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La clave por la que Xbox Series S es una consola de nueva generación y Xbox One X no lo es

xbox series s

12/09/2020 - 11:01

Ya es oficial la existencia de una Xbox 'barata' de nueva generación. Se trata de Xbox Series S, una consola que muchos han comparado con Xbox One X debido a los famosos teraflops. Ahora os contamos por qué una es de nueva generación, por qué One X no lo es y por qué esa consola no puede con las mejoras que llegarán a Xbox Series S/X.

La que parecía una semana de lo más aburrida ha terminado siendo una semana no solo movida, sino con anuncios interesantes para los más jugones. Sí, nos hemos enterado del retraso de algunos juegos de nueva generación, como el de Kena, pero hemos tenido noticias sobre el precio de Xbox Series X y, sobre todo, Microsoft se ha dignado a confirmar la existencia de Series S.

Llevamos meses con Xbox Series S en la boca, la supuesta consola más barata que Xbox Series X, pero con acceso a juegos de nueva generación y enfocada a un usuario que no quiere el formato físico. Sin embargo, a falta de dos meses para el supuesto lanzamiento, no teníamos ni precio/fecha para Xbox Series X... ni ninguna noticia oficial de Series S.

Windows Central levantó la piedra filtrando el diseño, el precio y la fecha de lanzamiento de Xbox Series S, lo que obligó a Microsoft a reaccionar confirmando el 10 de noviembre como el pistoletazo de salida de su nueva generación, pero... ¿qué es Xbox Series S? ¿Está muy a la sombra de Series X?

Una Series X para quien no tenga TV 4K

Xbox Series X es una auténtica bestia. Se mire por donde se mire, lo que Microsoft va a vender por 499 euros es una consola de nueva generación con todas las letras. Y lo es porque, esta vez sí, van a sacar una máquina con componentes actuales (PS5 también, pero estamos con Xbox, que no se nos enfade nadie).

En 2013, Microsoft y Sony salieron al mercado con dos consolas que sí, eran más potentes que las que teníamos en aquel entonces (WiiU, Xbox 360 y PS3), pero que fallaban en algo esencial: no tenían nada de especial. Sí, PS4 tenía muchísima memoria de vídeo, y por eso ganó a una Xbox One con su paupérrima memoria RAM DDR3, pero la unidad de procesamiento, la APU, estaba muy desfasada.

Ordenadores de la época con componentes de gama media eran mejores en todos los sentidos que las nuevas consolas. Conexiones SATA que no eran las de última generación, memorias no muy rápidas, un procesador poco potente por muchos núcleos que tuviera y GPU equivalentes a la gama media y baja de la época fueron una decepción.

Sí, hemos visto juegos tremendos a nivel visual en esas consolas (sobre todo en PS4, que mantiene mejor el tipo que la One Fat), pero se debe a la pericia de los desarrolladores, no a la calidad de las consolas en sí.

Para intentar arreglar esto y estirar la generación, Microsoft lanzó Xbox One X que mantenía la base de la Xbox One Fat, pero que actualizaba un poco el procesador y, sobre todo, arreglaba el problema de la memoria. Añadía una GPU muy enfocada al juego a 4K nativo con 12 GB, una auténtica pasada, de memoria GDDR5.

Xbox One X tiene un nivel impresionante y lo cierto es que sorprende que en una consola de 400 euros -de lanzamiento- se pueda jugar tan bien a 4K cuando en PC es imposible por ese precio, pero es el momento de cambiar... y tanto Sony como Microsoft han apostado por componentes nuevos en sus próximas consolas.

Así, vemos procesadores AMD Ryzen de 7 nanómetros que no existen en el mercado de sobremesa por el momento (llegarán en enero) con 8 núcleos y frecuencias a la altura de un PC actual. Tenemos gráficas con arquitectura de nueva generación capaces de ejecutar ray tracing. Tenemos un SSD como unidad de almacenamiento y apoyo a diferentes tareas del sistema y los juegos.

En definitiva, 'monstruos' que llegarán por menos de 500 euros -confirmado en el caso de Xbox Series X- para permitirnos jugar a 4K 60 con assets de muy buen nivel y diferentes implementaciones de ray tracing. Sin embargo, Microsoft se va a animar con una consola más barata que no es solo una respuesta al modelo All Digital de PS5. Es otra cosa.

