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Asus ProArt StudioBook 17 con RTX 3000, análisis y opinión

Análisis Asus ProArt StudioBook

Lo mejor

  • Pantalla muy bien calibrada
  • Diseño y peso
  • Rendimiento de CPU y GPU
  • Velocidad de SSD

Lo peor

  • Inviable trabajar con la batería
  • Resolución FullHD
  • Pantalla de 8-bit
  • Solo un USB Tipo-C

24/05/2020 - 07:55

Esta es nuestra opinión y análisis del Asus ProArt StudioBook 17, uno de los portátiles más potentes que han pasado por nuestro banco de análisis y que, precisamente, no tiene el "gaming" como foco. Es un portátil pensado para trabajar tanto por su pantalla como por, sobre todo, su hardware interno. Os contamos qué nos ha parecido y si vale la pena para montar un estudio en casa.

Cuando cada año repasamos los dispositivos que analizamos, tenemos un montón de móviles de todas las gamas, pero también portátiles para trabajar a nivel de ofimática, tablets y portátiles gaming. Sin embargo, este 2020 tendremos que sumar una estación de trabajo.

Y es que, Asus está muy centrada en ofrecer productos para todos los perfiles de usuario de portátil y tenemos equipos muy, muy portátiles, otros gaming con potencia de sobra (como el Zephyrus M que analizamos recientemente) y otros más "de consumo". Sin embargo, también tiene una gama profesional.

Se trata de los ProArt StudioBook, y a continuación vamos con el análisis del modelo de 17" con gráfica RTX Quadro 3000. Antes de nada, os dejamos las características técnicas del portátil:

  ProArt StudioBook 17
Dimensiones 382 x 286 x 18,4 mm
Peso 2,39 kg
Sistema operativo Windows 10 Pro
Procesador Intel Core i7-9750H
Memoria RAM 32 GB DDR4 a 2.666 MHz
Almacenamiento 1 TB PCIe NVMe Gen 3
Tarjeta gráfica RTX 3000
6 GB GDDR6
Pantalla NanoEdge, 17"
Panel LED FullHD, 1.920 x 1.200
Relación de aspecto 16:10
Ángulos de visión de 178º, antirreflejos
DCI-P3 97%, panel de 8-bit
Validación Pantone Delta-E < 1,5
Conectividad inalámbrica / redes Dual-band 2x2 Wi-Fi 6
Bluetooth 5.0
Batería 57 Wh
3 celdas
Fuente de 230 W
Conectores de datos / A/V 1 x Thunderbolt 3 USB-C
3 x USB 3.1 
1 x HDMI 2.0
1 x Lector de tarjetas SD UHS-II
1 x Auriculares de 3,5 mm
Incluye adaptador USB a LAN
Precio 3.299 euros

Índice del análisis:

Diseño elegante y materiales muy premium, pero unas dimensiones poco "portátiles"

El punto fuerte de este equipo es, evidentemente, lo que lleva bajo el capó, pero como los buenos deportivos, el exterior llama la atención. En sus gamas más top, Asus se está distanciando del resto de fabricantes buscando una especie de identidad para todos sus equipos.

Da igual que sean gaming, Ultrabook o estaciones de trabajo como la que tenemos entre manos. Los taiwaneses quieren que distingas de un vistazo sus productos más premium. No es algo fácil, pero lo están consiguiendo. 

Y es que, el ProArt StudioBook cuenta con un chasis de aluminio cepillado que hemos visto en los Ultrabook y portátiles gaming de la compañía, así como el logo con acabado brillante (en esta ocasión, cromado en dorado y no en plateado, como vemos en los Zephyrus gaming).

Análisis Asus ProArt StudioBook

El diseño exterior es realmente elegante, con un ribete dorado en la parte de la tapa más cercana a la bisagra... y poco más. Esos detalles dorados los encontramos en la parte interior (bajo el teclado, separando una parte lisa de otra de magnesio con textura) y adornando el botón de encendido. Además, los iconos de los conectores también están acabados en dorado.

Es un portátil muy, muy bonito, pero debemos decir que las huellas se adhieren que da gusto a la carcasa de aluminio. Además de primar la estética, Asus ha querido que un portátil de 17" no se haga enorme. 

