Skip to main content

Pánico por el coronavirus: la verdadera amenaza del virus que tiene en vilo a medio planeta

Científico virus pánico

Depositphotos

13/03/2020 - 09:10

La preocupación por el coronavirus aumenta día a día, pero el pánico que se está desatando empieza a causar problemas. Vamos a analizar algunos de los problemas que está causando, y a plantearnos si ese miedo tiene consecuencias peligrosas.

Todos estamos cada vez más preocupados por el coronavirus. Diariamente vemos cómo el número de afectados y fallecidos aumenta, y países como Italia aíslan a la población para intentar contener la expansión del virus.

Es un problema de salud mundial y a día de hoy ya tiene la consideración de pandemia por parte de la OMS. Por ello, es indudable que debemos tomarnos en serio este virus y la amenaza que presenta para los grupos de riesgo. 

No obstante, la comunidad científica trabaja duro para desarrollar una vacuna y para que se implementen medidas de prevención adecuadas. Y el hecho es que países como China y Corea del Sur están haciendo un gran trabajo de contención de la enfermedad. 

Pero pese a todo, parece que está cundiendo el pánico entre parte de la población. En estas últimas semanas hemos sido testigos de la escasez de mascarillas y otros tipos de material médico. 

Y también hemos visto a centenares de personas arrasando en los supermercados como si estuvieran a punto de aislarse en un búnker. Las cadenas de hipermercados como Mercadona han informado de que hay productos de sobra, pero parece que no ha sido suficiente para calmar a muchos.

Índice de contenidos

En general, la desinformación, la información errónea y el sensacionalismo con el que algunos medios han tratado el tema del coronavirus desde el primer día están haciendo un flaco favor a la sociedad

Si queremos afrontar el coronavirus, debemos hacerlo con cabeza. Dejar que cunda el pánico y permitir que la población crea mentiras o medias verdades sobre la situación está creando problemas que pueden ser incluso peores que el virus, y que hacen que algunos se jueguen su salud y la de los grupos más vulnerables. 

Carencia y robo de material médico

Desde que empezó a desatarse el pánico por el coronavirus, el material médico, especialmente el centrado en prevenir la expansión de enfermedades (por ejemplo mascarillas y desinfectantes), escasea cada vez más.

Y lo cierto es que este tipo de actitudes no tienen ningún sentido. Lavarse las manos con agua y jabón y mantener una higiene adecuada son métodos más que suficientes para eliminar los virus de nuestra piel, tal como confirman diversas fuentes

No es necesario usar desinfectantes ni productos especiales a menos que no podamos lavarnos las manos de modo normal. Pero pese a ello, esto no ha logrado evitar que haya gente que se dedique a acumular estos productos. Y no tienen escrúpulos a la hora de hacerse con ellos. 

Gel desinfectante y mascarillas

Getty Images

Por ejemplo, en los hospitales británicos los botes de desinfectante desaparecen continuamente, y algunas personas llegan incluso a arrancar los dispensadores de desinfectante que hay instalados en los centros. 

Ese desinfectante está ahí para ayudar a proteger de enfermedades al personal de los centros médicos, y también a los pacientes. Por seguridad, necesitan tener acceso a ello, y el comportamiento de algunas personas está haciendo que esto no sea posible. 

Por otra parte, con las mascarillas ocurre algo muy similar. Por miedo, muchas personas han comprado cantidades exageradas de mascarillas, a menudo sin tener claro para qué sirve cada tipo ni si les van a ser de alguna utilidad. 

Esto está causando un desabastecimiento general de mascarillas de todo tipo en farmacias y centros médicos. Y algunos no se limitan a comprar las mascarillas: ya ha habido casos de robos en hospitales de Madrid, Málaga y Valencia, entre otros. 

Al igual que pasa con los desinfectantes, la escasez de mascarillas puede ser verdaderamente peligrosa para los trabajadores de centros médicos, ya que están en contacto con todo tipo de enfermos continuamente. 

Y para personas enfermas, las mascarillas también son muy necesarias. Quienes sufren inmunosupresión, por ejemplo los pacientes con cáncer, dependen de las mascarillas y otras medidas de protección para no acabar enfermos de gravedad, incluso cuando no hay pandemias como el coronavirus. 