Especificaciones Xbox Series S Xbox Series X
Arquitectura SoC personalizado de 7 nm
CPU Procesador AMD Zen 2 de 8 núcleos a 3,6 GHz. 3.4 GHz con SMT activado Procesador AMD Zen 2 de 8 núcleos a 3,8 GHz. 3.6 GHz con SMT activado
GPU AMD RDNA 2 con 20 CUs a 1,565 GHz AMD RDNA 2 con 52 CUs a 1,825 GHz
Potencia gráfica 4 TFLOPs 12,5 TFLOPs
Memoria RAM 10 GB GDDR6 ( 8 GB a 224 GB/sg y 2 GB a 56 GB/sg) 16 GB GDDR6 ( 10 GB a 560 GB/sg y 6 GB a 36 GB/sg)
Almacenamiento SSD NVME PCI-e 4 con 512 GB  SSD NVME PCI-e 4 con 1 TB
Almacenamiento extendido Tarjeta de expansión 1 TB
Disco No tiene Blu-ray 4K UHD
Retro compatibilidad Miles de juegos de Xbox, Xbox 360 y Xbox One
Salida HDMI 2.1
Rendimiento de los juegos 1440p a 60 - 120 fps 4K a 60 - 120 fps
Precio 299 euros 499 euros

La PS5 All Digital es, en esencia, una PS5 sin el lector de Blu-Ray. Xbox Series S es una consola que no tiene lector, pero aunque comparte arquitectura con su hermana mayor, baja frecuencia de sus componentes. Tenemos el mismo SSD, pero con la mitad de espacio. Tenemos la misma arquitectura, pero con una GPU con un ancho de banda mucho menor. Y también tenemos la misma posibilidad de ejecutar ray tracing y Xbox Velocity.

¿Por qué es de nueva generación? La respuesta es simple: porque mientras Series X está hecha para que podamos disfrutar del juego al máximo nivel a resolución 4K, Series S parece la respuesta para que los usuarios que sigan con un televisor 1.080p se hagan con una consola que no ofrece juegos a más resolución nativa de la que necesitan.

Ahora bien, si sobre el papel Series S y Series X son tan parecidas, ¿por qué hay quien sigue diciendo que Microsoft saca una consola de nueva generación menos potente que la que tiene en el mercado desde 2017?

Los dichosos teraflops cuando nos tenemos que fijar en la arquitectura

Además de máquinas obsoletas, lo que nos trajo 2013 fue un nuevo debate. Si en las generaciones anteriores se comparada la potencia de las consolas con los bits (que tenía todo el sentido del mundo en esos casos), aquí empezamos a hablar de los teraflops.

Se convirtió esta unidad de medida en el comodín de las conversaciones en las batallitas en redes sociales, pero no deja de ser eso, una unidad de medida. Más teraflops significa más potencia, sí, pero depende de para qué.

Por ejemplo, Xbox One X tiene 6 TFLOPs mientras PS4 Pro cuenta con 4,2 TFLOPs y las dos ofrecen unas texturas, sombras y parámetros de imagen muy similares, pero Xbox puede ir a resoluciones más altas de forma nativa que la consola de Sony. Para eso, los teraflops están muy bien, pero en el resto... son muy similares.

Con el anuncio de Xbox Series S y sus 4 TFLOPs ya se han empezado a escuchar argumentos en contra de la consola porque Microsoft va a sacar una máquina menos potente que Xbox One X. Y no, no es así. 

Especificaciones Xbox Series S Xbox One X
Arquitectura SoC personalizado de 7 nm SoC personalizado de AMD
CPU Procesador AMD Zen 2 de 8 núcleos a 3,6 GHz. 3.4 GHz con SMT activado Procesador AMD de 8 núcleos a 2,3 GHz
GPU AMD RDNA 2 con 20 CUs a 1,565 GHz AMD Polaris con 40 CUs a 1,172 GHz
Potencia gráfica 4 TFLOPs 6 TFLOPs
Memoria RAM 10 GB GDDR6 ( 8 GB a 224 GB/sg y 2 GB a 56 GB/sg) 12 GB GDDR5 
Almacenamiento SSD NVME PCI-e 4 con 512 GB  1 TB HDD SATA
Almacenamiento extendido Tarjeta de expansión 1 TB / SSD-HDD por USB Tipo-C SSD-HDD por USB Tipo-A
Disco No tiene Blu-ray 4K UHD
Retro compatibilidad Miles de juegos de Xbox, Xbox 360 y Xbox One Cientos de juegos de Xbox 360 y algunos de Xbox
Salida HDMI 2.1 HDMI 2.0
Rendimiento de los juegos 1440p a 60 - 120 fps 4K a 60 fps
Precio 299 euros 399 euros

