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Las modelos virtuales coreanas arrasan en la publicidad

Rozy

15/09/2021 - 23:38

Rozy, Rui, Imma, Lil Miquela... Modelos publicitarias que han protagonizado docenas de anuncios y posados para marcas como Chevrolet, Amazon o Ikea. Todas ellas tienen algo en común: no existen.

En Corea del Sur ya tienen un palabra para definir estos alter-ego digitales: boo-kae (부캐). Así es como se llama a las celebridades que cambian de nombre en redes sociales para ocultarse, o mostrar otras facetas de su vida.

En los próximos años, es una tendencia que va a aumentar: personas que cambian su rostro en Internet usando Deepfake e inteligencia artificial, para hacerse pasar por otra diferente.

Rui es una cantante y modelo publicitaria con 27.000 seguidores en YouTube, que se llama a sí misma una humana virtual. Es humana porque lo que vemos es una persona real, pero su cara ha sido pintada por una inteligencia artificial que crea un rostro que no existe. Aún así parece completamente real, tal como puedes ver en este vídeo.

Es la misma técnica que emplean los Deepfake, pero aplicada a un proyecto comercial y publicitario.

De momento Rui se dedica a cantar canciones famosas en YouTube, pero sus creadores, Dob Studio, explican que ya han firmado un contrato publicitario con la firma CJ Onstyle.

La modelo virtual coreana más conocida en Rozy, que ya ha firmado más de 100 contratos publicitarios, y ya ha ganado casi un millón de euros para sus creadores. Tiene casi 70.000 seguidores en Instagram.

Aquí puedes verla en dos anuncios de Shinhan Life y Chevrolet:

Creada por Sidus X Studio, Rozy tiene un origen diferente a Rui. No es una persona real con una cara nueva, sino que todo su cuerpo está generado por ordenador.

Su rostro está formado a partir de 800 expresiones faciales de una actriz que ha sido escaneada en 3D. Aqui la técnica es similar a los rostros digitales que se usan en el cine, por ejemplo el Gollum de El Señor de los anillos.

Según sus creadores Rozy tiene el tipo de rostro que gusta a los millennials, y no sigue el canon de belleza occidental.

Para las agencias publicitarias, las modelos virtuales son un chollo. No protestan, no se cansan, no tienen caprichos, no piden aumentos de sueldo, hacen exactamente lo que se les pide, y en tiempos de pandemia no necesitan mascarilla.

Sus creadores también argumentan que no tienen escándalos en su vida privada, así que no dan problemas.

Pero sus compañeros de profesión humanos las ven con recelo: a fin de cuentas, cada anuncio que protagoniza un modelo virtual, dejan de protagonizarlos ellos...

¿Estamos ante una propuesta curiosa que pasará cuando deje de ser novedad, o realmente es una tendencia que va a ser importante en publicidad, en los próximos años?