A rasgos generales, el resto de la población no necesita mascarillas, ya que para la mayoría no son de especial utilidad. Pero la carencia de mascarillas entre personas que sí lo necesitan puede hacer que haya vidas en riesgo.

Este problema no es exclusivo de España, la escasez de material médico es generalizada. Países como Alemania han optado por dejar de exportar estos productos para tener suficientes en reserva, y China va a enviar material médico a Italia y España para ayudar a afrontar la crisis.

Hospitales y ambulatorios totalmente saturados

Aparte de la escasez de material médico, los centros sanitarios están sufriendo otra consecuencia por culpa del pánico por el coronavirus. El sistema sanitario, que lleva ya años trabajando al límite por culpa de los recortes, se encuentra saturado por la situación actual. 

De por sí, la falta de personal y de medios afecta enormemente a la velocidad y la calidad del tratamiento que pueden recibir los enfermos. Simplemente, los médicos no dan a basto con los recursos que tienen. 

Y si de por sí la situación era mala antes, ahora es incluso peor. A los casos reales de coronavirus se suman las personas que saturan los servicios y teléfonos de urgencias pese a no tener ninguno de los síntomas indicados. 

No hay suficientes profesionales para dar atención a todos, y las líneas de asistencia telefónica tampoco tienen suficiente personal para lidiar con el número de llamadas, que aumentan diariamente.

Quienes atienden por teléfono no son personal médico, por lo que algunas personas, incluso después de que se les diga que no deben ir a Urgencias, lo hacen igualmente para pedir consejo profesional, contribuyendo así a la saturación de los servicios médicos. 

Para empeorar todavía más la situación, diversos profesionales de centros médicos públicos han denunciado que la sanidad privada se está lavando las manos de la situación, y derivan a todos los que llegan con síntomas de coronavirus a los servicios públicos de salud. 

Lógicamente, esto no hace más que añadir pacientes. Y con el aumento de afectados, si no se facilitan los recursos necesarios, el sistema público de salud tendrá cada vez más problemas

Todo esto no solo provoca que no pueda tratarse adecuadamente a los afectados por el coronavirus, sino que también es un peligro para otros enfermos. Las personas que necesitan atención médica por otros motivos tienen que esperar mucho más para recibir tratamiento, lo que puede ser peligroso en casos graves. 

Y en el caso de los teléfonos de emergencia, la excesiva cantidad de llamadas por el coronavirus hace que las emergencias de otro tipo, como por ejemplo los accidentes de tráfico, tarden mucho más en recibir respuesta.

Racismo, desinformación, bulos y sensacionalismo

Pese a que muchas personas están esforzándose por informar adecuadamente a la población, las pseudociencias, los datos falsos y el sensacionalismo se han hecho un hueco en las últimas semanas. 

La mayoría de medios de comunicación se están ciñendo a datos reales, y a pedir la opinión a expertos. Pero otros han optado por priorizar clicks y cifras de audiencia, lo que consigue que la gente entre en pánico sin motivo. 

Un buen ejemplo de esto es el tratamiento que le han dado ciertos programas de televisión a la información sobre la expansión del virus. Tono alarmista, información sin contrastar, famosos diciendo que el virus es peor de lo que imaginamos… Nada parece ser demasiado con tal de conseguir las cifras que quieren. 

Así, en “El programa de Ana Rosa” se atrevían a llevarle la contraria a expertos. Y en “Espejo Público” optaron por invitar al torero Fran Rivera y a otros famosos a hablar de la pandemia, oportunidad que estas personas aprovecharon para hacer generalizaciones y decir que todo es “más serio de lo que parece”. 

Por si las prácticas de este tipo no fueran suficientemente malas, algunos usuarios de internet se dedican a empeorar la situación. Varios influencers han usado sus plataformas para distribuir bulos pseudocientíficos sobre cómo combatir el virus, lo que podría hacer que sus seguidores dejen de lado las medidas de prevención adecuadas. 

Tampoco faltan los que creen que pueden solucionar un problema global con remedios caseros. Cada vez se ven más posts en redes sociales en los que comparten recetas de desinfectantes para uso humano o como producto de limpieza.