En esa tabla tenemos la comparativa entre Xbox Series S y Xbox One X. No son más que números que con algo de visión evidencian que una es más potente y capaz que otra, pero vamos a entrar en lo que no está en esa tabla y el punto de inflexión que nos permite decir que Series S es una consola de nueva generación y Xbox One X no lo es.

Se trata de la arquitectura. One X llegó en un momento en el que Xbox One no era capaz de reproducir todos los juegos a 1.080p y en el que el 4K estaba en auge. Todo se movía entorno al 4K: la grabación de vídeo de los móviles, la grabación 4K en cámaras de rango medio, la popularización de televisores con esa resolución a un precio muy interesante...

Ahí llegó una Microsoft que pasó, prácticamente, de los 900p nativos a los 4K, unos gloriosos 3.840 x 2.160 píxeles. La consola ofrecía un mejor frame-rate que One S, mejoras en parámetros de imagen, era muy pequeña y tenía lector 4K. Sinceramente, Xbox One X me parece una auténtica obra de ingeniería, pero está lastrada por un procesador poco capaz y por una arquitectura desfasada desde la propia APU hasta el HDD.

Por muchos 6 TFLOPs totales, 12 GB GDDR5 de memoria que tenga y mucho 4K nativo que pueda conseguir, es una consola de 2013 con -muchos- esteroides.

Series S tiene 4 TFLOps y no, no está construida para conseguir el 4K como One X, sino para mantener, en la medida de lo posible, el nivel de Series X a resoluciones menores (como máximo, 1.440p y 120 fps). Series S tiene un procesador a más frecuencia, pero también más eficiente en términos energéticos y, sobre todo, rápido en tareas de comunicación con la placa.

Además, aunque tiene 2 GB menos de memoria, su memoria es GDDR6 frente a la GDDR5 de Xbox One S, más lenta pese al mayor ancho de banda. El almacenamiento es lo que termina de lastrar a One X, ya que su disco SATA de unos vergonzosos 5.400 rpm a estas alturas (y cuando fue lanzada, no nos engañemos) palidece ante el SSD NVMe de Series S, que tiene la misma velocidad que el de su hermana mayor.

Esto permite que Series S se beneficie de la arquitectura de Series X y sea capaz de contar con tecnologías como Xbox Velocity que permite una comunicación más fluida entre GPU y SSD sin tener a la CPU como intermediario. Esto se basa en Direct Storage, una tecnología de Microsoft que se implementará en la API de DirectX y de la que Nvidia bebe para su RTX IO de las nuevas RTX 3000, por cierto.

Y lo más importante es que la GPU de Series S es RDNA2. Esto se traduce en varias generaciones por delante de la Polaris de One X y en la capacidad de Series S para contar con ray tracing, la tecnología de trazado de rayos que poco a poco se abre camino. Y bueno, Series S también cuenta con Variable Refrresh Rate y Variable Rate Shading gracias a HDMI 2.1 que no tiene One X.

Así que, sí, One X tiene más teraflops, pero es una máquina que se esfuerza mucho en el 4K sin dejar de ser una Xbox One. Series S no nos va a ofrecer esa resolución nativa, pero comparte tantos elementos con su hermana mayor que basta para calificarla como una consola de nueva generación.

En resumen: no todo son teraflops y por eso Series S es de nueva generación y One X, simplemente, no.

Y ojo, porque Microsoft tiene un arma secreta: xCloud. Si sacan una app para Xbox Series S y plataformas de sobremesa más allá de móviles Android, los usuarios de Series S pueden disfrutar de juegos de xCloud -Game Pass- corriendo en una Series X, ya que en unos meses los de Redmond actualizarán la base de servidores de su servicio de juego por streaming, pasando de Xbox One S a Xbox Series S.