Vale, sí, es grande porque tiene una anchura de 382 milímetros y un grosor de algo más de 1,8 centímetros, pero cuando lo tenemos entre manos, es más ligero de lo que parece gracias a sus 2,39 kilos de peso. No es el portátil más ligero y, a demás, debemos cargar con la fuente de alimentación, pero si nos cabe en la mochila, no "cuesta" mucho llevarlo a la oficina o al estudio.

Análisis Asus ProArt StudioBook

Antes de abrirlo, vamos a los laterales y el frontal. En el lateral derecho nos encontramos dos puertos USB 3.1 y una salida de aire caliente. En el izquierdo tenemos el grueso de conexiones (otro USB 3.1, un USB Tipo-C que sirve como puerto de carga, además de poder transferir datos y ser el DisplayPort 1.4, un lector de tarjetas SD que habíamos dejado de ver en muchos equipos, un puerto jack de 3,5 mm y un HDMI), así como el puerto de seguridad, alimentación propietaria y otra salida de aire caliente.

Análisis Asus ProArt StudioBook

Tiene todo el sentido del mundo que contemos con una ranura de tarjetas, ya que es un portátil hecho para trabajar con imagen y así nos ahorramos el adaptador de SD. En la parte trasera contamos con dos salidas de aire caliente y en el frontal tenemos tres iconos LED que nos indican el estado del equipo (si está encendido, si el SSD está trabajando...).

No tiene puerto Ethernet, y realmente es algo que nos chocó cuando lo tuvimos en la mano por primera vez, pero rebuscando en la caja encontramos un adaptador USB-A a RJ45, por lo que problema "casi" solucionado. Bien, Asus, ya que este portátil es para tenerlo conectado a la red por cable.

Análisis Asus ProArt StudioBook

En el interior tenemos una pantalla con formato 16:10 de la que os hablaremos a continuación, un teclado espectacular, un muy buen touchpad que hace las veces de teclado numérico y un lector de huellas.

En este sentido, el interior y el exterior transmiten sensación de "calidad y buenos materiales", y el broche es ese color dorado que también encontramos en la tipografía de las keycaps.

Pantalla 16:10 perfecta para trabajar por su formato más que por su resolución

El diseño es importante, pero cuando hablamos de un portátil en el que vamos a pasar la mayor parte del tiempo creando contenido, la pantalla se convierte en un elemento fundamental. En este caso, el ProArt StudioBook cuenta con un panel con unas dimensiones a las que no estamos acostumbrados y que, en lo personal, me encantan.

Se trata de un panel IPS con 17", y esto es algo que, por sí solo, ya nos suena a un tamaño del pasado. Para trabajar, sin embargo, cuanto más grande... mejor, y aunque el conjunto tiene un tamaño considerable, se agradece el esfuerzo de Asus para eliminar bordes y conseguir hacer que el portátil tenga un tamaño similar al de algunos portátiles de 15"

La pantalla parece más grande de lo que ya es por su relación de aspecto 16:10. En portátiles, y pantallas en general, estamos acostumbrados al formato 16:9 para ver contenido y disfrutar de videojuegos. Con una relación de aspecto 16:10, vamos a tener bandas negras más gruesas al ver películas y disfrutar de series, y además los juegos a pantalla completa van a comer más recursos, pero a la hora de trabajar... es un gustazo.

Análisis Asus ProArt StudioBook

Y es que, esos píxeles extra nos dan un espacio de trabajo algo mayor al que solemos tener en portátiles, y unido al tamaño de la pantalla, hay tareas profesionales para las que no echaremos en falta un monitor de sobremesa. Tenemos más contenido en la vertical, y para trabajar en web, con fotografías y con pantallas partidas, se agradece.

Hablando de fotografía, es uno de los entornos en los que más cómodos nos hemos sentido analizando el Asus ProArt StudioBook. Y es que, cuenta con certificación Pantone, lo que nos asegura que viene calibrado de fábrica para otorgar unos colores brillantes y vibrantes, con la profundidad justa y la diferencia cromática adecuada.

