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El fracaso de Windows 11: solo está instalado en 1 de cada 6 PCs

Windows
La actualización Windows 11 22H2 estaba incompleta: hoy llegan las mejoras prometidas

Se habla mucho de la fragmentación de Android, pero la de Windows no es mucho mejor. Especialmente en el caso de Windows 11.

Según las estadísticas de Statcounter, solo el 15,4% de los PCs tienen instalado Windows 11 en octubre de 2022. Eso es apenas 1 de cada 6 PCs. Una cifra muy baja, teniendo en cuenta que es una actualización gratuita.

Windows 11 se lanzó el 5 de octubre de 2021. Un sistema operativo que nadie esperaba, después de que Microsoft dijese que no habría más Windows, porque se había transformado en un software como servicio.

Ha pasado más de un año desde el lanzamiento de Windows 11, y las cifras de implantación son bastante deprimentes. Solo está presente en el 15,4% de los PCs, en octubre de 2022. Muy lejos del 71,29% de Windows 10. Al menos supera a Windows 7 (9,61%), mientras el resto no llegan al 3%.

Son estadísticas de statcounter, una firma que examina los sistemas operativos que registran miles de millones de páginas web. Cuando una web recibe una visita, almacena el sistema operativo que usa el dispositivo, así que son datos bastante completos. Aquí podemos ver las cifras exactas.

Fragmentación de Windows

Por decir, algo bueno, Windows 11 ha aumentado su cuota un 1% en el último mes. Son cifras bajas para un sistema operativo que tiene más de un año, cuya actualización es gratuita, y que ya viene en todos los PCs nuevos, como los recién anunciados Surface Laptop 5.

Al menos Microsoft sigue reinando en el mercado de ordenadores: Windows está instalado en el 76% de todos los PCs, frente al 15,7% de MacOS, y el 2,6% de Linux.

En el mercado global de dispositivos informáticos Android es el sistema más usado, con el 42,37%, seguido de Windows (30,11%), iOS (17,6%), MacOS (6,24%), y Linux (1,04%).

¿Por qué Windows 11 no atrae a los usuarios?

Existen varias razones para explicar el escaso éxito de Windows 11.

La primera son los altos requisitos de seguridad del sistema. Exige que el PC tenga el chip TPM 2.0, lo que deja fuera a todos los PCs vendido hace más de 4 o 5 años. Es decir, la inmensa mayoría.

Los usuarios particulares no tienen interés en comprar ese chip e instalarlo, no saben cómo hacerlo, no saben que se puede hacer, o tienen un portátil que son casi imposibles de actualizar por hardware.

En el caso de las empresas, instalar el chip es costoso y complicado, porque hay que actualizar los ordenadores uno a uno. Y renovar el hardware, aún más caro.

Ordenador portátil con Windows 11

Por otro lado, el sistema tampoco ha aportando grandes novedades como para merecer la pena el cambio. Su interfaz está enfocada a los portátiles, y es más limitado de manejar que Windows 10 si usas un ordenador de escritorio, con opciones eliminadas de forma incomprensible. En lugar de mantener dichas opciones y dejar que el usuario elija, las ha quitado sin más.

Por ejemplo, no puedes mantener las carpetas abiertas por separado en la barra de tareas, y se reagrupan unas encima de otras. Una auténtica tortura si trabajas con muchas carpetas a la vez. Sin embargo, en Windows 10 sí puedes separarlas, si quieres. ¿Por qué no dejan la opción de elegir?

Muchas de las mejoras más notables, como el Auto HDR, están enfocadas al gaming, y otras como la carga instantánea DirecStorage aún no se ha estrenado, un año después.

Aunque la mayor losa es la pérdida de rendimiento. Los benchmark demuestan que los juegos y aplicaciones exigentes funcionan hasta un 10% más lentas en Windows 11 que en Windows 10, debido a las numerosas capas de seguridad del sistema.

Las quejas han sido tan numerosas que Microsoft se ha visto obligada a explicar cómo desactivar algunas medidas de seguridad de Windows 11 para aumentar el rendimiento en los juegos.

Acaba de cumplir un año, pero la implantación de Windows 11 es muy baja: solo está en 1 de cada 6 PCs. Y de momento no hay muchos incentivos para actualizar, ante la perspectiva de una interfaz más limitada y un menor rendimiento. Algo tendrá que sacarse de la manga Microsoft, para animar a los usuarios a abandonar Windows 10.

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