Y todos ellos muestran una irresponsabilidad absoluta. Los productos desinfectantes homologados son eficaces por ser fabricados con productos fiables, bajo condiciones controladas de laboratorio. Pero como es lógico, ninguna mezcla casera puede cumplir esas condiciones. 

Lo que sí podemos conseguir con estas recetas caseras es provocar irritación cutánea, alergias, o incluso intoxicaciones. Al usar productos e ingredientes no esterilizados, y con reacciones químicas que la mayoría no entendemos, podemos poner en un peligro grave nuestra salud.

Y otra cosa de la que por desgracia son culpables muchos medios de comunicación y redes sociales es de crear prejuicios en contra de la población asiática. La perspectiva que se le ha dado a ciertas noticias y los vídeos manipulados que circulan por internet han contribuido enormemente a impulsar comportamientos racistas. 

Por ejemplo, se está convirtiendo en práctica común el uso de imágenes de personas asiáticas como portada de noticias del coronavirus. Incluso cuando la noticia se refiere a casos en occidente en los que los afectados son personas caucásicas, es común ver fotos de personas de procedencia asiática con mascarillas ilustrando el artículo. 

Y el efecto que esto está teniendo en la población china, tanto dentro como fuera de nuestro país, es bastante serio. Los prejuicios han hecho que muchos comercios y restaurantes chinos pierdan muchísima clientela.

E incluso han incentivado ataques racistas en contra de personas asiáticas. Todo esto está poniendo en peligro la seguridad y la forma de ganarse la vida de estas personas, lo que ha llevado a la creación de campañas de apoyo, como la llamada #NoSoyUnVirus.

Al contrario de lo que los prejuicios racistas puedan hacer que creamos, las personas asiáticas no son portadoras más habituales, ni más contagiosas, ni nada por el estilo. Y los países asiáticos tampoco están actuando de modo irresponsable con sus infectados. 

De hecho, las cifras de contagios y fallecidos por el virus en China se han reducido enormemente gracias a las medidas de contención adoptadas por el gobierno del país. Y lo mismo ocurre en otros países como Corea del Sur, que ha hecho campañas masivas de detección para asegurarse de controlar la situación desde el principio. 

Robos, empresas sin escrúpulos y compañías que no se adaptan

Por supuesto, no puede haber una crisis a nivel social sin que alguien se aproveche para obtener beneficio económico. Y por desgracia, esta situación no está siendo una excepción a esa regla. 

Por ejemplo, en los últimos días la policía ha advertido de varios robos en los que ladrones se hacen pasar por médicos. Buscan casas en las que viven ancianos solos, y aprovechándose del miedo y el desconocimiento, logran que estos ancianos les dejen entrar.

Estos ladrones fingen ser médicos, y ofrecen pruebas de detección del coronavirus para ganarse la confianza de sus víctimas. Una vez dentro, y con la vulnerabilidad de sus víctimas garantizada, roban todo lo que pueden de las casas. 

Tampoco están faltando quienes viendo la escasez de mascarillas y otros materiales de prevención, intentan hacer negocio con ello. En plataformas como Amazon el precio de las mascarillas se ha disparado. 

Y peor aún, algunos vendedores han intentado sacar ventaja al miedo vendiendo productos que ofrecen resultados milagrosos contra el coronavirus. Las plataformas de venta están retirando anuncios de este tipo, pero demuestra que algunas personas están dispuestas a negociar con cualquier cosa. 

Estos últimos días también hemos visto cómo algunas compañías se aprovechaban de que la población está teniendo que quedarse en sus casas. Algunos restaurantes se han dedicado a promocionar sus entregas a domicilio, pese al riesgo para los repartidores.

Riders de Glovo y Deliveroo

Depositphotos

Especialmente sonado ha sido el caso de la compañía Uber Eats, que hace unos días mandó descuentos a sus clientes con el slogan de “No te la juegues”, sin preocuparse de si sus riders se la jugarían. Tras las críticas recibidas, la empresa se ha retractado. 

Y por supuesto, también empiezan a abundar los despidos y consultas sobre EREs, pese a que en las condiciones actuales no estarían justificados. Hasta la Comunidad de Madrid ha suspendido contratos temporalmente, dejando en el paro a miles de trabajadores

Muchos de esos problemas en el entorno laboral podrían evitarse si las empresas se adaptasen mejor a situaciones especiales, y si el teletrabajo estuviera normalizado en vez de ser visto como algo excepcional. 

