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Microsoft Surface Pro 8, análisis y opinión

Microsoft Surface Pro 8, análisis y opinión
R.Andrés

Lo mejor

  • Diseño y materiales premium
  • Pantalla PixelSense con 120 Hz
  • Webcam 1080p de buena calidad
  • Buen sonido

Lo peor

  • Funda teclado y Pen por separado
  • Sin conectores USB A
  • Integración del Pen
  • Precio

12/02/2022 - 09:10

Microsoft lleva casi una década apostando por un concepto de ordenador 2 en 1 que reúne la versatilidad de las tabletas con la potencia de los portátiles. Analizamos el último Surface Pro 8 y te damos nuestra opinión.

Tras una década, Microsoft ha sabido mantener la esencia de unos Surface que se mantienen en forma tras sucesivas actualizaciones en su formato. En esta ocasión nos ponemos ante un Surface Pro 8 que monta procesadores Intel de 11ª generación y una pantalla más grande de lo habitual.

Los de Redmond han aplicado pequeñas mejoras que prácticamente pasan inadvertidas a simple vista pueden pasar inadvertidas, pero que basta pasar unos minutos sentado delante para apreciarlas. La fluidez de la nueva pantalla de 120 Hz o la soltura al mover Windows 11 son algunas de las más destacadas.

Probamos una de las configuraciones más potentes de esta nueva generación de Surface Pro 8 que monta un procesador Intel Core i7 de 11ª generación con 16 GB de memoria RAM y 256 GB de almacenamiento interno. Su precio no está al alcance de cualquiera ya que esta unidad cuesta 1.650 euros. ¿merecerá la pena? Lo descubrimos.

Microsoft Surface Pro 8
TipoOrdenador 2 en 1
Dimensiones y peso287 x 208 x 93 mm | 891 gramos
PantallaTáctil PixelSense Flow de 13 pulgadas (2.880 x 1.920 px) | 267 ppp | Tasa de refresco de 120 Hz | Relación de aspecto de 3:2 | Dolby Vision
Sistema OperativoWindows 11 Home
ProcesadorIntel Core i7-1185G7 de 11ª Gen.
GPUIntel Iris Xe
Memoria RAM y Almacenamiento16 GB LPDDR4x | 256 GB SSD M.2
Conectividad2x USB C Thunderbolt 4 | jack de auriculares de 3,5 mm | 1 puerto Surface Connect | Conector magnético para funda teclado | Wi-Fi 6 | Bluetooth 5.1
CámarasTrasera de 10 Mpx | Webcam de 5 Mpx con resolución Full HD | Reconocimiento facial Windows Hello
Batería50,2 Wh
Precio1.650 euros

Análisis del Microsoft Surface Pro 8 por apartados:

Esencia Surface que optimiza su tamaño, pero pierde conectividad

Los Surface se han hecho un hueco en el mercado como un dispositivo con mucha personalidad y reconocible a simple vista por el usuario. Algo que solo algunos privilegiados han conseguido.

A nivel estético los Surface Pro 8 no difieren en absoluto de las versiones anteriores como el Surface Pro X que analizamos hace un año, y mantiene el aluminio como ingrediente principal en la fabricación de un chasis que se transmite solidez y estilo a partes iguales.

La unidad que estamos probando luce el acabado Platino que aporta una terminación mate al aluminio reduciendo la presencia de huellas en la trasera. Algo que no siempre consigue el acabado Grafito más oscuro.

Con unas dimensiones de 287 x 208 mm y un grosor de 93 mm, el nuevo Surface Pro 8 ha conseguido mantener e incluso reducir su tamaño, ampliando la diagonal de pantalla gracias a un mejor aprovechamiento del frontal, cuyos biseles se han sometido a un proceso de compactación, aunque mantienen la misma proporción entre ellos.

El bisel superior continúa siendo ligeramente más grueso para alojar la cámara frontal, mientras que el inferior desaparece cuando se instala una funda con teclado como la Signature para Surface Pro que Microsoft nos ha enviado para esta prueba.

Con un peso de 891 gramos el Surface Pro 8 es ligeramente más pesada que sus antecesores, pero continúa siendo más ligera, versátil y potente que una cualquier tableta y portátil convencional.

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En la trasera destacan tres elementos. El primero de ellos es el logotipo de Microsoft que rompe la armonía del suave acabado mate; la cámara trasera que queda muy pegada al borde superior y ligeramente descentrada y la pata desplegable que permite al Surface Pro acomodar su posición y mantener la estabilidad sobre una mesa.

La bisagra de esta pata conserva su robustez ofreciendo un soporte firme incluso para escribir sobre la pantalla con el Slim Pen de segunda generación. Bajo esta pantalla se oculta un pequeño compartimente que, con la ayuda de un pincho extractor como el de las tarjetas SIM, deja al descubierto una pequeña unidad SSD M.2 de tamaño compacto.