Además, cuenta con el 97% del perfil de color DCI-P3 y el 133% del sRGB, además de un valor Delta-E < 1,5. Delta-E marca la diferencia entre colores y, supuestamente, cuando el valor es menor a 3, el ojo humano no puede distinguirlos. Aquí, Asus apuesta por un valor aún menor con el objetivo de lograr una mayor gama cromática, y es algo que viene bien teniendo en cuenta que estamos ante un panel de 8 bits.

Análisis Asus ProArt StudioBook

Y es que, en un portátil para trabajar, nos esperaríamos una pantalla con una profundidad de color de 10 bits y una resolución acorde tanto al tamaño del panel como a las tareas a realidad. Es cierto que el trato del color es muy, muy bueno, pero se echa en falta resolución.

Tenemos 1.920 x 1.200 px (resolución rara que viene marcada por ese formato 16:10) que sí, no nos impide trabajar en web, editando vídeo y que nos permite jugar de manera my fluida, pero para fotos... es otro cantar. Distinguimos los píxeles de la pantalla perfectamente (son 17", recordemos) y cuando hacemos zoom en fotografías, esos píxeles también están ahí. 

Para un trabajo 'fino' en programas como Photoshop o cuando necesitemos una precisión total en el píxel a la hora de crear algo, echamos en falta más resolución. No digo 4K, pero una resolución 2K no habría estado de más teniendo en cuenta que no es un portátil barato y que, a fin de cuentas, está hecho para trabajar.

Análisis Asus ProArt StudioBook

Otra cosa a agradecer es que el panel tiene acabado mate. Es cierto que los acabados brillantes dan un "look" más especial, más premium, pero cualquiera que trabaje con un portátil con acabado brillante se habrá dado cuenta de lo que molesta la luz en la oficina, en el tren, en casa... por lo que es una buena noticia que Asus haya cuidado esto.

Procesador gaming, un SSD que no se atasca y una gráfica que es la joya de la corona

Con la pantalla vamos a pasar muchísimas horas, pero lo que debe alimentarla y no poner límites a lo que queramos hacer, ni interferir en nuestros flujos de trabajo, es el hardware interno. Aquí, aunque echaríamos en falta un procesador más potente, el ProArt también cumple gracias a sus demás componentes.

El procesador es uno que conocemos, y muy bien, debido a que es el que llevan prácticamente todos los portátiles gaming lanzados estos últimos meses. Se trata del Intel Core i7-9750H, un procesador de seis núcleos que cuenta con una frecuencia de 2,6 GHz básica y que sube hasta los 4,5 GHz en boost. Es un muy buen procesador, con sus 12 MB de caché y un TPD de 45 W que no está nada mal para lo que ofrece, pero no es un i9 que viene mejor para algunas tareas pesadas y para acompañar a la bestia que tiene como compañera.

Análisis Asus ProArt StudioBook

La GPU es la RTX Quadro 3000, y es de las primeras Quadro a las que hincamos el diente en Computer Hoy. Las Quadro son gráficas que se utilizan, sobre todo, en entornos profesionales gracias a una serie de medidas para lograr un tremendo ancho de banda y una comunicación muy fluida tanto con la memoria como con la CPU.

Esta GPU cuenta con 6 GB de memoria GDDR6 y se encuentra disponible en este portátil en su variante Max-Q. Esto significa que la frecuencia baja un poco frente al modelo Mobile, pero también el consumo. El TGP es de 70 W y cuenta con una frecuencia base de 870 Mhz y un boost de 1.380 Mhz.

La interfaz de memoria es de 192 bit y cuenta con una frecuencia de memoria de 14.000 Mhz. Para que nos hagamos una idea, es similar a una RTX 2060 y, claro, el ser "RTX" asegura que es totalmente compatible con la tecnología de trazado de rayos y DLSS que, sobre todo, notaremos en juegos.

