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Xbox Series S, análisis y opinión

Análisis Xbox Series S Computerhoy
A.A.H.

Lo mejor

  • Consumo, temperatura y disipación
  • Catálogo propio y retrocompatible
  • Game Pass
  • Velocidad de carga en juegos y arranque
  • Precio

Lo peor

  • Capacidad del SSD interno
  • Claramente es menos potente
  • Limitación de las tarjetas propietarias
  • Dudas de potencia de cara al futuro

11/11/2020 - 15:03

Este es nuestro análisis de Xbox Series S, la consola de nueva generación de Microsoft enfocada al usuario que apueste 100% por los juegos digitales y los servicios. No ofrece la misma experiencia ni es tan potente como Series X, pero es una máquina que sorprende y que tiene muchísimo que decir tanto a un usuario que no sea entusiasta como al que quiera disfrutar de la visión de Microsoft como consola secundaria.

Aunque ayer se lanza oficialmente la nueva generación de Microsoft, en ComputerHoy llevamos unos días jugando, nunca mejor dicho, con las nuevas Xbox. Xbox Series X y Series S por fin están aquí y es el momento de retomar esas partidas que habíamos dejado pendientes en la anterior generación, pero con mejor nivel que nunca.

Hace unos días os contamos nuestra experiencia con Xbox Series X. En nuestro análisis repasamos en profundidad los elementos externos y, sobre todo, internos de la consola y os dimos nuestra opinión sobre el público objetivo de la máquina. Es una consola para jugar a lo mismo que en One y One X, pero con una mayor calidad de parámetros visuales, más resolución en algunos casos y una mejor experiencia gracias a una mayor tasa de fps y una menor latencia.

Además, es una consola rapidísima que demuestra que el mayor salto generacional no es tanto el ray tracing como el SSD. Ahora, vamos con nuestra opinión de Xbox Series S, la hermana menor que no es tan potente, pero sorprende en cuanto la sacamos de la caja.

Y es que, estamos hablando de una consola que, literalmente, podemos poner donde queramos porque no ocupa prácticamente nada y que echa el resto para convencer a cualquier usuario (sea 'pecero', 'sonyer' o 'nintendero') de que se suba al carro de ese fantástico servicio llamado Game Pass.

Os dejamos la tabla de características de la máquina en la que podéis ver que comparte bastantes similitudes con su hermana mayor:

Especificaciones Xbox Series S Xbox Series X
Arquitectura SoC personalizado de 7 nm
CPU Procesador AMD Zen 2 de 8 núcleos a 3,6 GHz. 3.4 GHz con SMT activado Procesador AMD Zen 2 de 8 núcleos a 3,8 GHz. 3.6 GHz con SMT activado
GPU AMD RDNA 2 con 20 CUs a 1,565 GHz AMD RDNA 2 con 52 CUs a 1,825 GHz
Potencia gráfica 4 TFLOPs 12,5 TFLOPs
Memoria RAM 10 GB GDDR6 (8 GB a 224 GB/s y 2 GB a 56 GB/s) 16 GB GDDR6 (10 GB a 560 GB/s y 6 GB a 36 GB/s)
Almacenamiento SSD NVME PCI-e 4 con 512 GB  SSD NVME PCI-e 4 con 1 TB
Almacenamiento extendido Tarjeta de expansión 1 TB
Disco No tiene Blu-ray 4K UHD
Retro compatibilidad Miles de juegos de Xbox, Xbox 360 y Xbox One
Salida HDMI 2.1
Rendimiento de los juegos 1440p a 60 - 120 fps 4K a 60 - 120 fps
Precio 299 euros 499 euros

Antes de pasar a la review de Xbox Series S, os recordamos que también podéis echar un ojo al vídeoanálisis de Series X.

Contenidos del análisis de Xbox Series S:

Podemos ponerla en cualquier rincón de la casa

En cuanto la tuve entre manos me sorprendí por el tamaño de la máquina. Está feo decirlo, pero en el vídeo del unboxing corté un "joder, qué pequeña es". Mide 15,1 cm de ancho, tiene un grosor de 6,5 cm y un alto de 27,5 cm. 

El peso es de solo 1,93 kg y aunque es cierto que es una consola de sobremesa, es una máquina que invita a que la llevemos a una segunda residencia, de vacaciones o a casas de colegas.

En ese espacio mete no solo un disipador que tiene un tamaño considerable, sino también la fuente de alimentación. Es decir, no vamos a tener que cargar con el 'ladrillo' que hemos tenido en algunas consolas anteriores de Microsoft.

Os dejamos el unboxing de Series S:

Al contrario que su hermana mayor, está construido en plástico blanco. El material es el mismo, pero al ser blanca, las huellas no se quedan en la carcasa y esta, al contrario que Series X, está hecha para ponerse en horizontal.

Tanto una como otra se pueden poner en vertical u horizontal, pero por el diseño térmico y visual (el logo apuntando hacia abajo), Series X está más pensada para poner en vertical mientras que Series S, por su diseño térmico y el logo, está pensada para un uso en horizontal aunque, como decimos, hemos estado jugando en vertical sin ningún problema.

El frontal de la consola cuenta con el logo, un USB Tipo-A 3.2 y el botón para emparejar periféricos. Os recordamos que, del mismo modo que con Series X, todos los periféricos de One son compatibles con la nueva generación.

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Los laterales están perforados para que entre aire fresco y en la trasera tenemos el RJ45 para Ethernet, la entrada de alimentación, el HDMI 2.1 y otros dos USB Tipo-A 3.2. Un puerto que no conocéis, seguramente, es ese alargado para tarjetas de expansión.

Los de Redmond y Seagate tienen un acuerdo para crear unas tarjetas de memoria propietarias que amplían el almacenamiento mediante PCIe con la misma velocidad que tiene el SSD interno. Es algo que va a hacer falta y que no es barato -250 euros- porque los 512 GB internos se quedan muy, muy cortos.

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Podemos ampliar el almacenamiento mediante un SSD o HDD externo, pero en estas unidades no podremos disfrutar de algunas de las ventajas de los juegos optimizados para Series X/S.

Si nos vamos a lo estrictamente estético, creo que es una consola elegante, bonita y que pega con cualquier tipo de escritorio o salón. Es importante no tapar la salida de aire caliente, pero debido a la eficiencia del SoC de AMD no necesita tener muchísimo aire fresco alrededor.

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Nos falta un USB Tipo-C para poder ampliar el almacenamiento con unidades más rápidas, pero bueno, es una carencia que también tiene Series X. Y, obviamente, esta máquina no tiene lector de Blu-Ray.

Mando con ligeras mejoras respecto a la generación anterior que los más entusiastas agradecerán

Antes de pasar al hardware interno, vamos a echar un vistazo al mando. Es exactamente igual que el mando de Series X y, por tanto, es una evolución de lo visto en Xbox One. Se trata de un mando muy equilibrado y con el que nos sentimos muy cómodos debido a una ergonomía, en mi opinión, perfecta. 

El peso es de 288 con las pilas puestas y esa es una de las claves. En la caja se incluyen las pilas y se trata de una configuración que muchos usuarios consideran desfasada, pero que realmente en lo que a experiencia respecta se traduce en una duración mayor a las baterías recargables de otros mandos como el DualShock 4 o el DualSense.

Estas pilas se pueden reemplazar por baterías recargables o por el kit de carga y juega de Xbox, algo que permite que no estemos comprando pilas constantemente y que, además, es algo más respetuoso con el medio ambiente.

Si tenéis un kit de carga y juega de One, es compatible con el nuevo mando y ahora se carga mediante el puerto USB Tipo-C.

Si nos vamos a las novedades, encontramos que no es una revolución, pero sí una revolución que se agradece. El mando es algo más cómodo gracias a unas curvas ligeramente diferentes y, sobre todo, a un nuevo sistema de agarre texturizado en los mangos y en los gatillos. 

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Estos gatillos son algo más cortos que los del mando de Xbox One y, además, me parece que la resistencia está algo mejor. Es una apreciación, pero realmente no sé hasta qué punto esto es así de verdad... o simplemente los míos de Xbox One están muy gastados.

La cruceta ya no es una cruceta, sino un 'plato' que nos permite hacer diagonales de manera más fácil en juegos de plataformas 2D y lucha y los botones A, B, X, Y, así como los dos sticks asimétricos, siguen teniendo el fantástico tacto al que nos tenían acostumbrados los mandos de Xbox.

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La mayor novedad, en mi opinión, es que por fin contamos con un botón para hacer capturas. Se trata de un botón en el centro del pad que podemos configurar para que haga capturas y vídeos con un toque, dos toques o una pulsación mantenida. En estos días con la consola, os prometo que es un botón que he "quemado" haciendo fotos.

Algo que también ha mejorado es el sistema de vibración. Me parece más preciso que el de la generación anterior gracias a lo que apunta a ser un cambio en la sensibilidad del mismo. parece que tiene un rango de actuación más amplio, algo que se nota en los shooters y, sobre todo, en juegos de carreras como los Forza.

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Es un muy, muy buen mando, cómodo y preciso, pero también es cierto que no notamos un salto generacional como sí tenemos en PS5. Es decir, es el mismo mando, pero con mejoras que se agradecen, sí, pero que no son revolucionarias. Eso también nos pasa con el sistema operativo, pero de eso hablaremos más adelante.

CPU Zen 2 y GPU RDNA 2 creada para el juego a 1.440p con ray tracing

Pasemos al interior de Series S porque estamos hablando de un hardware de lo más interesante. Si os guiáis por los TFLOPS, que son solo una medida de la GPU, podéis pensar que Series S es menos potente que One X. Una tiene 4 y la otra 6. Sin embargo, One X tiene esa potencia de GPU para lograr la resolución 4K mientras que Series S va un poco más lejos.

La máquina está pensada para el juego a 1.080p, 1.440p como mucho con algunas soluciones de supersampling desde 4K (como hace Ori and the Will of the Wisps), pero con parámetros a medio camino entre One X y Series X.

Y es que, comparte arquitectura del SoC con su hermana mayor. Tenemos una CPU AMD Zen 2 que cuenta con 8 núcleos a una velocidad de 32,6 GHz de máximo con la tecnología SMT de AMD (que permite duplicar hilos) a 3,4 GHz. Es algo menor que los 3,8 GHz / 3,6 GHZ SMT de Series X, pero definitivamente está muy cerca.

La memoria tiene un ancho de banda menor, pero también es GDDR6. Contamos con 10 GB en total que debería ser suficiente para texturas en alta resolución y soluciones de ray tracing y esta memoria, a su vez, está dividida en 8 GB con un ancho de banda de 224 GB/s y 2 GB a 56 GB/s. Es ciertamente más lenta que la de Series X, pero el objetivo de esta máquina es otro.

En el lado de la GPU tenemos una arquitectura RDNA 2 de nueva generación para una GPU con 4 TFLOPS de potencia con una frecuencia de 1.565 MHz y  20 unidades de computación. Como el SoC de Series X, este está construido en una litografía de 7 nanómetros y, como os contaremos a continuación, es extremadamente eficiente. 

De hecho, es el chip más bestia en lo que a potencia por W he podido probar. En las especificaciones, Microsoft habla de una máquina pensada para el juego a 1.440p60 fps con posibilidad de subir a 120 fps en algunos juegos. 

En la práctica, hay títulos que están en una resolución subFullHD, y se nota, pero también se ve un esfuerzo por parte de los desarrolladores para algunos juegos. Moon Studios, los de Ori, han actualizado su juego para permitir resolución 6K en Series X y 4K en Series S mediante una técnica que consiste en renderizar el juego a esa resolución mayor, pero luego condensar los píxeles para pantallas 4K o de menor resolución. Con ello, se gana nitidez y un mejor alisado de bordes.

Ori en Series S puede ir a 4K supersampling a 60 fps o a 1.080p120 fps, y en los dos modos es una absoluta gozada. Esperemos que sea el primero de muchos de los que permitan este tipo de tecnologías para mejorar el alisado de forma virtual.

Pero ya entraremos en los juegos. Antes, vamos a dar una vuelta por un sistema que es calcado al de One y al de Series X. Si venís de la anterior generación de Microsoft, os perdéis un poco esa "ilusión" por estrenar hardware debido a que el menú es el mismo. Es un poco como el mando: misma experiencia, pero algo refinada. 

El menú va mucho más rápido que la generación anterior, así como el inicio desde el reposo y algunas características de los juegos, pero antes de pasar al SSD; me gustaría matizar algo. Al poner la consola en un monitor 1.440p con la detección automática de salida de vídeo, el sistema solo me permitía elegir una resolución 720p op 1.080p. Cambiando la detección automática por 'HDMI', puedo elegir la resolución 1.440p.