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Si nos fijamos en el borde superior y en los laterales descubrimos una discretísima ranura de ventilación que permite al Surface Pro 8 expulsar el aire caliente de su interior, potenciando así la eficiencia de refrigeración del chasis de aluminio que actúa como un gran disipador.

Algo que no nos ha terminado de gustar ha sido el cambio en la conectividad que ha sufrido esta nueva generación de Surface Pro, en la que se sustituye el USB  3.1 de tipo A del modelo anterior, por un segundo puerto USB C con soporte Thunderbolt 4. Esto obliga a usar adaptadores para algo tan sencillo como conectar un pendrive.

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No nos malinterpretes, nos encantan los puertos Thunderbolt 4 –y si son dos mejor que uno—, lo que no nos gusta tanto es perder la comodidad que suponía llevar un portátil ligero y contar con una amplia variedad de conectores. Con la eliminación de este puerto USB A se pierde algo de esa versatilidad.

Una de las cosas que me encanta de los Surface es que incorporan un puerto USB A en la petaca del cargador, pero ese puerto es únicamente de carga, no de transmisión de datos, por lo que en ningún caso podría sustituir al USB A del lateral.

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Se mantienen el jack de audio de 3,5 mm y el puerto Surface Connect que permite cargar el Surface utilizando un conector propietario magnético que evita que el portátil caiga al suelo si por accidente tropiezas con el cable de carga.

Nos hubiera gustado que Microsoft hubiera integrado un sensor de huella dactilar en el botón de encendido, tal y como los que encontramos en los nuevos iPad Pro o en los smartphones, y no tener que depender del sensor integrado en una determinada funda con teclado.

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La conectividad inalámbrica recae sobre el soporte para redes Wi-Fi 6 con la que se mejora la estabilidad y velocidad de las conexiones y Bluetooth 5.1.

En cualquier caso, el Surface Pro 8 se mantiene en plena forma y continúa destilando estilo y solidez por sus cuatro costados con una renovación sutil que aporta más mejoras que inconvenientes.

PixelSense con 120 Hz y más espacio en pantalla para trabajar

Por mis manos ya han pasado varias generaciones de Surface y con cada una de ellas he pensado que la pantalla PixelSense que montan estos portátiles de Microsoft es una de las mejores del mercado.

Con la nueva generación, Microsoft ha subido el listón un poco más añadiendo mejoras en el brillo y el color, así como una tasa de refresco de 120 Hz que hay que configurar desde el menú de Pantalla.

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Al activarla se hace evidente la mejora en nitidez al desplazarse por textos y al navegar, pero también tiene un importante impacto en la autonomía de la batería. La asignatura pendiente para Microsoft será encontrar el equilibrio perfecto para la próxima generación.

La pantalla táctil PixelSense del Surface Pro 8 ha crecido desde las 12,3 pulgadas de la generación anterior hasta las 13 pulgadas de la actual con una resolución de 2.880 × 1.920 pixeles que resulta en una densidad de 267 ppp.

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El crecimiento de la pantalla y la resolución ha sido proporcional por lo que la pantalla del Surface Pro 8 mantiene la misma nitidez y buena definición en los textos que sus antecesores, algo especialmente importante para un dispositivo diseñado para un ámbito profesional que mantiene el formato de pantalla 3:2.

La tecnología IPS de las PixelSense proporcionan unos buenos ángulos de visión y un brillo de hasta 450 nits que, sobre el papel no parecen gran cosa, pero en el uso real permiten ver la pantalla en exteriores a pleno sol sin mayores problemas.

La representación del color es muy buena y viene apoyada por el soporte HDR de Dolby Vision y el ajuste adaptativo de la pantalla, que no solo permite cambiar el brillo, sino que también ajusta el balance de blancos y la temperatura del color en función de la luz ambiental.

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El apartado multimedia lo encontramos orientado a dos usos principales: productividad y ocio.

En productividad se mantiene la webcam frontal de 5 Mpx con resolución 1080p que tan buenos resultados ha dado en la generación anterior proporcionando una buena calidad de imagen en videollamadas, así como una matriz de micrófonos que recogen la voz para transmitirla con claridad.

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El equipamiento se completa con una cámara trasera que mejora su resolución hasta los 10 Mpx. Personalmente no soy partidario de usar una tableta de estas características ni siquiera para intentar hacer fotos, pero es cierto que puede resultar útil para digitalizar documentos o para ocasiones puntuales.

En el apartado de entretenimiento encontramos un sistema de altavoces situados en una discretísima posición frontal elevada, de forma que proyectan el sonido hacia el usuario. Esto es todo un acierto y el sonido se escucha con menos distorsiones y más sensación de direccionalidad, aunque no es un sonido con demasiados bajos.

Procesador muy acertado para productividad, pero no tanto para gráficos

Como viene siendo habitual, Surface Pro 8 está disponible con configuraciones formadas por procesadores Intel Core i5 y Core i7, acompañadas por distintas opciones de memoria RAM y almacenamiento interno.

En nuestro caso, hemos estado probando la versión que monta un procesador Intel Core i7 1185G7 englobado dentro de la plataforma Intel Evo que aporta 4 núcleos físicos y 8 hilos de ejecución.

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La llegada de la 12ª generación de Intel ha pillado a Microsoft con el paso cambiado y su Surface Pro 8 se presentaba justo antes.

Los benchmarks vienen a confirmar lo que el uso diario ya nos adelantaba. Este procesador tiene un buen rendimiento por núcleo en tareas de productividad, pero cuando se trata de apretar el paso en rendimiento gráfico muestra su lado más débil haciendo bajar las puntuaciones de los test de rendimiento.

Microsoft Surface Pro 8Huawei MateBook X Pro 2021Huawei MateBook X Pro 2020Microsoft Surface Laptop 4
Procesador | RAMIntel Core i7 1185G7 | 16 GBIntel Core i7 1165G7 | 16 GBIntel Core i7-10510U | 16 GBAMD Ryzen 7 Surface Edition (4980U) | 16 GB
Geekbench 4 Single3.550 puntos5.973 puntos4.812 puntos3.732 puntos | 4.537 puntos
Geekbench 4 Multi9.856 puntos14.790 puntos14.961 puntos20.110 puntos | 23.495 puntos
Geekbench 5 Single1.039 puntos1.413 puntos751 puntos956 puntos | 1053 puntos
Geekbench 5 Multi3.670 puntos4.104 puntos3336 puntos5.651 puntos | 6.543 puntos
PC Mark 103.188 puntos4.443 puntos3.861 puntos3.997 puntos | 4.676 puntos
CineBench R15 CPU - OpenGL858 puntos | 89,13 fps660 puntos | 94,62 fps446 puntos | 76,53 fps897 puntos - 54,40 fps | 1495 puntos - 65,26 fps

He usado el Surface Pro 8 como ordenador principal en mi trabajo como redactor publicando análisis y noticias, editando fotos y algunos vídeos cortos y he de decir que ha cumplido con creces mostrando un comportamiento fluido en todo momento gracias a los 16 GB de RAM LPDDR4x que monta esta unidad.

Sin embargo, cuando se le ha exigido tareas gráficas algo más intensas, como edición de vídeo en 4K o ejecutar juegos como Forza Horizon, la GPU integrada Iris Xe no ha podido aportar la fluidez necesaria y el comportamiento ya no era tan bueno.

Además, al exigirle más rendimiento el sistema de refrigeración ha hecho acto de presencia activando el ventilador que, si bien no es el más ruidoso, sí se deja notar en una sala silenciosa, algo que no sucede tan a menudo en tareas de productividad.

El almacenamiento tampoco ha ayudado a mejorar la respuesta. Sin ser malo, no brilla como lo hacen algunos de sus rivales ciñéndose al estándar PCIe NVMe Gen3, algo que no nos sorprende tras ver la tasa de transferencia que ofrecía el SSD del Microsoft Surface Laptop 4 en su análisis.

CrystalDiskMarkMicrosoft Surface Pro 8Asus TUF Dash F15MateBook X Pro 2021Microsoft Surface Laptop 4
Lectura secuencial2.138,75 MB/s3.508,19 MB/s3.385 MB/s1.806,34 MB/s
Escritura secuencial1.089,40 MB/s2.835,33 MB/s3.014 MB/s1.039 MB/s

Ya desde el primer inicio el Surface Pro 8 ofrece la posibilidad de instalar Windows 11 Home de forma que, cuando empieza a usarse el equipo, ya se hace con la nueva versión del sistema totalmente operativa.

La integración de Windows 11 en el Surface Pro 8 es total –como no podía ser de otro modo siendo un producto de Microsoft— y como nota diferencial con la mayoría de equipos del mercado, llega sin nada de Bloatware preinstalado, lo cual siempre es de agradecer.

A falta de un sistema de huella dactilar integrado en el propio dispositivo, Surface Pro 8 utiliza la cámara frontal como sistema de reconocimiento facial de Windows Hello para iniciar sesión sin tener que insertar la contraseña de usuario cada vez.

Contenido Extra: funda con teclado Signature para Surface Pro con Slim Pen 2

Microsoft concibió los Surface como portátiles convertibles 2 en 1, pero lo cierto es que, en la práctica, sin accesorios como la funda con teclado Signature pierde bastantes puntos como teclado y la experiencia es más la de una tableta potente.

Las malas noticias es que esta funda se vende por separado por 179 euros, mientras que si se le añade el lápiz Slim Pen 2 la factura asciende hasta los 239, 48 euros.

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Obviamente estos son accesorios adicionales, pero, al menos en el caso del teclado, es un accesorio casi imprescindible para un dispositivo de estas características.

El teclado Signature para Surface Pro está acabado en tejido Alcantara en diferentes colores y ofrece una experiencia de escritura muy cercana a la que obtenemos en los teclados de los Surface Laptop, quedando acoplado al Surface Pro 8 desde el anclaje magnético de la parte inferior.

Las teclas son retroiluminadas y tienen buen tamaño y separación entre ellas, lo que hace que escribir durante horas resulte muy cómodo. El panel táctil, por su parte, responde muy bien a los gestos, pero es algo más tosco en los clics al presionar sobre él.

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Por su parte, el Slim Pen de 2ª generación sí está más condicionado al uso que vaya a darse. Será imprescindible para tareas de diseño y para tomar notas a mano, pero no para tareas de ofimática.

A nivel práctico el Slim pen 2 ofrece una escritura muy natural y con muy poca latencia, pero no ofrece mucha confianza en cuanto a construcción si lo comparamos con el Apple Pencil u otros lápices digitales del mercado.

Una jornada de uso sin sobresaltos

La autonomía es un punto estratégico para un ordenador orientado a la productividad en movilidad como es este Surface Pro 8. En este caso, Microsoft anuncia que los 50,2 Wh de batería entregan una autonomía cercana a las 16 horas de uso.

Como era de esperar, nuestra experiencia con un uso real ha quedado por debajo de ese tiempo, y varía bastante dependiendo de la configuración del equipo. En nuestros benchmarks de batería ha obtenido unos tiempos de 12 horas y 2 minutos para la simulación de trabajo de oficina, y 11 horas y 17 minutos de reproducción de vídeo.

BateríaTest Modern OfficeTest Vídeo
Microsoft Surface Pro 850,2 Wh12 horas y 2 minutos11 horas y 17 minutos
realme Book54 Wh6 horas y 13 minutos10 horas y 37 minutos
Honor MagicBook X1456 Wh10 horas y 37 minutos10 horas y 22 minutos

Por ejemplo, con un uso similar, se pueden ahorrar hasta 50 minutos de batería simplemente con activar la tasa de refresco a 120 Hz. Es un consumo notable, pero realmente merece la pena por la buena experiencia que ofrece.

Con un uso medio en productividad y sin demasiada exigencia gráfica, el Surface Pro 8 ofrece entre 7 horas y media y 8 horas y media de uso con el brillo de la pantalla al entre el 50% y el 60% y conectado a una red WiFi.

Carga de batería de Surface Pro 8

Cuando llega el momento de recuperar la carga el Surface Pro 8 se tomará 1 hora y 50 minutos para alcanzar el 100% de su capacidad utilizando su cargador de 65 W.

Los puertos USB C con Thunderbolt 4 también admiten carga, por lo que en caso necesario puede utilizarse el cargador del móvil siempre que este sea de entre 45 W y 65 W para no eternizar la carga.

Surface Pro 8 sigue mejorando, ¡larga vida a Surface!

Es normal que un producto con una trayectoria tan larga en el mercado como los Surface de Microsoft terminen por quemarse ante la falta de innovaciones que ilusionen a los usuarios.

Con esta nueva generación de Surface Pro 8 el equipo liderado por Satya Nadella ha demostrado que los Surface todavía tienen recorrido y pueden evolucionar al mismo ritmo que sus usuarios.

Microsoft Surface Pro 8, análisis y opinión
R.Andrés

Debo reconocer que mi relación con los Surface es de amor odio. Me encanta el concepto de portabilidad que desde 2012 ha caracterizado a los Surface, pero no termino de encontrarle el punto a usarlo apoyado en mis rodillas sin el temor a que se desequilibre y caiga hacia adelante o lo que es peor, hacia atrás.

Fobias aparte, el Surface Pro 8 es un equipo muy bien diseñado para trabajar en movilidad sin que el peso sea un condicionante, y las mejoras en la pantalla no hacen más que mejorar la experiencia de uso con Windows 11.

No es un equipo perfecto, eso es indiscutible. No consigue mantener a raya las temperaturas y sus ventiladores no son los más silenciosos. El rendimiento gráfico tampoco es para tirar cohetes, y la autonomía está bastante por debajo de lo prometido, pero aún así se mantiene dentro del rango de sus principales rivales.

El precio es un factor muy a tener en cuenta y los 1.650 euros que cuesta esta unidad no queda muy por encima de sus principales rivales.

A este importe, ya de por sí elevado, debe sumarse la compra del teclado Signature y el lápiz Slim Pen 2, elementos casi imprescindibles para exprimir al máximo todo su potencial.

Nota técnica

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