A continuación, os dejamos una comparativa de rendimiento en benchmarks con portátiles que comparten el mismo procesador, pero con distintas gráficas GeForce:

  Asus ProArt StudioBook
RTX Quadro 3000
Asus ROG Zephyrus
RTX 2060
HP Omen X 2S
RTX 2070
Lenovo Y740
RTX 2080
3D Mark Time Spy 5.534 5.487 6.770 7.270
3D Mark Time Spy CPU 6.778 4.214 6.801 6.072
3D Mark Time Spy GPU 5.361 5.796 6.765 7.407
Cinebench R15 OpenGL 196 fps 78,27 fps 128,8 fps 124 fps
Cinebench R15 CPU 1.228 1.017 1.206 1.125
Cinebench R20 2.734 2.298 2.857 -
PC Mark 10 5.396 3.652 5.921 6.088
CrystalDiskMark Secuencial
- Escritura
- Lectura
3.475 MB/s
2.384 MB/s
1.763 MB/s
1.239 MB/s
3.173 MB/s
2.654 MB/s
3.285 MB/s
1.326 MB/s

Como siempre decimos, estos números son... orientativos. Nos permiten comparar equipos con hardware similar y son muy útiles para ver el salto real de una CPU o GPU a otra, pero lo que cuenta son las pruebas de "campo". Ahora bien, en este caso creo que las pruebas sintéticas son más interesantes que en otras ocasiones.

Lo primero es que, por tecnología, la Quadro RTX 3000 es una GeForce RTX 2060 con núcleos diferentes y accesos a la memoria distintos para tareas ligeramente diferentes. En nuestras pruebas gaming, 3D Mark Spy, los resultados son los esperados, colocándose junto a la RTX 2060 y por detrás de las RTX 2070 y RTX 2080. Eso es, como decimos, lo esperado.

Sin embargo, en la misma prueba vemos que la CPU, siendo la misma que en los otros portátiles, logra un rendimiento muy, muy superior al portátil acompañaro por la RTX 2060. Esto puede deberse a que, en esas tareas, la tecnología de la Quadro ayuda a la CPU. La teoría cobra sentido cuando vemos que en las tareas de GPU del mismo test, la puntuación es la de una RTX 2060.

Donde vemos, realmente, el campo en el que destaca la Quadro es en Cinebench R15 en tareas de GPU. Es un test en el que pasa por encima de la RTX 2080 (con más memoria VRAM, mayor frecuencia y más núcleos... de todo). Aunque no lo parezca, es uno de los más exigentes porque obliga a la GPU y a la CPU a renderizar una escena (una imagen en el caso de la CPU y un vídeo 3D en el caso de la GPU).

Aquí salen a relucir los diferentes núcleos enfocados al procesamiento de la Quadro, así como el ancho de banda de la memoria de dicha, de 448 GB/s, y los casi 13 TF de pico. 

Análisis Asus ProArt StudioBook

El hardware es más que suficiente para trabajo intenso, pero siempre puede mejorar con, por ejemplo, un SSD más rápido, RAM más rápida o más cantidad. Afortunadamente, es fácil ampliar esto en el ProArt. 

Tanto el módulo de SSD como la RAM no están soldados a la placa. Hacer esto mejoraría la frecuencia, pero impediría que pudiéramos actualizar si lo necesitamos, y la verdad es que se agradece. Tenemos 32 GB de memoria RAM DDR4 a 2.600 MHz que ocupan los dos módulos del equipo, pero que podemos ampliar en un futuro.

También, contamos con un SSD que pone la guinda a un hardware pensado para lograr un ancho de banda máximo en todo momento. Hay portátiles muy potentes en los que nos hemos sentido lastrados por la velocidad del SSD, el Zephirus M, sin ir más lejos, pero es algo que no ocurre en esta ocasión.

Contamos con 1 TB de SSD PCIe con una velocidad de escritura de 3.475 MB/s y una lectura de 2.384 MB/s, con lo que el sistema no se ha sentido ahogado en ningún momento ni al exportar un vídeo... ni al trabajar con lotes de imágenes muy pesadas (más de 50 imágenes en formato RAF de unos 50 MB cada una).

Hablando de trabajo, no tenemos más que buenas palabras para este equipo. He de reconocer que no soy un asiduo de la suite de Adobe, ya que tengo Capture One para edición fotográfica y Final Cut para hacer mis pinitos en vídeo, por lo que no he podido comparar directamente entre programas al no estar disponible FCP en Windows y al llevar procesos en segundo plano totalmente diferente, pero trabajando con Premiere, Photoshop, Lightroom y la misma Capture One, me he sentido como pez en el agua.

Hay que decir que, por mis tareas, no saco todo el jugo al hardware en mi día a día, ya que no soy un profesional de la imagen o el vídeo, pero cuando edito, que no son pocas veces a lo largo de la semana, lo cierto es que ha sido un gustazo trabajar en el equipo. A la hora de renderizar y exportar vídeo, el ProArt es una auténtica bestia.

Está claro que es algo que depende de cada vídeo, de las capas que tenga y de su complejidad, pero un vídeo a resolución 2K de unos 10 minutos, con varios cortes, tarda unos 5 minutos en exportar. El flujo de trabajo con fotografías también es de lo más fluido, aunque ahí tiene más mérito el SSD.

Para trabajar es un gustazo, pero... ¿podemos echar una partida esporádica?

Sí, estamos ante un portátil que está destinado a cumplir como estación de trabajo y centro creativo, pero... ¿podemos jugar? Tradicionalmente (hablamos de más de quince años en el pasado) las GPU Quadro se han dedicado al trabajo en animación, creación de videojuegos y edición en general, así como en tareas de CAD.

Análisis Asus ProArt StudioBook

Sin embargo, casi tan viejos como las propias gráficas de Nvidia son los argumentos, por parte de profesionales, que señalan que una Quadro y una GeForce son... iguales. Realmente, lo son, pero no lo son. Nos explicamos: una GeForce y una Quadro equivalente comparten elementos, núcleos y hasta frecuencias y tipo de memoria.

La diferencia está en que unas -GeForce- están optimizadas para juegos (drivers, núcleos exclusivos que en una Quadro no están, etc) y otras -las Quadro- están más optimizadas para labores profesionales, como mayores anchos de banda y un sistema para que la CPU y la GPU se comuniquen de forma más fluida.

Dicho esto, en lo "fundamental", las Quadro son iguales que las GeForce y, claro, se pueden usar para jugar:

Evidentemente, no hemos probado la cantidad de juegos que solemos analizar cuando examinamos un portátil gaming, pero hemos querido poner tres de los más potentes para que veáis cómo lucen y, sobre todo, para que echéis un ojo a sus parámetros gráficos.

DOOM es un escándalo en este equipo y, además, podemos jugar a un muy buen nivel a un juego como Metro Exodus, que pone de manifiesto la principal utilidad de esta GPU: calcular el trazado de rayos o ray tracing.

Como curiosidad, os dejamos los fps conseguidos y lo comparamos con una RTX 2060 y RTX 2070 con el mismo procesador en los tres portátiles:

FPS de media Asus ProArt StudioBook
RTX Quadro 3000
(ultra)
Asus ROG Zephyrus
RTX 2060
(alto)
HP Omen X 2S
RTX 2070
(ultra)
DOOM 137 99 144
The Witcher 3 52 61 72
Metro Exodus RTX 32
RTX en ultra
51
RTX en medio
-

Gears of War 4 nos da una media de 85 fps con todos los ajustes al máximo, igual que en el resto de juegos probados.

Gears 4 Asus ProArt

Sabemos que no os vais a comprar este equipo para jugar, pero si sois profesionales o queréis editar vídeo de manera intensa y necesitáis una Nvidia Quadro, ya sabéis que podéis disfrutar, sin ningún tipo de problema, de videojuegos en vuestro tiempo libre.

Disipación que marca la diferencia: eficiente y con disimulo

Algo que Asus está trabajando muy bien en sus últimos portátiles es la disipación. Como controlan todos los procesos de creación del hardware, diseñan tanto el chasis como la GPU con la mejor disipación en mente.

Análisis Asus ProArt StudioBook

Eso, a veces, nos deja portátiles que disipan muy bien, pero son muy ruidosos, y otros como este ProArt que también disipa genial, pero que gracias al tamaño del chasis hace muy, muy poco ruido.