Teletrabajo

9 trabajos que puedes hacer sin salir de casa

Si estás buscando trabajos que puedes hacer sin salir de casa, tienes un amplio espectro de opciones a tu disposición para escoger. Para una gran mayoría precisarás tener conocimientos informáticos, manejo de las redes sociales o nociones sobre redacción online y gestores de contenidos.

Es innegable que no todos los trabajos pueden desempeñarse a distancia, pero eso no excusa a todas las empresas, ni justifica que con apenas una semana de aislamiento haya compañías que planeen EREs. Incluso en trabajos presenciales, pueden establecerse medidas de seguridad para paliar el problema. 

¿Cuál es la realidad del coronavirus?

Es extremadamente importante que nos informemos a través de fuentes fiables, y que comprobemos que los datos que obtenemos a través de internet y medios de comunicación son verídicos. 

Por ejemplo, puedes acceder a los datos del Gobierno de España en este enlace, y a los informes de la Organización Mundial de la Salud en este otro.A modo de resumen, vamos a basarnos en la información de ambas fuentes para ofrecerte datos concretos. 

El comúnmente conocido como coronavirus no es un solo virus, sino que en realidad se trata de una familia de virus que habitualmente solo afectan a animales. El virus actual, conocido como SARS-CoV-2, tiene la capacidad de infectar a seres humanos, provocando así la enfermedad por coronavirus, COVID-19.

El contagio se produce por contacto con saliva o mucosidad expulsadas por personas infectadas. Hasta donde se sabe, las personas asintomáticas no son contagiosas, pero aun así se recomienda que mantengan cuarentena como cualquier otro infectado. 

Los síntomas más comunes que presenta son principalmente tos, fiebre, y dificultad para respirar; y en ocasiones también causa problemas digestivos. Usualmente son síntomas leves, aunque entre los grupos de riesgo puede causar problemas más graves. 

Prevención de coronavirus

Depositphotos

Estos grupos de riesgo son principalmente las personas mayores de 60 años y aquellas personas con problemas de salud preexistentes, por ejemplo enfermedades cardiovasculares, respiratorias, o cáncer. 

¿Qué implica esto? Que para una parte de la población, tener coronavirus es similar a tener un resfriado o una gripe. Pasar por esa enfermedad será incómodo, pero la tasa de mortalidad no ha superado el 4% ni siquiera en los momentos de mayor contagio en China. 

Esto, por supuesto, no significa que tengamos que ser unos inconscientes y podamos ignorar las recomendaciones dadas por profesionales. Incluso si tú no eres parte de un grupo de riesgo, puedes contagiar a alguien para quien esta enfermedad sí resulta peligrosa. 

Por tanto, tenemos que encontrar el balance adecuado. No hace falta entrar en pánico, pero es responsabilidad de todos colaborar en la contención para evitar jugarnos la salud de las personas más vulnerables. 

Asegúrate de lavarte bien las manos con agua y jabón con frecuencia, mantén una higiene adecuada, evita el contacto físico y las multitudes cuando te sea posible, evita tocarte la cara, y cubre la zona de la boca y la nariz siempre que tosas o estornudes. 

Si en la zona en la que vives se están produciendo cierres temporales de centros educativos, empresas y comercios, no uses el tiempo libre para salir: estas medidas intentan crear un periodo de aislamiento, y debemos intentar cumplirlo siempre que sea posible, por el bien de todos. 

Smith & Nephew, médico, científica, ciencia, medicina
Smith & Nephew

Si dejamos las farmacias y los centros médicos sin material médico, y si saturamos los servicios de urgencias de ambulatorios y hospitales pese a no tener los síntomas indicativos de coronavirus, estaremos haciendo que la gente que de verdad necesita ayuda lo tenga mucho más difícil.

La clave está en el término medio: ni se va a acabar el mundo ni debemos tomarnos la situación a broma. En resumen, sigue todas las recomendaciones de los organismos oficiales y los profesionales médicos, y actúa con cabeza. Aunque para ti el virus no sea peligroso, también tienes que hacer tu parte.