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Esto es lo que ocurre dentro de una ambulancia cuando pasa por un resalto

Ambulancia

20/05/2019 - 18:48

Los resaltos o badenes han estado envueltos en polémica desde que comenzaron a instalarse en las carreteras, hace ya unas cuantas décadas. Son, como suele decirse, un mal necesario. El único método eficaz para que los conductores reduzcan la velocidad en zonas de paso o peligrosas. Son una molestia para un vehículo estándar, cierto, pero lo son aún más para una ambulancia. Vamos a ver lo que ocurre dentro de una ambulancia cuando pasa por un resalto.

Mateo Lafragua es un vecino de Artziniega que estuvo a punto de morir en una ambulancia por culpa de un resalto. Por eso inició hace unos meses una campaña para quitar los resaltos y badenes en las carreteras que llevan a los hospitales.

Todos hemos experimentado el molesto saltito que supone pasar por encima de un resalto con el coche, incluso a una velocidad moderada. En este vídeo de Auto Bild podemos ver cómo se vive dentro de una ambulancia:

Los resaltos o badenes hacen que el paciente que está dentro de la ambulancia pegue un bote sobre la camilla, un problema grave si tiene alguna fractura, sufre politraumatismos, o ha sufrido un infarto, un derrame cerebral, o cualquier otra lesión grave.

Además los instrumentos médicos también botan, se mueve y se alteran. Se han dado casos en los que un resalto ha provocado la extracción de una vía de suero o transplante de sangre, ocasionando graves problemas al paciente.

Es lo que le ocurrió a Mateo Lafragua, que ha sufrido dos transplantes de riñón. En uno de los traslados en ambulancia durante una crisis, un badén hizo que la ambulancia tuviese que parar a reanimarlo, porque estaba en peligro su vida. En un tramo de 7 kilómetros hasta el Hospital de Cruces, Mateo llegó a contar 19 resaltos.

Reducir la velocidad para que el resalto no produzca mucho impacto tampoco es una solución, porque eso supone perder unos cuantos segundos con cada resalto. Y si la ambulancia está transportando a un paciente que ha sufrido un infarto o un ictus, unos segundos de retraso pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte.

Tras años de lucha y denuncia, en 2016 Mateo Lafragua obtuvo el apoyo unánime del Parlamento Vasco para analizar todos los badenes y buscar alternativas a los más polémicos. Pero desde entonces, nada ha cambiado.

Una polémica que está lejos de terminar...