Skip to main content

La lucha de Zuckerberg y Sandberg por parar la caída libre de Facebook

Zuckerberg, de nuevo vuelve a ser polémica por querer desahuciar a 300 personas

16/11/2018 - 12:57

El pasado miércoles, 14 de noviembre, un reportaje de The New York Times ponía patas arriba Facebook. El medio estadounidense desvelaba las tácticas usadas por la red social para tapar la manipulación política que reina en su plataforma y ha estado influyendo en varias elecciones democráticas, así como la desinformación con la que ha intentado desprestigiar a sus competidores. La repercusión ha sido tan grande que por mucho que su dirigentes han intentado desviar la atención anunciando nuevas medidas de seguridad en Facebook, al final se han visto obligados a contestar a la prensa sobre el nuevo escándalo que ha puesto a la compañía entre la espada y la pared. 

Mark Zuckerberg realizó ayer una conferencia telefónica con la prensa donde pretendía anunciar que habían modificado el algoritmo que controla la difusión y el alcance de las publicaciones de la red social y que frenará la visibilidad de aquellos contenidos que puedan violar las condiciones de uso establecidas por la compañía.

Sin embargo, poco duró esa conversación ante la insistencia de los periodistas por conseguir alguna explicación sobre el grado de responsabilidad suyo y de su número dos, Sheryl Sandberg, en el escándalo que The New York Times había destapado. Más de una hora en la que Zuckerberg se mostró nervioso y dejó frases como: "La realidad de dirigir una compañía de más de 10,000 personas es que no vas a saber todo lo que está pasando".

Facebook no comprobó cómo las marcas de móviles utilizaban los datos de sus usuarios

Durante años, mientras los directivos de la red social miraban para otro lado, en la plataforma se gestaban cientos de cuentas destinadas a desinformar y manipular la información política con intención de influir en las elecciones. La llegada de Donald Trump a la política y después a la Casa Blanca hizo aún más claro el problema dentro de la red social, pero Zuckerberg y Sandberg seguían sin reaccionar. Delegaron la responsabilidad y no se tomó ninguna medida, por miedo a que les acusaran de obstruir el derecho a la libertad de expresión. 

Una investigación interna de Facebook descubrió cientos de cuentas ligadas a hackers rusos que había manipulado información y utilizado correos robados a Hillary Clinton, la rival de Trump en las elecciones. Bajo el nombre de Proyecto P de propaganda, se investigó hasta legar a la conclusión de que el problema era inmenso. Nuevamente los directivos de Facebook optaron por sellar bajo llave la información y desmentir cualquier rumor. 

Pero otro reportaje de The New York Times destapó las intervenciones rusas. Para recuperar la imagen pública que se desmoronaba, Facebook contrató en octubre de 2017 a la consultora Definers Pubic Affairs cuya táctica consistía en combinar mensajes positivos de la empresa con mensajes negativos sobre el resto de competidores. Meses más tarde estallaría el caso Cambridge Analytica y comenzaría el peregrinaje de Zuckerberg ante los tribunales europeos y el Senado y Congreso de los Estados Unidos. 

Según la información revelada por NYT, la estrategia ofensiva de la consultora continuaba. La compañía tenía en plantilla varios editores de medios conservadores que se encargaron de publicar críticas hacía Google y Apple por sus prácticas de negocio. Además emprendieron campañas de desprestigio de aquellos que se atrevían a alzar la voz contra Facebook, como el empresario George Soros. 

Hasta ahora la sucesión de escándalos que había protagonizado la empresa habían conseguido llevar a Zuckerberg ante los tribunales europeos y estadounidenses, la perdida de confianza por parte de usuarios, y las protestas de algunos accionistas de la compañía que pedían la cabeza de su fundador. Pero este último golpe ha conseguido poner en pie a la mayor parte de la clase política estadounidense. Republicanos y demócratas piden restringir con leyes a Facebook y abrir investigaciones sobre las posibles financiaciones de las campañas. "No se puede confiar en que Facebook se regule a sí mismo" ha dicho David Cicilline, representante del principal subcomité de defensa de la competencia de los demócratas en la Cámara. 

A pesar de todo lo revelado, Mark Zuckerberg parece seguir convencido de ser la persona adecuada para dirigir Facebook. Asegura que estas situación es muy dolorosa para él por no poder dar a los usuarios el servicio que merecen. De momento su puesto esta blindado al tener el 60% de acciones, habrá que esperar a ver si también Sandberg resiste a este golpe, es el número dos de la compañía puesta a dedo por el propio Zukerberg. 

El contrato con la consultora Definers Pubic Affairs ya se ha cancelado por completo. Pero a estas alturas, el botón con el que los directivos pretendían frenar los problemas de imagen, ha resultado ser el que ha acelerado la caída en picado de la empresa. 

Ver ahora: