Nuevas estructuras producen gas combustible con energía solar

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Un equipo de investigadores de la Universidad de Georgia ha diseñado unas nuevas estructuras que permiten producir gases combustibles, como el hidrógeno, a partir de energía solar. 

La configuración de las nanoestructuras hace posible que absoban la máxima cantidad de energía solar posible. Están fabricadas con un núcleo de óxido de hierro recubierto por una capa de dióxido de titanio, una distribución que optimiza el aprovechamiento energético. 

El grupo de científicos se ha decantado por el dióxido de titanio porque se trata de un fotocatalizador muy eficaz y accesible. El material se puede emplear para la división de las moléculas de agua con energía solar, la conversión de dióxido de carbono y la descontaminación del medio ambiente. Además, no es tóxico, es muy estable y su costo es muy económico, unas características que lo convierten en el compuesto ideal para este tipo de aplicaciones. 

Sin embargo, el inconveniente del dióxido de titanio reside en que sólo absorbe la luz ultravioleta, lo que hace que sólo pueda hacer uso aproximadamente del 5% de la energía del sol. Para evitar este problema, los investigadores diseñaron la nanoestructura con el número de óxido de hierro, que tiene la capacidad de absorber la luz visible, que es una sección más amplia del espectro solar. 

Nanoestructuras que convierten la energía solar en gases combustibles

El equipo probó las nanoestructuras para convertir dióxido de carbono en gases combustibles, y demostraron una eficiencia casi cinco veces superior en la obtención de gas de hidrógeno que las estructras compuestas sólo por dióxido de titanio. También tuvieron mejores resultados en la conversión de dióxido de carbono en vapor de agua, metano y metanol. 

Los científicos indican que todavía tienen que optimizar el rendimiento de las nanoestructuras, pero son optimistas y consideran que los resultados son muy prometedores. Esta tecnología puede tener diferentes aplicaciones, que van desde la producción de energía a su uso en dispositivos electrónicos. 

Un sistema convierte los gases de las fábricas en combustible