Así que, sí, Series S llega a resolución 1.440p en monitores compatibles y en una pantalla 4K hace el escalado a la máxima resolución. 

SSD tan rápido como el de Series X, pero realmente escaso

En lo que no tenemos recorte, al menos en lo que a velocidad se refiere, es en el SSD. Tenemos la misma unidad PCIe NVME capaz de leer datos RAW a 2,4 GB/s o comprimidos a 4,8 GB/s. El SSD va a ser la revolución esta generación debido tanto a la velocidad del mismo para encender la consola o tener varios juegos en reposo al mismo tiempo como a la hora de usar ese Xbox Velocity Architecture que tenemos muchas ganas de ver.

Se trata de una API de Microsoft que está basada en Direct Storage de DX12 (y que también usará Nvidia para su tecnología RTX I/O de las nuevas RTX 30 -análisis de la RTX 3080 y de la interesantísima RTX 3070-) que básicamente consiste en hacer que la GPU y el SSD tengan una colaboración más estrecha sin que algunos datos pasen por la CPU. Esto libera recursos de la CPU y permite que la mayor transferencia de datos de la GPU y el SSD aceleren cargas de assets y otros parámetros.

El sistema tarda apenas 10-14 segundos en arrancar en frío y dos segundos desde el reposo. Es increíble lo rápido que enciende desde el reposo, ya que es pulsar el botón de Xbox y, prácticamente, aparecer el menú de la consola con la posibilidad de seguir con la partida que hemos dejado a medias.

Además, algo que me encanta es Quick Resume. Podemos tener varios juegos pausados al mismo tiempo para ir saltando de uno a otro. No es un proceso automático como la multitarea de un móvil, pero de una carga que en One X se traducía en minutos, pasamos a apenas 10-15 segundos dependiendo del juego.

Puedo estar jugando a Ori, parar la partida para dar unos tiros en DOOM Eternal y luego seguir con Ori en el mismo punto en el que lo había dejado sin pasar por el menú del juego y el proceso de carga. Las cargas en los juegos, así como los viajes rápidos y la reaparición tras morir también se han reducido drásticamente, y lo mejor es que no hay que optimizar los juegos para que usen estas mejoras, ya que de eso se encarga el SSD. 

Otra de las ventajas es que el SSD no hace cuello de botella al descargar. One X me iba, con una fibra de 600 MB simétricos, a unos 300-350 Mbps debido al cuello de botella en el proceso de descarga/instalación simultánea del juego. Ahora eso no existen gracias a la velocidad del SSD y descargamos a 600 Mbps siempre que no haya un juego iniciado que está consumiendo recursos del SSD. Eso sí, el problema es el almacenamiento.

De los 512 GB de almacenamiento, tras el formateo y el sistema, tenemos 364 GB útiles y, aunque juegos como Forza Horizon 4 o Gears 5 ocupen menos, lo cierto es que es un almacenamiento muy escaso. Os van a caber pocos juegos y vais a tener que elegir qué instaláis y qué no.

Hay quien juega a un juego del tirón, lo desinstala y va a por otro. Ese usuario no tendrá problemas, pero si sois unos picaflores como yo, con varios juegos instalados porque va saltando entre géneros, sí se va a quedar corto.

¿La manera de ampliar este almacenamiento? Para disfrutar de las ventajas del SSD interno tenemos que comprar las tarjetas con formato propietario de Seagate, ya que se conectan por un puerto PCIe y cuentan con la misma velocidad que la unidad integrada. Si no queréis pasar por el aro, tenéis la posibilidad de conectar un SSD/HDD externo mediante USB.

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La velocidad no es la misma y no vamos a disfrutar de algunas ventajas de los juegos optimizados, pero las cargas también se aceleran, así como el viaje rápido en juegos, por lo que vale la pena una unidad así para los retrocompatibles no optimizados.

Nueva generación para jugar a 1.080p

¿Y qué tal la experiencia jugando en Xbox Series S? Lo cierto es que... mucho mejor de lo que esperaba. Hay dos puntos que me gustaría aclarar. 

El primero es que se nota que la máquina es menos potente. Gears 5 utiliza una serie de reflejos nuevos que no estaban en One X y que sí aparecen en Series X. Debido a la semejanza del hardware, pensaba que también los vería en Series S, pero no, la famosa escena del mármol en Series X es menos vistosa en Series S.