En reposo, la GPU se encuentra a unos 48º y, además de a la hora de editar un vídeo, cuando la GPU se pone al rojo es jugando. Los juegos que hemos probado son muy exigentes con la GPU, estando muy cerca del 100% en casi todo momento. Aun así, las temperaturas son muy bajas a nivel de GPU:

  Temperatura max CPU Temperatura max GPU
Gears of War 4 83º 69º
The Witcher 3 92º 70º
Metro Exodus 92º 71º
DOOM 89º 70º

En CPU... bueno, no tenemos demasiadas buenas noticias, pero tampoco nos pilla desprevenidos. Conocemos de sobra los Intel Core i7-9750H y sabemos que es un chip que se mueve "cómodamente" en temperaturas altas. 

Análisis Asus ProArt StudioBook

Lo bueno es lo que comentábamos, bajo estrés (jugando o editando vídeos) los ventiladores se portan muy bien, el calor no se transmite al chasis y no molesta en los dedos al trabajar y, sobre todo, podemos escuchar música con los altavoces sin necesidad de poner cascos, algo que en la mayoría de portátiles tenemos que hacer si no queremos volvernos locos.

Teclado y touchpad: de los mejores en el segmento portátil

Cuando analizamos un portátil, nos fijamos en el teclado y touchpad en función del tipo de portátil que sea. Por ejemplo, en un Ultrabook asumimos que vais a trabajar/estudiar, y es lo que hacemos nosotros cuando lo tenemos entre manos, por lo que tanto el teclado como el touchpad son importantes.

Análisis Asus ProArt StudioBook

En un teclado gaming, el teclado es fundamental, pero el touchpad no lo es tanto, ya que básicamente vamos a conectar un ratón o mando para jugar. En un portátil como este StudioBook, necesitamos que las dos maneras de comunicarnos con el PC sean correctas. Y, spoiler, lo son.

El teclado es algo en lo que muchos fabricantes dan en el clavo desde hace muchos años. En el StudioBook contamos con un muy buen teclado que, aunque no tiene unos keycaps cóncavos, producen mucho 'gustito' al escribir. El rebote es bueno, así como el sonido.

Análisis Asus ProArt StudioBook

El touchpad no es demasiado grande, pero es preciso, se autobloquea bien cuando no escribimos y no nos impide trabajar de forma placentera. Además, se puede transformar en teclado numérico táctil solo pulsando un botón. Y es más útil de lo que parece.

Windows 10 Pro y conectividad a la altura de lo esperado

No tiene demasiado misterio, pero el ProArt cuenta con Windows 10 Pro. Es una versión en la que los usuarios "domésticos" no notarán grandes cambios, pero que tiene un plus para usuarios profesionales gracias a mejores opciones de seguridad (como Bitlocker) y, sobre todo, procesos que mejoran el trabajo en grupo en un entorno profesional.

La virtualización también es mejor en Windows 10 Pro y, además, hay escritorios compartidos. Vaya, si vais a usar este equipo en un entorno profesional en el que varios van a tener acceso, es algo que no está de más. 

Análisis Asus ProArt StudioBook

Tiene bloatware, sí, pero afortunadamente solo contamos con el software de Asus de asistencia técnica, el configurador del equipo... y el maldito McAffee preinstalado en versión de pruebas. Como siempre os decimos, Windows Defender es un magnífico antivirus que ya viene instalado, que no os asfixia con notificaciones cada 10 minutos, que funciona genial en Windows 10 gracias a su rediseño y que protege igual que las opciones de pago.

Análisis Asus ProArt StudioBook

Sobre la seguridad que ofrece el propio equipo, tenemos webcam para Windows Hello y un sensor de huellas en la parte inferior izquierda del teclado que funciona realmente bien. Si pasamos a la conectividad inalámbrica (porque la física ya la hemos visto), tenemos que mencionar la compatibilidad con Wi-Fi 6 de doble banda y Bluetooth 5.0.

Sí, el Wi-Fi 6 no está demasiado extendido, pero cuando se implante, sobre todo en entornos profesionales y públicos, será de una gran ayuda para no perder ancho de banda.

Batería, como siempre con las GPU RTX, testimonial. El sonido sí da el do de pecho

Donde no podemos esperar milagros... es en la batería. Tres celdas y una batería de 57 Wh para alimentar un procesador de 45 W de consumo básico, una GPU de 70 W de consumo y el resto de componentes, incluyendo una pantalla con una diagonal generosa.

