oído humano escuchar con total nitidez y sin ruidos el sonido de los altavoces.

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Evidentemente la escucha es de gran importancia y parte clave del proceso de diseño, ya que las mediciones técnicas pueden quedar muy bien, pero sólo en un lugar como estos se puede escuchar la autenticidad de un sonido.

Tras todo lo anterior, ¿merece la pena gastarse todo ese dinero en unos altavoces premium por su diseño exclusivo y por una calidad de sonido sin igual? ¿Tan malos son los altavoces bluetooth económicos? Oldfield considera que no, aunque admite que se trata de una opinión totalmente subjetiva.

Lo primero, porque el oído humano no puede percibir excesiva diferencia entre unos altavoces de gama alta y otros de gama de lujo y, lo segundo, porque al final, lo que se pretende, es escuchar y disfrutar, y eso lo puede hacer cualquier altavoz que cumpla adecuadamente con su función, incluido aquellos más baratos que no tienen por qué estar reñidos con la mala calidad.

[Fuente: BBC]