En juegos en los que hay ray tracing, como Watch Dogs Legion, se nota que la resolución de esos reflejos es muy, muy baja. Y hablando de la resolución, hay títulos que van a una resolución subfullHD que hace que notemos, mucho, los jaggies -dientes de sierra-.

Dicho esto, es impresionante, y lo digo así, que por 299 euros tengamos ray tracing, aunque sea a una resolución baja como en el juego de Ubisoft.

Estamos hablando de que en PC no hay tarjetas gráficas, solo la gráfica, que cueste eso y ofrezca ray tracing. Es un elemento que consume muchísimos recursos y con el que Series S puede lidiar. El rendimiento de Watch Dogs Legion es bastante bueno en la consola y, aparte de la resolución de los reflejos, lo demás se ve... ciertamente bien, la verdad.

Otros juegos que lucen de escándalo son Assassin's Creed Valhalla o Forza Horizon 4. Sí, se nota que la resolución no es la más alta, pero cuando llevas un tiempo de juego no importa tanto y otros títulos optimizados, como el mencionado Ori, Dirt5 o Fortnite, lo cierto es que se ven muy bien.

Podemos jugar, además, a juegos retrocompatibles de la primera Xbox y de Xbox 360. En estos juegos tenemos las mejoras del SSD para acortar tiempos de carga y, además, en algunos casos tenemos oiptimización de resolución.

Jugar a los juegos de Xbox como Black o Star Wars Battlefront es un absoluto gustazo y disfrutar de Mass Effect es un placer gracias a que ganamos calidad de vida al tener cargas muy, muy rápidas. 

Visualmente, si quitamos la resolución de la ecuación, está a medio camino entre One X y Series X, pero mientras en Series X se nota la mejora al instante en casi todos los juegos, creo que hará falta que se haga software exclusivo para la nueva generación para que veamos brillar a Series S.

Me refiero a juegos que tiren mucho de la CPU y del SSD para poder tener cosas que eran imposibles en la anterior generación. Y sobre la resolución, os recomiendo jugar en un monitor 1.440p o en una tele 1.080p más que en un sistema 4K porque el reescalado hace lo que puede, pero no es milagroso... y se nota, haciendo que la imagen sea algo menos nítida debido a una multiplicación artificial de píxeles.

Algo que me ha gustado, y mucho, es el HDR automático. Las dos nuevas Xbox pueden aplicar un HDR por software a todos los juegos aunque estos no se hayan actualizado con esas mejoras. 

Es algo que varía del título, ya que en unos las sombras se quedan subexpuestas y en otros se queman las altas luces, pero por lo genera es un sistema que, a base de algoritmos, funciona bastante bien y hace que juegos que nunca recibieron mejoras, como Batman Arkham Knight, se vean de escándalo en teles nuevas.

Los 7 nm se notan en la disipación de calor, el ruido y el consumo

Y ahora, vamos a ver brevemente qué tal la experiencia con algo que siempre está bien comprobar cuando analizamos hardware. El chip de las nuevas consolas (PS5, Xbox Series X/S) está construido en una litografía de 7 nanómetros, lo que significa que, al menos en teoría, no solo es más potente que los anteriores, sino también más eficiente.

Si medimos la temperatura máxima, tenemos un pico de 34º jugando a Gears 5, uno de los juegos más exigentes del catálogo en el punto de expulsión de calor, que es justo donde está el sistema de disipación. 

En el menú, la consola se mantiene a unos 30º. Se trata de una temperatura espectacular que habla muy, muy bien de un sistema que no es el más vanguardista, pero que funciona a la perfección gracias a ese chip de 7 nm.

La solución de Microsoft es la de un disipador de aluminio que no es especialmente grande y un disipador activo que recoge el calor superficial del pasivo para expulsarlo.

  Series X salida de aire Series S salida de aire One X salida de aire Series X punto del chasis Series S punto del chasis One X punto del chasis
Tras 30 minutos de juego a Gears 5 47º 34º 61º 41º - 45º
Sistema en el menú 31,2º 29,7º 35º 33,6º - 32º

Las dimensiones de las aspas hacen que la consola sea eficiente expulsando el calor, pero también bastante silenciosa. No podemos medir las revoluciones del ventilador sin quedarnos sin garantía, pero sí hemos tomado medidas de los decibelios generados por el sistema tanto en IDLE como en carga y los resultados son de menos de 40 dB en ambos casos.