Análisis Asus ProArt StudioBook

El diseño de la GPU es Max-Q y no Mobile. Esto significa que, cuando no estamos conectados a la corriente, el rendimiento de la misma se reduce drásticamente. En juegos, por ejemplo, capa los FPS a 30 y, además, el ventilador también corre a menos revoluciones (al bajar la frecuencia de la GPU, esta no se calienta tanto y, así, se reduce otra fuente de consumo, el enorme ventilador).

Aun así, podemos trabajar lejos de un enchufe sin echar en falta la potencia desbloqueada de la GPU, pero solo durante unas tres horas y media con Wi-Fi y brilo al 60% en tareas de edición de foto esporádica, escritura en un CMS web y con Spotify de fondo.

Y eso que no es un trabajo, para nada, pesado... Por cierto, la fuente de alimentación es de 230 W, de las grandes.

Análisis Asus ProArt StudioBook

Donde no hay queja es en el apartado sonoro. En la parte inferior delantera, apuntando hacia la superficie de apoyo, tenemos la pareja de altavoces. El sonido que obtenemos es claro en los agudos y sorprendentemente nítido en los medios, lo que ayuda a que haya un espectro sonoro rico que nos ayuda a disfrutar de la música.

Si vais a editar y escuchar música a la vez, o a jugar, lo mejor es tirar de auriculares, pero en un uso cotidiano, lo cierto es que el sonido de los ventiladores no molesta en absoluto. Es una buena noticia cuando venimos de otros portátiles que, prácticamente nada más arrancar, parece que van a despegar...

Un portátil de sobremesa ideal para trabajar

Llegamos al final del análisis del Asus ProArt StudioBook y tenemos claro que estamos ante un equipo que no es para todo el mundo. Sí, a veces tiramos de este recurso cuando decimos que estamos ante un dispositivo "extraño" o especial por algún motivo, pero aquí... es la verdad, básicamente, porque no todo el mundo necesita una tarjeta gráfica profesional.

Análisis Asus ProArt StudioBook

La RTX Quadro rinde en tareas 3D como una RTX 2060, que es la gama baja de las RTX. Sin embargo, donde notamos que brilla es en las tareas en las que la CPU y GPU deben trabajar al unísono, o esas tareas en las que debéis renderizar. 

Para alguien que trabaje con programas de edición, vídeo, fotografía o CAD, la Quadro no decepciona y, además, permite disfrutar de alguna partida esporádica a nivel ultra en algunos de los videojuegos más punteros.

Lo mejor del equipo es que no se "atasca". No hay cuellos de botella en CPU, GPU, memoria o SSD. Todo está optimizado (los componentes están bien elegidos, mejor dicho) para que la frecuencia a la que trabajan todos los elementos y la velocidad a la que se pasan datos de unos a otros sea la mejor posible. De nada serviría tener el combo CPU+GPU que tenemos si la frecuencia de la RAM no fuera la adecuada y, sobre todo, si el SSD fuera lento en tareas de lectura/escritura.

Muy bien por Asus en este sentido, y también por meter una pantalla de 17" en un cuerpo compacto (para el tamaño del panel, claro). Nos ha gustado el formato 16:10 y también el acabado mate y certificación Pantone, pero en un portátil de estas características, que se quede en 1.920 x 1.200 píxeles de resolución con una profundidad de color de 8 bit... sabe a poco

Análisis Asus ProArt StudioBook

Por lo demás, tenemos un portátil muy, muy potente que cumple en pantalla y que tiene un diseño elegante que pega con cualquier escritorio. Eso sí, la potencia y el desempeño gráfico en tareas profesionales... se paga, y en este caso la barrera es de más de 3.000 euros –3.299 euros en la tienda oficial de Asus, para ser exactos. Si estáis dispuestos, conseguiréis uno de los mejores equipos para trabajar sin recurrir a un sobremesa.

ProArt Studiobook 17

ProArt Studiobook 17

El Asus ProArt StudioBook es uno de los portátiles para trabajar más completos. Cuenta con el procesador Intel Core i7-9750H, además de con la Quadro RTX 3000. Es una gráfica pensada para edición de vídeo y creación 3D. Además, tiene 32 GB de memoria RAM DDR4 y un SSD PCIe de gran velocidad.