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¿Son realmente "limpios" todos los coches con etiqueta ECO? Parece que no

Coche
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02/07/2019 - 08:30 | Actualizado 02/07/2019 - 19:32

Tras realizar un estudio que vio la luz en el número de junio de la revista OCU-Compra Maestra, la Organización de Consumidores y Usuarios señala que la etiqueta ecológica –más conocida como etiqueta ECO– lejos de su propósito medioambiental, se ha transformado en un reclamo publicitario que puede desorientar a los consumidores. 

Desde la OCU denuncian precisamente que muchos nuevos microhíbridos o mild-hybrid con etiqueta ECO resultan más contaminantes que vehículos de diésel y gasolina que disponen de etiqueta C. 

Los microhíbridos deben su nombre a que su motor es de combustión pero cuenta con un sistema eléctrico, de 48 V, que proporciona un ahorro de aproximadamente el 10% de combustible, y por tanto una reducción del 10% de emisiones contaminantes de CO2, micropartículas y NOx.

No obstante la gran dimensión y potencia de muchos de estos vehículos propicia que generen altos niveles de contaminación y que no compense su adquisición desde un punto de vista medioambiental, ya que las emisiones finales seguirán siendo más altas que muchos coches diésel o gasolina con etiqueta C y motores de poca potencia.

El consumidor se ve totalmente confundido, puesto que los microhíbridos, aunque contaminen más, cuentan con la etiqueta ECO debido a su pequeño sistema eléctrico auxiliar.

La OCU pone el dedo sobre el sistema de concesión de etiquetas apuntando a lo injusto de sus requisitos, ya que se fundamenta en la tecnología tras el motor y no en las emisiones reales de los vehículos. 

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Así, la etiqueta se transforma en puro reclamo comercial de las marcas, que venden microhíbridos a través de lo atractivo de este distintivo pese a que produzcan más contaminación que otros vehículos más baratos. 

El sistema de concesión de etiquetas propicia de este modo confusión, acceso restringido a determinadas áreas de las grandes ciudades pese a no considerar la realidad de las emisiones y desinformación, ya que según el informe “no hay datos oficiales sobre las emisiones reales de los contaminantes que perjudican a la salud (micropartículas y NOx) por lo que el sistema favorece a unos vehículos en perjuicio de otros sin un criterio objetivo”. La organización pide revisión y clasificación en consonancia al impacto ambiental real.

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