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No vais a escuchar la consola jugando, pero tampoco cuando esté en reposo descargando un juego y la habitación esté en silencio total. Como no tiene elementos mecánicos (como un HDD), no hay ninguna pieza que suene y los 7 nanómetros generan tan poco calor que el disipador activo es más que suficiente en esta situación para refrigerar el sistema, evitando que entre en juego el disipador activo.

  Series X Series S One X One
Tras 30 minutos de juego a Gears 5 43,9 dB 38 dB 63 dB 51 dB
Sistema en el menú 41,8 dB 36 dB 44 dB 46 dB
Reproduciendo Blu-Ray 50,2 dB - 52 dB 53 dB

Sobre el consumo, como tenemos una GPU mucho menos potente, también tenemos un consumo mucho menor. La GPU es un elemento que consume muchísima energía y, aquí, tenemos picos de 58 W en Gears 5.

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Es una medida espectacular, casi tres veces menor que la de Series X con el mismo SoC debido a esa GPU bajada de vueltas. En el menú y en inicio automático, tanto Series X como Series S consumen lo mismo, muestra de que la GPU en ese caso está sin trabajar.

  Series X Series S One X
Gears 5 144 W 58 W 132 W
Sistema en el menú 34 W 29 W 43 W
Inicio automático (reposo) 22 W 21 W 34 W

Es una máquina espectacular en su diseño gracias a un SoC que demuestra que, aunque AMD haya estado vagando por el desierto durante tantos años, tiene mucho que decir tanto en APU como en unidades como las CPU Ryzen. Veremos qué hacen con las nuevas GPU que pretenden competir de tú a tú con las nuevas Nvidia.

La consola secundaria perfecta pensada para Game Pass

Y llegamos al final del análisis de Xbox Series S con las ideas bastante claras sobre lo que es esta consola y, sobre todo, a qué usuario está destinada. En nuestra opinión de Series X os contamos que era la consola más potente, sin discusión, pero que al final era como comprar un PC nuevo.

Vamos a jugar a todo lo que estábamos jugando en One/One S/One X, pero mejor tanto por la resolución como por la latencia, los efectos y los fps. Es como pasar de una GTX 1080 a una RTX 3080 y sí, indiscutiblemente, se nota el salto de una generación a otra pese a que no haya software exclusivo.

En Series S la idea parece ser otra y creo que es la consola secundaria perfecta. Es esa máquina para tener al lado de una Switch/PS5 enfocada a servicios como Game Pass. Coincidiendo con el lanzamiento de las consolas, Microsoft ha añadido el catálogo de EA Access (el 'Game Pass' de Electronic Arts) a Game Pass Ultimate, lo que amplía aún más un catálogo que se va renovando cada mes.

Creo que es una declaración de intenciones de lo que pretenden los de Remond, vender esta consola no tanto para que nos compremos juegos digitales (que, obviamente, podemos hacerlo), sino para que la compremos con una suscripción a Game Pass Ultimate bajo el brazo.

Es una máquina que sorprende, pero que no compraría en primer término si la quiero como consola principal debido a que no quiero jugar a 1.080p y el cambio gráfico respecto a Series X... se nota. Como una Xbox secundaria para el despacho (con la Series X en el salón), es perfecta, así como para acompañar a otras consolas y no perderse Game Pass- Por 300 euros, es una elección genial.

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Sin embargo, si queréis Series X y no tenéis disponible una en tiendas, pero queréis a toda costa la nueva generación de consolas, os recomendamos esperar a que haya stock de Series X y no ir corriendo a por una Series S que no os va a sorprender demasiado en lo visual, pese a que puede con ray tracing y 120 fps en algunos juegos.

Si no buscáis esa experiencia "tope de gama", ahí sí, por 300 euros es la consola que hay que comprar, y mejor que una One X que podáis encontrar en tiendas a un precio incluso inferior. Es más rápida, más eficiente y mejor que One X y, sobre todo, más parecida a un móvil por la velocidad del sistema, el gusto que da cambiar entre juegos gracias al SSD y el ser la puerta de entrada a un fantástico mundo de servicios.